El realismo mágico de García Márquez permeó el “Séptimo arte”

MÉXICO (Notimex).— Guiones, colaboraciones y adaptaciones de sus célebres novelas al cine, marcaron la trayectoria de Gabriel García Márquez en el “Séptimo arte”, donde coincidió con las plumas de otros grandes escritores como Juan Rulfo (1917-1986) o Carlos Fuentes (1928-2012).

A lo largo de sus 87 años de vida, el autor de “Cien años de soledad” fue testigo de cómo sus historias cobraron vida en la pantalla grande, a través de la dirección de importantes conocedores del arte cinematográfico y de destacados actores, quienes buscaron impregnar en sus trabajos la magia de quien es considerado el más destacado de los exponentes del “Boom latinoamericano”.

La trayectoria fílmica del escritor, llamado cariñosamente “Gabo”, inició en su juventud, cuando en 1954, en su país, Colombia, unió talento con el pintor Enrique Grau (1920-2004), el escritor Alvaro Cepeda (1926-1972) y el fotógrafo Nereo López (1920), para la filmación del que se considera el primer cortometraje de Barranquilla “La langosta azul”.

En esta obra surrealista, que ha dado nombre a un importante reconocimiento que otorga el Festival internacional de Cine de Barranquilla, se narra la lucha de un espía estadounidense por desaparecer el último vestigio de una contaminación radioactiva en las playas, mientras que un niño juega con una langosta que por la radiación ha perdido su color característico.

Motivado por su incipiente acercamiento con el cine, el Premio Nobel de Literatura 1982 ingresó al Centro Sperimentale Di Cinematografía di Roma, en Italia, donde aprendió los entresijos de este arte, de acuerdo con páginas de Internet especializadas, tales como Arte e Historia de México y “escritores.cinemexicano.unam.mx”.

En los años 60, el escritor colombiano participó en México como guionista bajo diversos seudónimos; fruto de ese periodo es “El Gallo de oro”, de Roberto Gavaldón (1909-1986), cuyo argumento escribió en colaboración con Juan Rulfo (1918-1986) y Carlos Fuentes (1928-2012).

En esta película estrenada en 1964 presenta una historia de transferencias y relaciones mágicas selladas por el signo del azar, en la que un gallo de pelea se convierte en el lazo que une el destino de tres personajes: el pobre pregonero “Dionisio Pinzón”, el poderoso gallero “Benavides” y su amante, “La Caponera”, una cantante de palenques.

Dos años más tarde, “Gabo” trabajó en “Tiempo de morir”, que dirigió el mexicano Arturo Ripstein (1943); el largometraje cuenta la historia de “Juan Sáyago”, quien luego de pasar más de una década en la cárcel por asesinar a “Raúl Trueba” regresa a su pueblo en busca de tranquilidad, sin embargo, se encuentra con los hijos del Trueba, quienes han esperado por su venganza.

Otros trabajos como guionista de Gabriel García Márquez son los filmes “En este pueblo no hay ladrones”, cortometraje de Alberto Isaac (1925-1998), rodado en 1965, el cual narra la aventura y el “infierno” en el que se envuelve un pequeño poblado, al descubrir que misteriosamente han desaparecido las bolas de billar del que es quizá el único centro de diversión del pueblo.

A esta obra le siguió “Juego peligroso”, de Luis Alcoriza (1918-1992) y Arturo Ripstein, película de 1966, que representó la primera adaptación de su obra narrativa a la pantalla grande, pues parte de dos de sus cuentos.

La década de los años 60 concluyó para el escritor colombiano con “Cuatro contra el crimen”, de Sergio Véjar (1928-2009), y “Patsy, mi amor. La entrega de una adolescente”, dirigida por Manuel Michel (1885-1935), ambas de 1968.

La siguiente década, García Márquez siguió creando guiones tales como el de “Presagio”, obra rodada en 1974 por Luis Alcoriza, quien también participa en el guión; “La viuda de Montiel”, filmada por Miguel Littín (1942) en 1979, igual que “El año de la peste”, de Felipe Cazals (1937); y una adaptación con diálogos de José Agustín y Juan Arturo Brennan, para “El diario de la peste”, del célebre autor británico Daniel Defoe.

En 1983, el llamado “Padre del realismo mágico” hizo el guión de “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada”, la cual 11 años después de haber sido escrita fue disfrutada por los amantes del cine bajo el título “Eréndira”, filmada por el cineasta brasileño Ruy Guerra (1931).

En ella se narra la triste historia de “Eréndira”, quien sufre de exploración por parte de su abuela y termina como prostituta.

El 1986 fue decisivo para el destacado autor, pues con sus compañeros del Centro Sperimentale Di Cinematografía di Roma y con el apoyo del Comité de Cineastas de América Latina, fundó la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños, en Cuba, país en el que además presidió la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano.

Su famosa “Crónica de una muerte anunciada”, escrita en 1981, y considerada una de las 100 obras en español del siglo XX, fue disfrutada por miles de cinéfilos en 1987, gracias al director Francesco Rosi (1922), aunque en este caso, el guión no fue de “Gabo”, sino de Rosi, y Tonino Guerra.

A este filme le siguió la adaptación de su relato “Un señor muy viejo con unas alas enormes”, con guión de García Márquez y Fernando Birri (1925), el director de esta cinta que relata el pobre estado de un ser alado muy viejo y en condiciones deplorables.

En esos años, además colaboró en la creación de “Milagro en Roma”, de Lisandro Duque Naranjo (1943); “Fábula de la bella palomera”, de Ruy Guerra, y “Cartas del parque”.

A finales del siglo XX, luego de conocer a los destacados cineastas Woody Allen (1935) y Akira Kurosawa (1910-1998) escribió el guión de “El otoño del patriarca”, película ambientada en el Japón medieval, la cual no encontró financiamiento y nunca vio la luz.

Posteriormente, su adaptación de “Edipo rey” de Sófocles, bajo la dirección de Jorge Alí Triana (1942) acaparó la atención de las salas de cine bajo el título “Edipo Alcalde”, en 1996, y tres años después se filmó la versión de “El coronel no tiene que le escriba”, película protagonizada por Fernando Luján, Marisa Paredes, Salma Hayek y Rafael Inclán.

El nuevo siglo, que se ha caracterizado por el desarrolló vertiginoso de las nuevas tecnologías, trajo para “Gabo” más adaptaciones de su obra, así lo demuestra “Los niños invisibles”, cuyo guión realiza al lado del director Lisandro Duque Naranjo. La película cuenta cómo tres niños tienen la obsesión de no ser visibles ante el ojo humano.

“El amor en los tiempos del cólera” fue la siguiente de sus novelas en ser presentada en cine, con guión de Roland Harwood, bajo la dirección del director cinematográfico británico Mike Newell (1942), quien la llevó a diversas salas del mundo en 2006.

Tiempo después, en 2010, en el festival de Cartagena de Indias se estrenó “Del amor y otros demonios”, película rodada por la costarricense Hilda Hidalgo, quien realiza el guión con el Nobel, basado en el relato que éste realizó cuando era reportero y fue enviado al antiguo convento de Santa Clara.

La más reciente publicación del autor, “Memoria de mis putas tristes” (2004), fue adaptada por Jean Claude Carriére y filmada en 2011 por Henning Carlsen. La cinta fue filmada en San Francisco de Campeche y protagonizada por Emilio Echavarría.

 

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