Declaraciones que enriquecen la historia

Decir que “la realidad supera a la fantasía”, es un lugar común, mas el Capitán del Vapor nacional “Superior” nunca se imaginaría hasta qué punto cambiaría su realidad el mediodía del 1º de octubre de 1931.

Todo empezó el día anterior, cuando en Veracruz se embargaron ciento seis supuestos “chicleros” con todo su equipaje e implementos de trabajo, con destino a Puerto Morelos, Quintana Roo, pero que en realidad era gente armada que formaba parte de una expedición “para liberar Venezuela”, a la cabeza iba Rafael Simón Urbina, caudillo venezolano cuya vida giró en torno a luchas, prisiones y atentados hasta su muerte.

Siendo el mediodía del 1º de octubre, el Capitán del vapor se encontraba en su camarote por enfermedad cuando irrumpieron dos individuos armados, uno de ellos disparó dos veces sin herirlo, pero exigiéndole su rendición y la entrega del buque, a lo cual accedió al no poder oponer resistencia.

Al mismo tiempo se realizaban acciones similares en el cuarto de máquinas, la estación inalámbrica, así como en el puente de mando, con lo que el barco quedó bajo el poder total de los revolucionarios, quienes inmediatamente saquearon la bodega, así como los bienes de la tripulación y otros seis pasajeros, quienes azorados observaban los acontecimientos.

Una vez en posesión de la nave los revolucionarios pusieron proa rumbo a Cataparida, Venezuela, en donde desembarcaron el 12 de octubre, librando un combate en el que vencieron, mientras tanto el Capitán del vapor ordenó retirarse a mar abierto, aunque tenían poco combustible y con daños en la estación inalámbrica.

El combustible se terminó por lo que tuvieron que fondear y luego de las reparaciones que pudo hacer el radiotelegrafista, se emitió un llamado de auxilio dirigido a Curaçao, y otro a la Compañía Naviera del Golfo, S.A., propietaria del buque, pero el que lo remolcó fue el cañonero venezolano “José Félix Rivas”, llevándolo a Puerto Cabello, en donde permaneció hasta el 22 de diciembre, fecha en que fueron repatriados 82 de los revolucionarios, quienes al llegar a Progreso fueron acusados de diversos delitos, como robo, tentativa de homicidio, etc.

Estos datos son una pequeña muestra de lo que contiene el expediente penal 1/1932, que forma parte del acervo de la Casa de la Cultura Jurídica “Ministro Rafael Matos Escobedo”, y se enriquecen con las declaraciones de los demás miembros de la tripulación, así como de los frustrados revolucionarios, quienes cuentan cómo se enrolaron en el movimiento y surge también una situación llamativa, pues el Capitán comenta que una mujer pasajera pidió y obtuvo permiso del gobierno venezolano para quedarse en Puerto Cabello, ¿por qué razón? Ojalá podamos contestar esa pregunta al comentar otras anécdotas de archivo.

 




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