Garciandía y lo que sí se va a poder

El color es el gran ingrediente de la obra del cubano

El pintor Flavio Garciandía ironiza con el título de su exposición "Quisiera ser Matisse (pero no se va a poder)", con la que comparte el Expo foro del Macay estos días

El Macay en la cultura

Abstracción, color, indagaciones. Una suerte de “homenaje tonal” a los creadores de antes, de hoy y siempre; un guiño a las vanguardias del siglo XX, un reconocimiento a la innovación, una ironía, una pregunta, una búsqueda y también un testimonio del arte cubano de nuestro tiempo; esto y mucho más es lo contenido en la exposición que presenta el maestro Flavio Garciandía en una sección del Expoforo del Museo Fernando García Ponce-Macay, como parte de la serie de inauguraciones del primer trimestre del año, en el que ha tenido un lugar preponderante la presencia de artistas cubanos.

No exenta de ironía en su título, la exposición se llama “Quisiera ser Matisse (pero no se va a poder)” y, como ya se ha informado, se compone de una selección de 17 piezas realizadas con acrílico sobre aluminio. Obra abstracta en su mayoría, su tendencia fue descrita en algún momento, entre broma y broma y por el mismo autor, como “abstracción tropical” y su común denominador es el manejo del color más bien luminoso en amplia gama de matices.

Con el color como principal y gran ingrediente de su trabajo, la obra que Garciandía presenta en el Expoforo desdobla sobre la superficie de los cuadros propuestas compositivas en las que generalmente sobre un fondo luminoso se deslizan intervenciones, manchas y degradados, elementos rítmicos y zonas desvanecidas, con predominio de una gama fría.

Su generación

Flavio Garciandía, cabe comentarlo, forma parte de una generación que renovó el arte cubano en los años 70 del siglo XX. Su generación se enfrentó a una fuerte censura, sobre todo en la década de 1980, cuando los cambios, consecuencia de la Perestroika, comenzaron a inestabilizar a la vecina isla y los artistas también habían logrado desprenderse de la escuela rusa tradicional de pintura, más bien académica, formal y figurativa. Esto produjo un movimiento renovador, en el seno en particular del Instituto Superior de Arte, donde los estudiantes pedían más libertad y la plástica se volvió un termómetro de la situación política. Hubo exposiciones y obras censuradas desde los sectores oficiales y todas estas circunstancias generaron un movimiento renovador que como consecuencia llevó a los creadores cubanos a situarse en el panorama internacional.

Llama la atención que, de acuerdo con su costumbre, Garciandía acompañe esta exposición de una “Declaración de derechos y deberes”, con ideas que no son necesariamente suyas pero que traen implícita la esencia de la libertad al decir y desdecirse, y contradecir y afirmar y negar ideas sobre el arte, por ejemplo “. todo artista debe gustar de todas las cosas, a lo Warhol (o despreciarlas todas); todo artista debe creer que Velázquez, Goya, Van Gogh, Mondrian, Bacon, Beuys y toda esa tropa fueron dioses y adorarlos; un artista no debe considerar a otro artista como su enemigo (o sí); un artista debe estar absolutamente convencido de que sólo él en todo el universo puede hacer su arte (o de que lo puede hacer cualquiera).”

Los títulos de sus obras complementan su propuesta y dialogan con los contenidos pictóricos aunque no los describan. Entre otros recursos, hace homenajes a la producción de otros autores, de ahí el título mismo de la exposición, que bromea y al mismo tiempo reconoce a Matisse, “el primer gran colorista del modernismo” según el mismo autor.Otros títulos singulares en esta exposición pueden ser “Un poco sí”, “Un poco no”, “Palermo (no lugar)”, “Estilos en la playa”, “Estúpidos veranos”, “The Gay Life (L.A. monamour)”, “Marzo es el mes más cruel” y, por supuesto, “Matisse bajo el agua: inhale mi viejo, exhale mi querido”. Sobre el artistaFlavio Garciandía es egresado de la Escuela Nacional de Arte y el Instituto Superior de Arte, en La Habana. Trabajó como especialista de la Dirección de Artes Plásticas y Diseño del Ministerio de Cultura y profesor de pintura del ISA. Ganó el premio John Simon Guggenheim Fellowship y la Bienal de Estandartes, en Tijuana. En 2009 se edita el libro antológico “I Insulted Flavio Garciandía” (Turner Editores). Ha expuesto en América, Europa y Australia, en particular en Suecia, Noruega, Dinamarca, Hungría, Argelia, Marruecos, Colombia, Checoslovaquia, España, Rusia, Estados Unidos, Fracia, Brasil, Australia, Perú, Venezuela, Inglaterra y, por supuesto, México.- María Teresa Mézquita Méndez




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