Formadora de sacerdotes

Se despide del Seminario tras 36 años de docencia

La madre Teresa Ochoa Godoy con la imagen de la Virgen del Rosario, patrona del Seminario, que recibió ayer de manos del arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, quien la acompaña en la fotografía con el padre rector Jorge Antonio Laviada MolinaLa madre Teresa canta con alumnos al despedirse como docente

“El Maestro se apoderó de mí e hizo apacible y humilde mi vivencia, profunda, tanto que me hizo capaz de poder lograr que otros aprendieran, pero todo lo hizo Él”, expresa la hermana Teresita de Jesús Ochoa Godoy, religiosa de Jesús María, quien ayer recibió un homenaje de despedida por su retiro como formadora en el Seminario, luego de 36 años de servicio.

El Aula Magna reunió no sólo a los alumnos, sino también a sacerdotes a quienes la religiosa, Doctora en Filosofía, dio clases años atrás.

Con 36 años como docente en el Seminario vio y ayudó a formar a decenas de sacerdotes, “unos 100″, asegura.

El enorme afecto que le tienen a la hermana Teresa salta a la vista, apenas la ven la abrazan con ternura, pues a lo largo de todo este tiempo se supo ganar el corazón de sus alumnos seminaristas, muchos hoy sacerdotes.

Dice que es un privilegio enorme el que Dios le concedió por estar en lo que considera es el corazón de la Iglesia. Cuenta que proviene de una familia chihuahuense de 12 hermanos, y su madre, cada vez que nacía un hijo, le pedía a Dios de regalo que uno de ellos fuera sacerdote.

No se le concedió, pero en una ocasión, cuando tenía poco tiempo de haber llegado a Mérida con la encomienda de unirse como formadora en el Seminario, sus padres vinieron de visita y en una reunión su madre expresó que, si bien ninguno de sus hijos fue sacerdote, Dios le dio una hija formadora de sacerdotes.

Por eso, la hermana Teresita Ochoa considera que su vocación se la debe a la oración de su madre. Afirma que ella es la obra de Jesús el Maestro, de la Virgen, quienes “indignamente me tomaron como instrumento”.

Destaca la acción de la providencia en su vida, pues su patrona de bautizo fue Santa Teresita del Niño Jesús, y cuando se unió a la congregación de Jesús María le dieron de patrona a Dina Bélanger: ambas son “sacerdotales”.

Por ello siente que estaba trazado ese camino de llegar al Seminario para ayudar en la formación de los jóvenes.

Recuerda que monseñor Manuel Castro Ruiz la recibió cuando llegó de Chihuahua y pidió a su congregación que la dejaran en Mérida y no solicitaran su cambio pronto, pues su presencia era necesaria en una época en la que escaseaban los formadores en el Seminario. La religiosa agradece a la congregación de Jesús María por permitir su permanencia en la ciudad, aunque no imaginó que fuera por tantos años.

Una de sus grandes satisfacciones en esta labor, señala, ha sido atestiguar la consagración episcopal de monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, quien fue su alumno y con quien tiene un lazo de amistad muy especial, “para mí fue un regalo… la confirmación de la obra de Dios”.- Iris Ceballos Alvarado

Homenaje | Aspectos

Ayer se ofreció un homenaje de despedida a la hermana Teresita Ochoa Godoy, R.J.M.

Evocación

El padre Miguel Campos Estrada, integrante de la primera generación a la que atendió la hermana Teresita, recordó ayer los buenos momentos y las enseñanzas de la religiosa.

Reconocimiento

El padre rector Jorge Antonio Laviada Molina agradeció el trabajo de la hermana Teresita y reconoció en ella el valor de la entrega total. El arzobispo, monseñor Emilio Carlos Berlie, le entregó una réplica de la imagen de la Virgen del Rosario.


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