Estrellas de Asia, Europa y Hollywood abren el IV Festival de Cine de Pekín

PEKÍN  (EFE).- El Festival Internacional de Cine de Pekín abrió hoy su cuarta edición, la más cosmopolita, con una alfombra roja por la que paseó un heterogéneo elenco de estrellas del cine europeo, estadounidense y asiático, desde Alfonso Cuarón a Oliver Stone, Jean-Jacques Annaud, Wong Kar-wai o Zhang Ziyi.

El presidente del jurado, John Woo, y el realizador chino más internacionalmente aclamado, Zhang Yimou, tampoco faltaron a la cita, en la que se echó a faltar, sin embargo, a Adrien Brody, quien ha prometido asistir al certamen, y al cineasta Jim Sheridan, que a última hora se cayó de la lista del jurado, por razones no aclaradas.

Después de tres ediciones un tanto discretas, Pekín ha decidido dar un impulso definitivo a su festival de cine con una inauguración que tuvo como magno escenario su espectacular y vanguardista Teatro de la Ópera, junto a la Plaza de Tiananmen.

Las estrellas, en las que también destacaron muchos actores surcoreanos con enorme popularidad en China, pasearon sus mejores galas bajo el agua, ya que la entrada donde se desplegó la alfombra roja tiene un techo de cristal y se encuentra bajo el estanque que rodea al teatro, también conocido como “el Huevo”.

La actriz italiana Maria Grazia Cucinotta, el productor español Andrés Vicente Gómez y el director chino Lu Chuan (Concha de Oro en San Sebastián en 2009 por “Cyty of Life and Death”), los tres miembros del jurado, también pasaron por la alfombra y posaron ante los cientos de periodistas acreditados.

Mientras los fans pequineses, poco acostumbrados a tal concentración de estrellas del cine en su ciudad, gritaban enloquecidos, los presentadores de la gala trataban de convencer a Jean Reno para que dijera a los asistentes unas palabras en mandarín, aunque el actor más duro del cine francés se negó.

Más tarde, sin embargo, no tuvo reparos en salir al escenario y desear la mayor de las suertes a las películas que competirán por los premios Tiantan (Templo del Cielo), que recuerdan sospechosamente a la estatuilla de los Oscar.

Son quince las producciones en liza, y quizá la más conocida de todas es “The Grandmaster”, del hongkonés Wong Kar-wai, aunque los críticos también piden especial atención para la francesa “A promise”, de Patrice Leconte, la surcoreana “Hope”, de Jun-ik Lee, o la italo-eslovena “Zoran, my Nephew the idiot”.

La apertura fue un especial homenaje a Pekín, ciudad que pese a ser el principal centro cinematográfico del país todavía no ha afianzado un certamen de renombre, frente a las más “glamourosas” Shanghai y Hong Kong, que sí tienen tradición festivalera.

En la gala se recordó con orgullo que la primera película que se hizo en China “La batalla de Dingjunshan” (1905) y dedicada a la Ópera de Pekín, un esquema que se repitió tres décadas después, con el primer filme sonoro chino.

Con el Festival de Pekín, que también incluye conferencias sobre el sector cinematográfico en las que participarán los oscarizados Alfonso Cuarón y Oliver Stone, la ciudad busca promocionarse en la escena internacional, a través del lenguaje internacional del cine.

Sin embargo, no es fácil hacerlo con un producto cultural que en China todavía está muy constreñido por los estrictos controles de contenidos que ejerce sobre la producción, y sobre todo la distribución, la Administración Estatal de Prensa, Radio, Cine y Televisión, coorganizadora del festival junto al Ayuntamiento.

Prueba de esa censura es que la película que ganó el año pasado el premio al mejor guión en el Festival de Cannes, “A Touch of Sin”, del irreverente director local Jia Zhangke, aún no ha conseguido autorización para ser exhibida en los cines de su propio país.

Esto provocó que la semana pasada el Gremio de Directores de China se plantara públicamente y declarara desiertos sus premios anuales a la mejor película y el mejor realizador, aunque el Festival de Pekín, que comienza hoy, se centrará en el glamour y pasará de puntillas por estos delicados problemas.

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