“El juicio final” se expone por primera vez en Francia

El escultor británico Anthony Caro falleció el 23 de octubre del 2013 en Londres.- Foto: Internet

El escultor británico Anthony Caro falleció el 23 de octubre del 2013 en Londres.- Foto: Internet

ESTRASBURGO (EFE).- La monumental instalación escultórica “El juicio final”, del artista británico Anthony Caro, se expondrá por primera vez en Francia, a partir de mañana y durante un año, en el Museo Würth Francia, de la localidad alsaciana de Erstein, situada a 25 kilómetros de Estrasburgo.

Esa obra es el principal atractivo de la exposición “Anthony Caro. Grandes obras de la Colección Würth”, una retrospectiva de 40 años de esculturas del artista, solo comparable con el fondo de la Tate Gallery de Londres.

Caro (1924-2013) concibió las 28 estaciones que componen “El juicio final”, realizado en cerámica, hormigón, latón, acero y madera, como “el testimonio de un milenio desgarrado por las guerras, atrocidades y excesos de todo tipo”, indicó hoy a la prensa el comisario de la muestra, Ian Barker.

Por ello, algunos críticos comparan “El juicio final” con “Guernica”, de Pablo Picasso. El propio Barker asegura que Caro “es el último gran modernista”, con influencias de Picasso y de Julio González.

Según el comisario, en la instalación se mezclan mitología y holocausto, desde la entrada de la Torre de la campana hasta la salida de la Última trompeta y la Puerta del cielo.

Caro, fallecido el pasado octubre, realizó esa obra en la década de los noventa y, tras su presentación en la Bienal de Venecia de 1999, esta ha sido exhibida en centros como la Fundación Caixa de Cataluña, en Barcelona, o el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

La exposición se inicia con la imponente escultura “Sombras”, realizada en cerámica, acero y cemento, prestada por la Galería londinense Annely Juda Fine Art.

Paul Caro, hijo del artista, reveló hoy a los medios que su padre ideó en una tarde “Sombras”, que para Baker es “la última gran obra del artista británico más grande de su generación”.

Lo que para el hijo es una “sensación de acción muscular”, para el crítico son “formas que fluyen”, en las que se puede constatar la admiración del autor por Henri Matisse.

El Museo Würth Francia, que cuenta con unos 50.000 visitantes anuales, abrió sus puertas en 2008, junto a la sede social de la empresa del mismo nombre, con el objetivo de acoger la amplia colección del presidente del Grupo Würth, Reinhold Würth.

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