Desde México

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Juez internacional mexicano

Jorge Luis Hidalgo Castellanos

El mundo actual no podría entenderse sin el derecho internacional ni el régimen multilateral existente. Y dentro de ambos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y su amplio sistema y estructura que brindan a la diplomacia foros para discutir, atender y solucionar diversos asuntos. 

Uno de esos escenarios lo constituye la Corte Internacional de Justicia (CIJ), uno de los órganos de la ONU y la mayor instancia judicial que tienen las Naciones Unidas. Es, por decirlo con simpleza, el único tribunal al que los Estados se someten con el propósito de dirimir una cuestión bilateral de manera civilizada. La CIJ está integrada por 15 jueces de diferentes nacionalidades que provienen de diversos sistemas jurídicos, culturas e incluso religiones, quienes tienen algo en común: el conocimiento, estudio y respeto de los principios de derecho internacional.

México a lo largo de su historia se ha apegado y hecho valer el derecho internacional y como miembro de la ONU ha apoyado el multilateralismo y de manera particular la CIJ. Distinguidos mexicanos han sido jueces de este alto tribunal desde que se estableció en 1946 con sede en la capital de Países Bajos. Don Isidro Fabela fue miembro de la CIJ de 1946 a 1952. Unos años después don Roberto Córdova se desempeñó como juez internacional de 1955 a 1964, para ser sustituido por don Luis Padilla Nervo, ex secretario de Relaciones Exteriores en la década de los años 50, quien estuvo como juez de la CIJ de 1964 a 1973. Tres décadas pasaron para que otro mexicano fuera elegido al máximo tribunal de la ONU y fue en 2006 cuando otro ex canciller, don Bernardo Sepúlveda Amor, alcanzó tan distinguido honor y desde entonces está en La Haya.

El juez Sepúlveda recibió el viernes pasado, 17 de enero, en la ciudad de México una presea por parte del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) en reconocimiento a su trayectoria, contribución y méritos excepcionales, así como su vocación por la administración pública nacional e internacional. La sencilla ceremonia celebrada al mediodía en el edificio de la INAP en la carretera hacia Toluca contó con la presencia de varios consejeros del instituto, ex secretarios de Estado y otros altos funcionarios y ex políticos mexicanos.

Don Bernardo Sepúlveda ha tenido, en efecto, una destacada y larga trayectoria en el servicio público, en tareas relacionadas con el derecho internacional y las relaciones internacionales. Egresado de la UNAM como abogado, estudió un posgrado en derecho internacional en la Universidad de Cambridge para dedicarse a la academia como profesor en diversas instituciones mexicanas y extranjeras como la propia universidad nacional, El Colegio de México, el Instituto Matías Romero (academia diplomática mexicana) y el CIDE. Laboró en la Secretaria de Hacienda y Crédito Público y en la Oficina de la Presidencia de la República además de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de la cual fue su titular de 1982 a 1988. Fue embajador en EE.UU. y en el Reino Unido de la Gran Bretaña. En el sistema de las Naciones Unidas, además de ser juez de la CIJ, fungió como miembro de la Comisión de Derecho Internacional de la ONU durante diez años. También practicó el derecho en el ámbito privado, como jefe del área jurídica de una importante compañía constructora mexicana.

En febrero de 2006, después de una intensa campaña como candidato de México a ocupar una de sus 15 vacantes, se convirtió en juez de la CIJ y el cuarto mexicano en tener ese privilegio, en la historia de 67 años del tribunal de una organización que actualmente cuenta con 193 estados miembros. En noviembre de 2012, el juez Sepúlveda se convirtió en el vicepresidente de la Corte Internacional de Justicia, cargo que denota sus conocimientos del derecho internacional, el sistema de la ONU y el reconocimiento que le otorga la comunidad mundial.

El reconocimiento que le hizo la semana pasada el INAP a don Bernardo es congruente con el que globalmente se le hace. Es un funcionario internacional y un ciudadano mundial. Un botón de muestra de lo que los latinoamericanos en general y los mexicanos en particular pueden lograr.




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