Premios Nobel piden más apoyo para los jóvenes científicos

ESTOCOLMO (EFE).- En una mesa donde la media de edad rondaba los 70 años, algunos de los premios nobel de este año pidieron hoy más espacio y apoyo a las nuevas generaciones de científicos, pues es en la juventud cuando se tienen ideas originales.

Los laureados en Física, Peter Higss (84 años) y Françoise Englert (81) rondaban los 30 cuando teorizaron la existencia de una partícula subatómica (el bosón de Higgs) que explica cómo la materia adquiere su masa y confirma el Modelo Estandar, que rige el Universo tal y como lo conocemos, aunque se ha tardado 50 años en probarlo.

Los químicos Martin Karplus (83), Michael Levitt (66) y Arieh Warshel (73) comenzaron en los años setenta a trabajar en métodos de química computacional.

“Es muy importante que cuando eres joven y es más posible que tengas ideas originales puedas expresarlas”, señaló en una rueda de prensa conjunta Karplus, nacido en Austria, quien huyó con su familia del nazismo para instalarse en Estados Unidos.

En este sentido, Levitt, nacido en Sudáfrica pero residente en Estados Unidos, dijo que se debe actuar para “estar seguros de que la próxima generación de ideas viene de gente que ahora está en la veintena y no de profesores de 60”, lo que requiere, entre otras medias, que los gobiernos se involucren.

Levitt comenzó a investigar con 20 años -“desde entonces no he parado”, señaló- cuando se tenía la oportunidad de, aún siendo joven, desarrollar proyectos científicos con independencia.

“Pero esa tendencia ha cambiado radicalmente con el curso de los años” y un científico no puede investigar de manera independiente hasta “que no tiene casi los 40. Es algo que debe cambiarse”, señaló.

Un aspecto fundamental es que haya recursos suficientes, sobre lo que el científico israelí Warshel señaló que cuánto más dinero se destine a la ciencia de base más oportunidades habrá de que “llegue a muchos investigadores, entre ellos jóvenes”.

En tiempos de crisis, la investigación básica no siempre dispone de los recursos necesarios a pesar de su importancia para el desarrollo de la sociedad.

“La ciencia básica está realmente en la base de todas las investigaciones prácticas y tecnológicas que existen en nuestro mundo. Todo lo que usamos en nuestra vida diaria es consecuencia de la investigación de base”, defendió el belga Englert.

El descubrimiento del boson de Higgs, un ejemplo de investigación fundamental, fue anunciado el pasado verano por el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) mediante experimentación en el gran colisionador de hadrones (LHC).

Higgs señaló que la confirmación de la partícula que lleva su nombre es sólo “el principio de un programa mucho mayor” que espera que se traduzca en “muchos y más interesantes descubrimientos”, cuando el colisionador vuelva a entrar en funcionamiento en 2015.

Por eso, expresó su confianza en que esos programa sigan contando con financiación para su desarrollo y recordó que requerirán de menos recursos que la construcción, en su día, del LCH.

La investigación de base, defendió Englert, no solo tiene que ver con los descubrimientos del CERN y otros muchos en todo el mundo, sino con “el interés por el conocimiento”, es una manera de extender “los intercambios culturales y la educación” y de “propiciar la paz”, concluyó.




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