Estudio a fondo del Sol

Yucatán participa en la investigación de nuestra estrella

El yucateco José Enrique Pérez León en la Universidad de Glasgow, donde es investigador honorario

Cuando en el Sol hay un abrillantamiento o explosiones en su superficie, los satélites de telecomunicaciones y las fuentes de energía en la Tierra se ponen a temblar.

Porque esos fenómenos son seguidos por desprendimientos (eyecciones) de la atmósfera solar tan poderosos y tan veloces como sería detonar un millón de veces todas las armas de la Primera y Segunda Guerra Mundial e ir de Mérida a la ciudad de México en un segundo. Cuando alcanzan a la Tierra, las eyecciones de baja energía se ven como auroras boreales, pero las más violentas pueden tener graves consecuencias en los equipos satelitales.

Ésa es una de las razones por las cuales astrónomos, gobiernos y corporaciones tienen interés en la Física solar, campo de estudio en el que Yucatán está involucrado.

El yucateco José Enrique Pérez León, doctor en Astrofísica por el Instituto de Astronomía de la UNAM en Ensenada, es desde marzo investigador honorario de la Escuela de Física y Astronomía de la Universidad de Glasgow, Escocia, donde es integrante del equipo que se centra en la investigación de las ráfagas solares. “El disco solar no es uniforme, sino que con el tiempo cambia de brillo; de repente hay regiones que se prenden y emiten no solamente luz óptica sino también en rayos X, en infrarrojo…”, le explica al Diario desde Escocia a través de Skype.

“El modelo más aceptado establece que un abrillantamiento en el Sol es el preámbulo de un evento todavía más grande que se llama eyección de masa coronal”.

“La eyección de masa coronal consiste en un desprendimiento de la atmósfera del Sol. Las explosiones que estamos registrando tienen energías equivalentes a un millón de veces todas las armas de la Primera y Segunda Guerra Mundial, incluyendo las bombas atómicas. Dependiendo de la posición de la Tierra (al momento de la eyección), de la velocidad, de la dirección de la eyección puede ser o no que llegue a nosotros”, añade.

“El gas coronal es un medio bastante violento: un gas a más de un millón de grados. La velocidad de eyección es de unos mil kilómetros por segundo. Al llegar este material a la Tierra e interactuar con nuestra magnetósfera no nos pega directamente aquí en el suelo. Sin embargo, los satélites sí resienten estas eyecciones; la interacción de un protón solar en directo con un microchip representa pérdidas que se traducen en decenas de miles, si no millones de dólares cada cierto tiempo para las compañías de telecomunicaciones”.

Pone como ejemplo de afectación a los equipos el cese de transmisión de datos a instituciones bancarias o medios de comunicación. Así que los físicos solares quieren tener la capacidad “de decir: hay un 20, 30, 40 por ciento de probabilidad que la eyección llegue a la Tierra y, si llega, qué partes de la flota satelital pueden ser afectadas”.

“La investigación en Física solar es como Protección Civil: un huracán no lo podemos evitar pero sí podemos prevenir. La gente que estudia Física solar debe comprender muy bien estos fenómenos en nuestra estrella para prevenir pérdidas, cortes de telecomunicaciones”.

Al concluir su estancia en Glasgow, de un año con posibilidad de ampliarse, José Enrique regresará a compartir sus resultados a México, donde forma parte del grupo de investigadores en Astronomía que es albergado por la UNAM y el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (Inaoe) de Puebla.- Valentina Boeta

Física solar | Estudio

Las estrategias para proteger la infraestructura satelital ante una eyección de masa coronaria dependerían de cada corporación.

Opciones

“Se puede disminuir la altitud, así el satélite quedaría más inmerso en el medio atmosférico de la Tierra y se reduciría la probabilidad de incidencia directa del gas solar. O hacer un tipo de protección que resista la incidencia de partículas que vengan del Sol. También, modificar la órbita (del satélite) de manera que estuviera en el hemisferio opuesto en lo que pasa este material”, dice José Enrique Pérez.

Comparación

Los datos para el estudio del Sol son generados por telescopios espaciales. Algunos proceden del Solar Dynamics Observatory de la NASA. “Esas imágenes a las que cualquiera puede tener acceso las procesamos, cortamos, le hacemos zoom, las amplificamos para ver a detalle todo lo que se está dando en la atmósfera del Sol y las superponemos a mapas de otros satélites para comparar”.

De regreso

“La filosofía de la ciencia en México es que salgas al extranjero a investigar y al término de uno o dos años regreses para importar, enseñar lo que se aprende afuera”.




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