Entre los genes europeos y africanos persiste diversidad indígena en México

Según el estudio, medio milenio de colonización europea, movimientos de población y mestizaje no han borrado la estampa de la población indígena precolombina

Según el estudio, medio milenio de colonización europea, movimientos de población y mestizaje no han borrado la estampa de la población indígena precolombina

WASHINGTON (EFE).- Entre los aportes europeos y africanos la geografía genética de México preserva la diversidad tremenda de su componente indígena, por lo que se cuestiona la validez de categorías como “latino” en el diagnóstico de enfermedades, según un artículo que publica hoy la revista Science.

El estudio genético más completo sobre la población mexicana hasta la fecha involucró a científicos de la Universidad de Stanford, la Universidad de California, el Instituto Nacional Mexicano de Medicina Genómica y expertos de Francia, el Reino Unido, Puerto Rico y España.

Desde que en 2003 el Proyecto del Genoma Humano completó un esfuerzo de dos décadas para ubicar e identificar todos los genes y sus funciones, los genetistas han estudiado principalmente las poblaciones europeas y las americanas con ancestro europeo.

En la práctica médica se siguen empleando otras categorías muy amplias como la de “hispano”, “mexicanoestadounidense”, “afroamericano” que, según sostienen los investigadores en el artículo de Science, puede conducir a diagnósticos errados y tratamientos inapropiados.

Los investigadores hallaron que las variaciones genéticas en el ancestro indígena entre los mexicanos y los mexicanoestadounidenses afectan significativamente rasgos biomédicos como la función pulmonar.

Los indígenas Seri, que viven a lo largo de la costa norte del Golfo de California, y los pueblos mayas Lacandona que viven cerca de la frontera sur con Guatemala difieren genéticamente tanto entre sí como los europeos difieren de los chinos.

“México alberga una de las mayores diversidades genéticas precolombina en las Américas”, afirmó Andrés Moreno Estrada, un investigador científico de Stanford. “Por primera vez hemos construido un mapa de esta diversidad con un gran detalle geográfico y hemos demostrado que esas diferencias tienen un impacto fisiológico en un rasgo clínico importante- la función pulmonar”.

Los investigadores compararon las variaciones en más de un millón de polimporfismos de nucleótido simple (conocidos por la sigla en inglés SNP o snip) entre 511 personas que representan veinte poblaciones indígenas de todo México.

Luego compararon la información obtenida de este grupo con las variaciones de SNP entre 500 personas mestizas con ancestro mexicano, europeo y africano, de diez estados, una región de Guatemala y Los Ángeles, así como con las variaciones de SNP entre individuos de 16 poblaciones europeas y el pueblo yoruba de África occidental.

Dado que la mezcla de poblaciones “ha ocurrido recientemente dentro del espectro de la historia humana, podemos usar las técnicas genómicas para identificar cuáles segmentos de un genoma individual corresponden a poblaciones ancestrales específicas”, explicó Christopher Gignoux, de Stanford y otro de los autores.

La porción europea de los genomas de los mestizos corresponde, en general, al genoma de los habitantes actuales de la Península Ibérica, en tanto que la porción nativa americana corresponde, con más frecuencia, a la de los pueblos indígenas locales.

Por ejemplo, una persona del norteño Estado de Sonora es más propensa a tener ancestros de grupos indígenas en el norte de México, en tanto que alguien de Yucatán (sureste) tiene más probabilidades de poseer un componente nativo sureño (maya) en su genoma.

Según el estudio, medio milenio de colonización europea, movimientos de población y mestizaje no han borrado la estampa de la población indígena precolombina. EFE




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