Se lleva a Tel Aviv el sabor de la horchata

Un joven israelí graba un corto en pueblos yucatecos

Omer Shamir habla de sus experiencias en cinco meses en Yucatán. Lo acompañan los esposos Arturo Murguía Castañeda y María Bucio Montero, e hija Carolina, en cuyo domicilio se hospeda el estudiante

Al israelí Omer Shamir le gustaría llevarse de Yucatán toda la horchata, aguacates y chiles habaneros que le fuera posible. Junto con los salbutes, conquistaron su paladar en sus cinco meses de permanencia en el Estado como parte de un programa de inmersión a la cultura yucateca del College of the Atlantic, de Maine, Estados Unidos.

Omer llegó en diciembre pasado a Mérida, a casa de la familia Murguía Bucio. Su objetivo era desarrollar un proyecto cinematográfico como parte de sus estudios de Ecología Humana y aprender español, la tercera lengua que habla el joven, de 21 años, después del hebreo e inglés.

El próximo viernes 30 concluirá su permanencia en Yucatán y partirá a Tel Aviv, donde vive su familia, a la que no ve desde hace un año. Omer nació en Jerusalén.

En septiembre regresará a la casa de estudios estadounidense para continuar su formación de Ecología Humana con especialidad en cine.

Igual y diferente

El joven dice al Diario que Yucatán e Israel tienen similitudes, entre ellas el calor, aunque admite que en el país asiático no hace tanto como aquí. La comida y el idioma sí son muy diferentes.

Sin embargo, hay conexiones culturales, como por ejemplo la manera en que israelíes y yucatecos tienden a disfrutar de la vida y las cosas. Recuerda que se interesó en participar en el programa de intercambio porque le gusta la cultura latina y porque tenía el deseo de estudiar español.

Al referirse al proyecto que desarrolló en cinco meses en Yucatán, explica que consistió en la grabación de un cortometraje, titulado “Remedios”, que realizó en Opichén, donde permaneció tres semanas. También incluyó imágenes de otros poblados yucatecos, como Izamal.

Para realizarlo contó con el apoyo de Antonia Canché Caamal, quien labora en la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

Omer añade que en esas semanas vivió con la familia de Antonia, de la que aprendió varios aspectos de la cultura maya y hasta algunas palabras, como “mulix”, término que la gente utilizaba para referirse a él, pues tiene el cabello rizado.

El cortometraje de ficción trata de las parteras tradicionales. El trabajo lo llevó a investigar la situación directamente con los habitantes de Opichén, de los que se lleva una grata experiencia porque, contrario a lo que había pensado y le habían dicho, le abrieron las puertas.- Claudia Sierra Medina

Visitante | Trabajo

A Omer Shamir le falta editar su corto “Remedios”. Dice que cuando esté listo enviará copias a Yucatán.

Experiencia

“Fue una experiencia increíble hablar con las mujeres sobre el parto. Este tema nunca lo había hablado con mi mamá ni con otras personas”, confiesa.

Fototeca

Durante su permanencia el estudiante prestó servicio en la Fototeca Guerra de la Uady.




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