Escuela de la Vida: Ser un Buen Padre

Dedicatoria: A mí padre: Marino. Abuelos: Marino y Francisco. De manera especial a mí hermano: Marino. A mis hijos: Rayo y Beto.

A los demás papas de la familia: Don Rafael, Don Jorge Humberto, Don Amelio, Don Manuel Mendoza, Don Víctor, Don Jorge Pérez, Rafael e Iván; Alberto, Manuel, Miguel , y a todos los padres del mundo que cumplen la bella función de: “Ser un Buen Padre”.

Aunque no puedo explicar exactamente qué significa ser un buen padre, si puedo decirles, escribirles con paciencia, amor y un poco de ayuda en el andar el camino de la vida cercano a mi padre , abuelo , hermano , esposo , e hijos y demás que ser padre es una de las tareas más difíciles y a la vez más gratificantes de todas.

En este día, mes, año de celebración de los papás, en este escrito hecho con seriedad intento de la mano de la vivencia personal hacer una aportación a la tradición luminosa como modo de ser persona, ser papá.

Yo camino a través de la experiencia y mantengo abiertos los ojos, se han vuelto más pequeños y se vuelven cada vez más pequeños, la escucha se hizo en ocasiones silenciosa y en otras ensordecedora y esto se debe al pensar en la vocación acerca de “Cómo ser un buen padre”.

En el fondo nosotros y nosotras (esposas , hijas , hijos , mamás , nietos (as) ,…) lo que más queremos es tan sólo una cosa: que nada nos haga daño, menos seas tú papá.

Los padres son listos, sus virtudes fluyen, tienen dedos listos; pero les faltan los puños, sus dedos no saben esconderse detrás de sus puños.

Papás, personalmente creo que en el fondo de sus corazones son capaces de distinguir el bien del mal. A veces puede ser difícil definir el bien, pero el mal tiene un aroma inconfundible, hasta un niño o niña pequeña sabe qué es dolor

Por tanto cada vez que deliberadamente infligimos dolor a otra persona, sabemos que estamos haciendo el mal ¿hacemos el mal papás?. Buena pregunta familia de papás.

Desde la más tierna infancia aprendí a través de sus gestos, movimientos de las manos, su voz, su expresión facial, sus caricias en ocasiones sus gritos el modelo de papá que mostraban. Con cierta nostalgia recuerdo mi infancia porque descubrí con ojos de hoy algunas fallas en el acompañamiento, educación, ejemplo de mí papá – abuelos.

Sin embargo también hubo muchos aciertos que he considerado para aplicarlos en la educación de mis hijos – hijas y familia en general.

Recreando a la psicóloga, educadora Adda Abraham comparto sus emociones con mis lectores sobre el ser “Súper papá” “papá de virtudes”.

“Vosotros, os volvéis cada vez más pequeños ante gente pequeña ante el amor de sus hijos, hijas”.

“Vosotros os hacéis migajas, oh cómodos para decidir cumplir su vocación como el súper papá y alcanzar su identidad ¡ser un buen padre!

“Vosotros vais al triunfo a causa de sus muchas virtudes, a causa de vuestros muchos desafíos, a causa de los frutos sembrados en su andar en la vida”.

Palabras últimas como éstas, que destilan amor, fe, esperanza, modelo de valores, patrón de conducta y más, necesariamente me hace pensar y mirar a mis hijos Rayo y Beto, y por qué no a mis sobrinos Rafael, Manuel, Iván, Miguel y se me escapan muchos más producto de esta generación de padres de “virtudes”.

No es fácil reconstruir del todo el hilo de pensamientos que me llevó a centrar mi atención y la de ustedes lectores en el papel que desempeñaban las generaciones de papás en la historia, sin embargo, como resultado, las generaciones más viejas y más jóvenes pueden mirarse las unas a las otras con una mezcla de incomprensión y temor, las primeras temerían que los recién llegados estuvieran a punto de malograr y destruir lo que ellos, sus mayores habían preservado con cuidado amoroso, los segundos sentirían una necesidad urgente de enderezar lo que los veteranos papás habían estropeado. Tomemos como ejemplo un diálogo generacional:

-Hijo-hija: recuerda que has de comportarte como en un banquete. Llega a ti algo que va pasando: extiende la mano y sírvete moderadamente, pasa de largo, no lo retengas. Aún no viene: no exhibas tu deseo y espera que llegue a ti.

-Hijo-hija: qué es lo que se le ofrece a un hombre – mujer joven modernos y que empiezan sus caminos como fuente – símbolo – prueba material de la felicidad alcanzada. Cómo cabía esperar, todos los caminos hacia la felicidad pasan por tiendas, restaurantes, viajes, salones de masajes y otros lugares donde pueda gastarse el dinero.

-Hijo-hija: esa es una pregunta fácil las buenas decisiones.

¿y cuál es la clave para tomar buenas decisiones?

Esa es más fácil la sabiduría que he ganado de la experiencia.

¿y dónde obtuvo esa experiencia?

Más fácil todavía: de mis malas decisiones.

-Hijo-hija: el carácter está formado de la empatía, comprensión de los sentimientos del otro, del autocontrol (controlar los impulsos y elije correctamente, evitando el peligro); trata a los demás con consideración y valor, tolerancia, aceptación, dejando a un lado el egoísmo.

 

Y por último en estos diálogos y que no puede faltar el sentido del humor. Se encuentran tres amigos que habían estudiado juntos toda su carrera profesional, dos de ellos exitosos con mucho dinero y el tercero no había amasado fortuna alguna; -están en la cafetería y uno de ellos dice: en mi último viaje al áfrica, cacé tres leones, y yo cacé tres elefantes, la mirada incrédula del tercer compañero, el menos exitoso, con menos fortuna, pues yo, dijo con énfasis, cacé osos. Cómo, miradas desorbitadas, en el áfrica no existen osos, “ya decía yo”… jajaja ( entre risas).

Así dicen a sus hijos, hijas, mujer, esposa…, un buen número de papás preocupados y como probablemente lo harán otros por el futuro de sus familias. Esto puede ser loable, admirable, tenaz, pero recuerden “ser un buen papá es una construcción diaria, no termina hasta que termine”.

Un cúmulo de bendiciones, dicha y salud en esta celebración papás.

Felicidades.

Paz y Bien.

 

PD. Amables lectores, familia de papás, este escrito no es generalizable, no es todo para todos , tu papá toma tal cuál , la parte que te sea motivo de reflexión.




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