El premio a la OPCW reconoce larga lucha por el desarme, según Comité Nobel

 

Rodrigo Zuleta

OSLO (EFE).- El Premio Nobel de la Paz a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW) es visto por el Comité Nobel como el reconocimiento a una larga lucha por el desarme, pese a que el tema tenga en este momento una actualidad puntual por el caso de Siria.

“El Comité Nobel ha premiado tradicionalmente a personas y organizaciones que han librado una larga lucha contra el desarme y el premio a la OPCW continúa esa tradición”, dijo el secretario permanente del comité, Geir Lundestad, en una conferencia de prensa en Oslo en la víspera de la entrega del galardón.

El director de la OPCW, Ahmet Uzümku, admitió por su parte que para él y para sus colaboradores la noticia fue una gran sorpresa.

“Cuando mi jefe de gabinete me dio la noticia, lo primero que hice fue preguntarle si estaba seguro”, dijo Uzümku en Oslo.

Sin embargo, como indicó Lundestad, la candidatura de la OPCW venía de muchos años atrás.

El premio se entrega mientras Siria, desgarrada por una guerra civil, se ha convertido en el 190 estado en suscribir la convención para la eliminación de las armas químicas y después de que EEUU se declarara dispuesto a colaborar en la destrucción del arsenal químico.

Uzümku se mostró optimista con que la destrucción del arsenal sirio se podrá realizar dentro de los plazos fijados -es decir, en el curso del año 2014- puesto que la primera fase de verificación ya está bastante avanzada.

Sin embargo, Uzümku también se refirió a las dificultades para garantizar la seguridad de transportar el arsenal químico hasta el barco estadounidense con tecnología especial para realizar la destrucción.

“Tenemos que llevar las armas a un puerto, embarcarlas, luego llevarlas a otro puerto y pasarlas al barco de EEUU para que se pueda hacer la destrucción”, explicó Uzümku.

“En todo ese proceso, la seguridad es clave y no haremos nada mientras no tengamos la seguridad garantizada”, dijo.

Interrogado acerca del peso que tendría la eliminación del arsenal químico en una guerra en que la mayoría de las víctimas han muerto por armas convencionales, Umzüku admitió que ese paso no eliminará el conflicto pero agregó que abre nuevas vías de negociación de cara al futuro.

“Sabemos que la destrucción del arsenal químico no pondrá fin a un conflicto en el que han muerto miles de personas. Eso es triste. Sin embargo, se trata del primer consenso al que se ha podido llegar y eso puede abrir caminos para que se busque también consenso sobre otros puntos”, dijo el director general.

Umzüku tuvo que responder también a la clásica pregunta acerca de lo que hará su organización con el dinero del premio, dotado con cerca de 900.000 euros.

“El dinero del premio lo utilizaremos para crear otros premios que estimulen a quienes trabajan por las metas de nuestra organización”, dijo Umzüku.

“Naturalmente que no esperamos hacerle competencia al Premio Nobel, será un premio más modesto”, agregó.

Uzümku subrayó, por otra parte, que el premio para la OPCW no sólo es un reconocimiento sino también un estímulo para el trabajo del futuro.

“Recibiremos el premio con humildad y agradecimiento y sabiendo que todavía queda mucho por hacer”, dijo y recordó que todavía hay seis estados que no han suscrito la convención para la eliminación de armas químicas.

“Se trata de una decisión soberana y no podemos forzarlos pero si tenemos que esforzarnos en presentarles siempre nuevos argumentos”, explicó.

La OPCW se creó en 1997 y tiene su sede en La Haya. Se trata de la vigésimoquinta ocasión en la que el Premio Nobel de la Paz se otorga a una organización.

El Premio Nobel de la Paz es el único que, por voluntad fijada en el testamento de Alfred Nobel, se entrega en Oslo y no en Estocolmo. No obstante, Nobel no dejó explicación alguna de su decisión.




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