El esfuerzo es el camino al éxito

El esfuerzo es el camino al éxito

Carlos Argüello habla de su lucha por vivir del arte

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Sobre estas líneas, el corte del listón del parque TecniA: Luis Hevia Jiménez, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado; padre Ricardo Sada Castaño; Martha Peña Ceniceros, directora de Innovación de la Secretaría de Economía federal; padre Rafael Pardo Hervás, rector de la Universidad Anáhuac Mayab; Rolando Zapata Bello, gobernador; Enrique Jacob Rocha, presidente del Instituto Nacional del Emprendedor, y Renán Barrera Concha, alcalde de Mérida. A la izquierda, Carlos Argüello durante la conferencia "Exportación de talentos y emprendedores a Hollywood, una realidad para Latinoamérica. Animación, cine y efectos especiales"


De burro, que confundía las letras en la escuela en Guatemala,

 pasó a convertirse en uno de los pocos latinoamericanos que han aspirado a un Óscar.

Él mismo se lo explicó a los alumnos de la Universidad Anáhuac Mayab que llenaron ayer por la tarde el auditorio “Alejandro Gómory Aguilar” para oír sus experiencias y su paso por producciones como “Space Jam”, “Terminator” y “Asesinos por naturaleza” hasta llegar a “Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian”, que, según confesó al Diario antes de la charla, es su gran logro… hasta ahora.

Y es que con esa película consiguió la postulación al Óscar en la categoría de mejores efectos visuales.

La candidatura significó un aliciente para su carrera y un reconocimiento al trabajo de los latinoamericanos en Hollywood, donde hasta hace 15 años se podían contar con una mano. “Yo era el único cuando empecé”, dice, para luego reconocer que hoy día tienen más presencia, entre ellos mexicanos que destacan en el campo de la fotografía.

Pero llegar a donde está no ha sido fácil. De hecho, nadie pensó que llegaría tan lejos, pues de niño confundía la p con la q, y lo mismo le pasaba con otras letras. Es más, dice, a su madre le dijeron que no tenía caso que fuera a la universidad. Aun así, su madre le pagó tutores hasta que, consciente de que en Guatemala no conseguiría lo que quería, decidió irse a Estados Unidos, donde estudió Diseño, pues las artes siempre le habían llamado la atención.

En Estados Unidos tuvo que trabajar como mesero. Llegó sin un centavo y sin saber inglés, pero consiguió trabajo en un restaurante, lo que le sirvió para ahorrar y pagarse la escuela de artes hasta que, al concluir, consiguió su primer empleo en una empresa que le trabajaba a la NASA y, después, en lo que hoy es Dreamworks.

Sin embargo, su sueño seguía siendo laborar en una de las grandes cadenas de televisión, lo que finalmente consiguió gracias a su empeño. Y de allí dio el gran salto al cine.

Actualmente representa a las empresas Estudio C y la Fundación CA, que empezó en Guatemala y de allí ha ido a Colombia, El Salvador y Brasil. “En el estudio básicamente trabajamos en películas”, mientras que en la Fundación se encarga de entrenar en animación a chicos de Latinoamérica. Bajo este esquema trabajó en “Las crónicas de Narnia” y “El legado Bourne”, indica el profesional, nacido en Nicaragua pero criado en Guatemala, donde es muy conocido.

Señala que cuando regresó a su país reunió a jóvenes de la ciudad de Antigua en un estudio que al principio contaba con sólo seis personas, número que luego pasó a 30 y de 30 a 100, que han trabajado en películas como “El aro”.

Carlos, cuyo nombre aparece en los libros de texto de cuarto grado de primaria de Guatemala, recuerda que el mundo ha cambiado y ahora se puede trabajar en los sueños desde casa. “Tratamos de demostrar que hay suficiente talento para que la industria venga a estos lugares antes de que los chicos se vayan”.- Jorge Iván Canul Ek




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