Crisis por falta de agua

Crisis por falta de agua

Un documental advierte de este problema en D.F.

Una imagen de "H2Omx", dirigido por José Cohen y Lorenzo Hagerman y que se estrena esta semana

MADRID (El País).- ¿Cómo puede vivir la ciudad que se fundó sobre un lago sin agua? Ésta es la pregunta de la que parte el documental “H2Omx” para analizar la crisis hídrica que padece la ciudad de México.

La película, que se estrena esta semana en México, aborda la cadena de problemas que genera la escasez de agua para algunos de los 20 millones de habitantes de la urbe, así como los daños que la importación del líquido y su depuración producen en la región central de México.

La capital del país fue fundada en 1325 en una cuenca a 2,200 metros sobre el nivel del mar en una zona hídrica que se ha ido secando hasta perder importante porción de sus mantos acuíferos, lo que ha provocado el hundimiento del centro de la ciudad en al menos 10 metros. Cada vez que un habitante del Distrito Federal abre el grifo está recibiendo líquido obtenido principalmente de Michoacán y el Estado de México.

Además de que el agua se importa, el 40% se desperdicia en fugas de la red de distribución de la ciudad. “No es un tema del que a los políticos les guste hablar o invertir, porque la infraestructura es subterránea, no se ve y no genera votos”, dice José Cohen, director (junto con Lorenzo Hagerman) y productor de “H2Omx”.

El filme retrata a habitantes que deben trasladarse largas distancias para obtener agua, en la misma ciudad donde otros miles sólo deben abrir el grifo para conseguirla. La crisis se agudiza cuando el gobierno del Distrito Federal cierra el flujo en el sistema Cutzamala, el más importante, para su mantenimiento -unas siete veces al año- e incluso aquéllos que tienen garantizado el abasto de agua carecen de ella.

El Distrito Federal sufre inundaciones en temporada de lluvias. Esta paradoja, señalan los productores del filme, ofrece una solución a través de sistemas de captación de agua de lluvia. “Hay que convertir a los habitantes de la ciudad de México en ciudadanos informados”, añade Cohen, quien asegura que la película también servirá como instrumento educativo y de concienciación sobre el uso del agua en la capital.

El documental también advierte del riesgo que corren algunos mexicanos que viven cerca de canales de desechos y la contaminación de los ríos que nutren los sistemas de riego agrícola. “Lo más sorprendente es lo permisiva que es la sociedad. Parece que aguantamos que exista una gran pérdida y que se enferme la gente”, dice la productora Alejandra Liceaga.

Según el documental, sólo el 7% del agua que se desecha es tratada, a pesar de que el gobierno del Distrito Federal ha impulsado un plan millonario para construir plantas de tratamiento.

La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas incluyó el documental en la lista de filmes mexicanos que podrían competir por el Goya y el Óscar.




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