Con fe, tú puedes hallar el camino

Gaby Vargar

No es tan importante lo que consigues al lograr tus metas, sino en lo que te conviertes, H. D. Thoreau

Nadie antes lo había logrado. Muchos nadadores profesionales —hombres y mujeres— lo intentaron desde 1950 sin éxito. El reto era cruzar a nado 166 kilómetros, unos de los más peligrosos del océano: la distancia entre Cuba y Florida.

Diana Nyad había querido hacerlo cuatro veces antes de lograrlo, cuando tenía 30 años menos. En aquellas ocasiones fracasó debido a la hipotermia, a las mareas adversas e impredecibles del golfo, a tormentas eléctricas y a la picadura del aguamala más venenosa que hay, la llamada cubomedusa o avispa de mar. Mas todo lo anterior la hizo más fuerte.
Sueño vivo
Después de estar tres décadas retirada del nado profesional el sueño seguía vivo. Un día, al cumplir 60 años, la asaltaron pensamientos sobre el tiempo que le quedaba de vida y lo que haría con ese tiempo único y precioso para seguir adelante sin remordimientos. Estos cuestionamientos la llevaron a intentarlo por quinta vez a los 64 años de edad.

En el verano de 2013, los 35 integrantes de su equipo de expertos en alto rendimiento, corrientes marinas, deporte, tiburones, médicos, así como Bony, su pareja y entrenador de toda la vida, le dijeron “es imposible, simplemente no se puede”.

Sin embargo, Diana comenta en su plática para TED que Bony le dio valor para encarar el reto cuando la tomó por los hombros y le dijo: “Si decides hacer el viaje, yo estaré contigo hasta el final; juntos encontraremos el camino”. “Más allá del ego y de la innegable ambición atlética, que siempre están presentes, había algo más profundo en mi alma que me llevó a hacerlo”, relata.

“Encuentra el camino” ha sido su mantra desde entonces. ¿Tienes sueños y obstáculos como todos? “Encuentra el camino, ninguno de nosotros se va de este mundo sin turbulencias, sin dolor en el corazón, sin momentos difíciles; pero si tienes fe, puedes encontrar el modo”. Ella, después de nadar durante 53 horas hasta experimentar alucinaciones y sostenerse de un hilo de su sueño, lo encontró.

Su mantra me encantó, bien podría aplicarse a este 2014 que inicia: “encuentra el camino”. Convendría escribir la frase en todos lados para toparnos con ella cuando sea necesario.
Brazada tras brazada Diana traía a su mente alguna canción de las 85 de su lista mental, mientras admiraba el fondo del océano y lo maravilloso que es este planeta azul.

Lo que en realidad te llega, te contagia y te motiva cuando comparte su experiencia es la determinación en su mirada, en ella puedes adivinar con facilidad su fortaleza y reciedumbre de carácter que se trasminan en su lenguaje corporal, en sus puños, en su tono de voz que hablan más fuerte que sus palabras.

Asimismo, la acompaña un halo de perseverancia y disciplina cuando cuenta que mientras entrenó durante un año, rondaba en su mente el dicho de Theodor Roosevelt, que parafraseaba de la siguiente manera: “Sí anda, ve y siéntate en tu sillón confortable y sé el crítico, sé el observador, mientras que el valiente se avienta al ruedo y se ensucia, se involucra, se llena de sangre y, falla, falla una y otra vez, pero no tiene miedo, no es tímido, es audaz y atrevido”.

Así Nyad nos deja con tres lecciones: 1. nunca jamás te des por vencido, 2. a cualquier edad puedes perseguir tus sueños (“no tengo duda de que hoy a los 64 años, estoy en mi mejor momento”), y 3. todo se debe a un equipo.
Encuentra el camino…

 




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