Broche de oro a la alta costura

Propuestas de Zuhair Murad y Ralph&Russo

1 / 9



Arriba y debajo, tres diseños de Zuhair Murad presentados en la Escuela de Bellas Artes. Al libanés, de 42 años y residente en Beirut, se le considera el nuevo Elie Saab

A la izquierda, las creaciones en la pasarela de Serkan Cura, que se desarrolló con el piar de pájaros como fondo



PARÍS (EFE).- La última jornada de la Semana de la Alta Costura de París contuvo los estallidos dorados del diseñador libanés Zuhair Murad y finalizó con el buen sabor de boca del primer desfile en el calendario oficial de la británica Ralph&Russo.

Los cinturones de hojas doradas envolvieron las siluetas de Murad, como un mono bordado con escote en “V”, una chaqueta hasta los pies que se vuelve vestido de noche y cocteles con escote corazón y palabra de honor.

El encaje filtró la luz en prendas semitransparentes, y el mikado de seda brilló en un traje blanco gardenia de pantalón y chaqueta realzada en la cadera.

Las flores se cosieron en caótico jardín monocolor y en fructífero cultivo sobre los vestidos de Murad que también incorporaron coloridas plumas y botones dorados.

Un bolero en color lavanda y solapas de brocados dorados recubrió un ajustado vestido bordado, mientras que los tules ondearon en faldas largas. La paleta pastel, que se integró con el fondo floral instalado en la Escuela de Bellas Artes de París, saltó de las diferentes tonalidades del rosa claro al aguamarina, celeste, melocotón, lavanda y amarillo mimosa, y convivió con los contrastes de blanco y negro y las combinaciones de blanco y dorado.

Ralph&Russo entró en el selecto calendario oficial de la Semana de la Alta Costura de París por la puerta grande con una colección de primavera-verano digna de las grandes casas.

El espectáculo se desarrolló sin bombo ni platillo -a pesar de contar entre sus aficionados con personalidades como Angelina Jolie y Beyoncé-, porque su saber hacer en brocados, encajes y estructuras hablan por sí mismos.

Una versión en inglés de “La vie en rose” resonó en la oscuridad del espacio situado en la Plaza Vendôme como apertura del primer desfile en casi un siglo de una marca británica en el calendario oficial de la capital francesa.

Inspiración

La canción escrita por Edith Piaf situó rápidamente el período que inspiró a la diseñadora Tamara Ralph para crear la colección de la firma que comparte con su prometido y director de la compañía, Michael Russo: las décadas de 1940 y 1950.

Los largos guantes en honor a la Rita Hayworth de “Gilda” aparecieron en una pasarela de faldas de tubo con chaqueta de corsé, capas estructuradas en crepé de seda e hileras de minúsculos botones forrados.

Sumamente sofisticados, los modelos de esta pareja de australianos de nacimiento pero afincados en Londres se apoyaron en las asimetrías de las caudas y los volantes, así como en circulares y controlados drapeados.

La pedrería dibujó contrastes de azabache sobre fondo blanco, a la vez que se engarzó en leggings de encaje.

Ralph&Russo defiende con orgullo que alguno de sus vestidos albergan 1,600 horas de bordado, 800,000 perlas y lentejuelas y 120 botones forrados de tela hechos a mano.

La colección se tituló “Los náufragos de mis mundos” y se presentó bajo el graznido de las gaviotas y el vaivén de las olas del mar.

En el “off” de la Alta Costura, el diseñador indonesio Didit Hediprasetyo configuró unas prendas urbanas de pantalón de cintura alta, vestidos ajustados y reducidos cócteles, en un camino de marrones, con grises, blancos y negros.Termina así la Semana de la Moda de París, en la que la escasa presencia de personalidades del mundo del cine y de la canción dejó todo el protagonismo a la creación.

Moda | Debut

También debutó en este calendario el diseñador belga de origen turco Serkan Cura.

Teatral

Instaló al público en el teatro Dejazet para presentar una colección espectacular.

Colección

Hubo prendas esculturales que giraron en torno al corsé: con flecos del Lejano Oeste, con plumas en los laterales de la cadera alusivas a un avestruz y en el bajo de una falda en una ensoñación flamenca.




Volver arriba