Los museos, verdaderas cajas de sorpresas de la humanidad

MÉXICO (Notimex).— Si alguna vez ha visitado las imponentes colecciones de arte del Museo del Prado en Madrid, las del Louvre en París, o las del Museo de los Oficios en Florencia, e incluso se ha maravillado con alguna de las muestras de lo insólito que ofrecen los museos de Ripley y cree que lo ha visto todo, sin duda se equivoca.

Y es que, creados para resguardar, preservar y difundir el patrimonio de las naciones, los museos han sido por años estigmatizados como centros de alta cultura a los que es difícil o poco atractivo acceder, sin embargo, curiosas colecciones en diferentes partes del mundo se han encargado de echar abajo estas ideas y atraer a gente de todas las edades a estos recintos.

Así, se pueden encontrar desde refinados museos dedicados a exhibir colecciones de excelsas porcelanas europeas, como la que alberga en su parte más elevada los Jardines Boboli, de Florencia (Italia), hasta ordinarios como el del Calcetín (Japón) o el del zapato (Madrid, México y otras naciones), incluso recintos más escatológicos consagrados a cadáveres momificados, culto a la muerte, animales y excrementos.

Mención aparte merecen los museos virtuales e interactivos, que basados en el texto, el audio y la imagen, fija o animada, dan muestra también del ingenio, creatividad y ociosidad del hombre en todo el mundo.

Por ejemplo, está el Museo Nacional de la Pasta, localizado en Roma, considerado el único “centro cultural de la pasta” en el mundo.

Sus mayores atracciones son: La Sala del Trigo, donde se explica el ciclo vital de un plato de pasta, desde el tallo de trigo duro hasta la fase del amasado, y la Sala Napolitana, con la exposición de fotografías de personajes famosos (como la actriz italiana Sofía Loren) saboreando un plato de pasta.

Uno de esos museos poco conocidos, es el de la Lengua Portuguesa, que ubicado en el histórico edificio de Luz, en Sao Paulo, Brasil, fue concebido por la Secretaría de Cultura paulista y la Fundación Roberto Marinho, con un costo estimado en 14.5 millones de euros.

Su objetivo es funcionar como un espacio vivo e interactivo sobre la lengua portuguesa, considerada base de la cultura brasileña, para que el público tenga acceso a nuevos conocimientos y reflexiones sobre su lengua.

También hay museos para la música, como el de Ureña (España), que muestra una parte de los fondos que integran la colección de instrumentos del músico, compositor y productor musical Luis Delgado.

La colección reúne unos mil instrumentos de diversas procedencias, que ofrecen al visitante una clara imagen de la enorme diversidad de formas, diseños y materiales que el ingenio humano ha desarrollado para construir estas preciosas herramientas musicales.

Pero si de curiosidades se trata, está el Museo de Frutos Secos de Nueva Inglaterra, donde puede verse un coco mutante de 20 kilos; el de los Incendios de Penrith, Australia, que permite al espectador vivir la experiencia de estar en una casa mientras se incendia, o el de las Imitaciones de París (Francia), que muestra los productos originales junto a sus imitaciones del mercado negro.

De acuerdo con datos que circulan en Internet, otros museos que llaman la atención en el mundo son el de Pollo Exótico de Ludlow, Inglaterra; el de Cerillas de Suiza, el de Tablas de Surf en Australia, el de Alambre de Puas y Materiales, en Texas, y el de Inodoros de Boston (EUA).

Y si de Estados Unidos se trata, allí se ubica el Museo del Descubrimiento Boonshoft, que muestra unos 70 objetos procedentes de 10 sociedades históricas y museos de Ohio e Indiana, que van desde un zapato de cuero destrozado que se le zafó a una mujer al ser alcanzada por un rayo; hasta una bombilla eléctrica todavía llena con el agua de una inundación de 1913.

También se exhibe un medidor de gas atravesado por un trozo de madera que voló durante un tornado en 1974, y muchas ociosidades más que buscan competir en espectacularidad con el entretenimiento televisivo.

En este mismo tenor se inscribe el Museo Naigai, de Tokio (Japón), que alberga la colección de calcetines más completa del mundo, con más de 20 mil ejemplares, incluido el que se considera el más largo del mundo (32 centímetros de la punta al talón).

Asimismo, acoge los calcetines de personajes famosos en aquellas tierras, como los de un luchador en su retiro o los de un primer ministro durante su primera visita a Estados Unidos; incluso un par de calcetines con calefacción a base de pilas, fabricado en la Unión Americana.

En el Museo del Hombre y de la Ciencia, localizado en Johannesburgo (Sudáfrica), se encuentran lo mismo colas de caballo colgadas del techo que cabezas de avestruces disecadas; mandriles destripados o monos embalsamados, que se suman a más de tres mil 500 tipos de plantas medicinales o para rituales.

Otras colecciones curiosas, raras o hasta escatológicas que se pueden encontrar es la de garrapatas de Georgia, Estados Unidos; se trata de un museo con más de un millón de ejemplares, que ya son consideradas como ‘patrimonio nacional’.

En Enschede (Países Bajos) se ubica el Museo Jannick, donde el plato fuerte es una exposición de Papú: caja de excrementos de animales que los visitantes pueden oler pero no ver. El atractivo es adivinar a qué animal corresponde.

En Amberes (Holanda) está el de las Calaveras, que expone más de mil calaveras de animales; en Lituania, el Museo del Diablo, con unas 800 obras de arte satánico; el de Pompas Fúnebres de Barcelona, y el de la Lepra de Berger (Noruega), donde se ha reconstruido un leprosario del siglo XVIII.

México no se queda atrás, y sin duda uno de los más conocidos, incluso a nivel internacional, es el de Momias de Guanajuato, construido en el traspatio de un cementerio, con decenas de cadáveres que alguna vez fueron a dar a fosas comunes y que al paso del tiempo fueron encontrados momificados de manera natural y que hoy son un gran atractivo turístico del estado y del país.

En Culiacán, Sinaloa (México), se ubica la casa de ‘El chino billetero’, singlar personaje que a lo largo de su vida se ha dedicado a colectar infinidad de monolitos y restos no propiamente arqueológicos, así como animales diversos, algunos de ellos en calidad de fenómenos de la naturaleza, que disecados y distribuidos en su casa, exhibe al público, a cambio sólo de una contribución voluntaria.

En el Distrito Federal, la Antigua Escuela de Medicina exhibe desde hace algunos años la colección ‘Instrumentos Europeos de Tortura, de la Edad Media al Siglo XIX’, integrada por más de 85 piezas, entre las cuales se pueden apreciar instrumentos de humillación pública, aparatos para torturar e instrumentos de pena capital, etcétera.

Otro recinto mexicano importantes de mencionar, aunque desde luego menos escatológico, es el de Filatelia en Oaxaca, que exhibe gran número de estampillas de todo el país, con celebridades como Pedro Infante, José Clemente Orozco y Francisco Villa.

Además, el museo cuenta con un acervo que documenta la historia del Servicio Postal Mexicano, boletines de subasta, catálogos y varios libros relacionados con las estampillas de los cinco continentes.

En Monterrey, Nuevo León, se instaló el museo del vidrio, donde la gente descubre de qué está hecho ese material, sus múltiples presentaciones y las distintas formas en que ha sido utilizado por las sociedades, por ser uno de los materiales más útiles, estéticos y menos contaminantes.

En la capital mexicana está, además, el Museo del automóvil, en División del Norte, que rinde culto a uno de los grandes inventos del siglo XX.

Instaurado en 1991, el espacio alberga unas 110 unidades de modelos de 1904 a 1964, de las marcas más famosas del mundo, desde Rolls Royce, Mercedes Benz, Porsche y Alfa Romeo.

En la calle de Bolívar, en el corazón de la capital mexicana, se encuentra el Museo del Zapato, donde se exhibe una vasta colección de los siglos XVI al XX, con más de dos mil ejemplares de tamaño natural y 15 mil en miniatura, procedentes de 10 países. Destacan las botas del expresidente Vicente Fox, los botines de Julio César Chávez y los del escritor Carlos Fuentes.

De gran atractivo para los capitalinos está el Museo de Cera de la Ciudad de México, que reúne una diversa colección de figuras de cera de personajes de la cultura, el espectáculo, la política y la historia del país, donde lo mismo conviven asesinos seriales con deportistas destacados, o comunicadores de renombre y artistas del momento.

A su lado, el Museo Ripley reúne objetos de arte únicos, hazañas del ser humano, fenómenos científicos y rarezas animales.

 




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