Breves de Arte y Cultura

 

 

 

México

Andrew York en el país

Con representantes de Estados Unidos, Italia, España, Costa Rica y México, se realizará del 6 al 11 de julio, en Taxco, Guerrero, la edición 17 del Concurso y Festival Internacional de Guitarra.

En esta edición se rendirá un homenaje al músico y compositor Andrew York, quien además engalanará el festival con su presencia para compartir esta fiesta al lado de concertistas internacionales, jóvenes concursantes y público en general, informó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en un comunicado.

El festival contempla una serie de conferencias, talleres y clases magistrales para los músicos visitantes, impartidos por los guitarristas invitados, así como conciertos para promover la música de guitarra.

De acuerdo con Rosario Cambray, coordinadora del festival, los participantes son los mejores guitarristas en la actualidad, no sólo del país, sino del mundo, y también participarán jóvenes instrumentistas en los concursos de solistas y ensambles.

Al festival asistirán el español Marco Socías, el Dúo Prelude Nury Ulate y David Mozqueda, Marco de Biasi y Benjamín Verdery, entre otros, quienes serán los encargados de brindar los conciertos en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón.

Cambray recordó que el festival se realiza en el marco del Concurso Internacional de Guitarra de Taxco, que tendrá tres pruebas eliminatorias, los días 7, 8 y 9 de julio en el Auditorio Revolución del Centro de Enseñanza para Extranjeros en Taxco.

De igual forma, la coordinadora destacó el crecimiento y la importancia que ha cobrado este evento, actualmente considerado como uno de los mejores festivales de guitarra en el mundo y que ha servido como plataforma para el desarrollo de jóvenes talentos.

“Hemos tenido jóvenes con experiencia y trayectoria increíble a quienes les ha servido este concurso como plataforma para posteriormente disputar los primeros sitios en otros concursos en el país e incluso en el extranjero”, afirmó.

 

No es para los frívolos

Considerado uno de los más grandes autores mexicanos del siglo pasado, Efraín Huerta es evocado en el centenario de su nacimiento, que se cumple hoy, como un testigo del mundo, que reflejó en sus obras el acontecer social de México y la vida de su población.

Uno de sus mayores aportes son los “poemínimos”, un género que inventó, bautizó y del cual solía decir: “cada poema es un mundo. Un mundo distinto al nuestro. Un territorio cercado, al que no deben penetrar totalmente los frívolos, los desapasionados, los criticones”.

“Un poemínimo —definía— es un mundo, sí, pero a veces advierto que he descubierto una galaxia y que los años luz no cuentan sino como referencia, muy vaga referencia, porque el poemínimo está a la vuelta de la esquina o en la siguiente parada del Metro.

“Un poemínimo es una mariposa loca, capturada a tiempo y a tiempo sometida al rigor de la camisa de fuerza. Y no lo toques ya más, que así es la cosa, la cosa loca, lo imprevisible, lo que te cae encima o tan sólo te roza la estrecha entendedera —y ya se te hizo—”.

Y es que el poeta tuvo una gran sensibilidad ante todos los fenómenos del mundo, atmosféricos o astronómicos, sociales y culturales, por los cuerpos humanos, la convivencia, los valores en crisis, la pobreza o la injusticia, recuerda su hijo David Huerta.

Para el también escritor, su padre “sabía ver, oír, gustar, oler y tocar el mundo, estaba muy presente, tenía, como decía su maestro Pablo Neruda, residencia en la tierra, vivía aquí con nosotros y sabía decirlo con las mejores palabras”.

El Gran Cocodrilo fue “un hombre que vivió intensa y profundamente este país, que trató de entender a sus semejantes, los amó y se peleó con ellos continuamente y nos dejó una larga multitud de palabras que están en su obra poética”, añade en declaraciones difundidas por la Secretaría de Cultura del gobierno capitalino.

Efraín Huerta nació el 18 de junio de 1914, en Silao, Guanajuato, y llegó a esta ciudad cuando tenía 17 e ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria; tres años después ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De acuerdo con su perfil biográfico publicado en el portal electrónico “cultura.ipn.mx”, allí duró poco pues abandonó el estudio de Leyes para dedicarse a la literatura y el periodismo.

En 1935 publicó su primer poemario, titulado “Absoluto amor”, que se caracteriza por un lirismo amoroso; tres años más tarde fundó la revista “Taller”, al lado de Octavio Paz (1914-1998), Rafael Solana (1915-1992) y Alberto Quintero Álvarez (1914-1944).

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) recuerda que fue reportero, reseñista, cronista, editorialista, dibujante, crítico de cine y de teatro, impulsó la publicación “Cuadernos del Cocodrilo”, y presidió la agrupación de Periodistas Cinematográficos de México.

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), por su parte, destaca que además colaboró con publicaciones como “Así”, “Comunidad”, “Diario de México”, “Diario del Sureste”, “El Corno Emplumado”, “El Día”, “El Fígaro”, “El Heraldo de México”, “El Mundo Cinematográfico”, “El Nacional”, “El Popular”, “Esto”, “La Capital”, “Metáfora”, “Nivel”, “Novedades”, “Pájaro Cascabel”, “Revista de Bellas Artes” y “Revista Universidad de México”.

En sus obras escribió profusamente sobre el amor, percibiéndose en sus versos una ternura desolada no exenta de rebeldía.

Además, exploró el humor lírico a través de brevísimas composiciones que denominó “poemínimos” por medio de paradojas, ironías y acertados juegos de palabras que ofrecen una visión crítica y a la vez tierna de la realidad, consigna el sitio electrónico “biografiasyvidas.com”.

A lo largo de su trayectoria recibió múltiples homenajes, destacan el Premio “Xavier Villaurrutia” (1975), el Premio Nacional de Poesía (1976) y el Premio Nacional de Periodismo (1978).

También, recibió las Palmas Académicas (1945) del gobierno de Francia; la Medalla de la Universidad Autónoma de Chiapas (1978), y el Quetzalcóatl de Plata (1977), del entonces Departamento del Distrito Federal (DDF).

Efraín Huerta, quien falleció el 3 de febrero de 1982, en la Ciudad de México, es reconocido como ‘el poeta de la ciudad’ por los numerosos versos que escribió sobre la capital del país.

“Sin el gran amante de esta urbe, quizá la Ciudad de México se sentiría despechada y no amada”, expresó en alguna ocasión el secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín.

Entre sus obras figuran, además, “Los hombres del alba” (1944), “La rosa primitiva” (1950), “Los poemas de viaje 1949–1953” (1956), “¡Mi país, oh mi país!” (1959), “El Tajín” (1963), “Los eróticos y otros poemas” (1974), “50 poemínimos” (1978) y “Poemínimos completos” (1999).

Ejemplo de su poesía amorosa es “Voces prohibidas”, donde reza:

“Más despacio que nunca, casi agónicas,/marchan y duelen estas voces o estrellas./Húmedos pies descalzos, breves pieles,/

dulce origen, impío desorden. /Voces que purifican lo que tocan. Voces todo milagro. Suaves voces de amor.

Voces para decir amor toda la vida/y todo el santo día y a la lenta distancia/de una noche de sueño, amor y voces…”

 

 

España

El cine, de la mano con el fútbol

Más allá del césped y las gradas de los estadios, como los que estos días acogen el Mundial de Brasil, la épica del fútbol ha seducido a cineastas como John Huston, Ken Loach, Michael Winterbottom o Wim Wenders que han introducido el deporte rey en su filmografía.

Cada uno a su manera, han contribuido así a resquebrajar el ya casi caduco tópico de que fútbol y cultura son como agua y aceite.

Eso sí, aunque hay jugadores cuyas caídas son dignas de Óscar y la mismísima Marilyn Monroe disparó en su momento el saque más glamuroso de la historia —Ebbets Field, Nueva York, 1957— no puede decirse que haya sido Hollywood el terreno más abonado para el juego del balón.

La excepción, la más mítica de todas, “Victory” (1981) de John Huston, porque combinaba el argumento futbolístico con la trama histórica, y porque a actores como Sylvester Stallone, Michael Caine o Max von Sydow se unieron fichajes como los de Pelé, Bobby Moore o Osvaldo Ardiles, estrellas del balón de la época.

Inspirada en un hecho real ocurrido en la Kiev ocupada por los nazis, la cinta de Huston eleva la épica deportiva al cubo al situar el partido en un campo de concentración- prisioneros de guerra contra soldados del régimen y la amenaza de muerte frente a la reivindicación de la dignidad.

Más estrictamente en lo futbolístico se mueve “The damned united” (2009), en la que Tom Hooper -director de “Les Misérables” o “The King’s Speech”- exprime todo el jugo que rodea al deporte -rivalidades, lealtades, egos, soledad- y le inyecta una buena dosis de humor negro.

La película cuenta los días de Brian Clough (Michael Sheen) como entrenador del Leeds United, cuando le toca tomar el relevo de Don Revie (Colm Meaney), que ha dejado el equipo en lo más alto gracias a una técnica agresiva incompatible con los planteamientos de Clough.

Otras veces, y con mayor frecuencia, el fútbol ha sido una excusa para abordar derivas sociales, cómicas o existenciales y, a menudo, para contar historias de perdedores o personajes marginados.

Es el caso de la alemana “Die Angst des Tormanns beim Elfmeter” (“El miedo del portero ante el penalti”) (1972), opera prima de Wim Wenders con guión de Peter Handke que constituye toda una agria reflexión sobre la identidad humana.

El portero Josef Bloch (Arthur Brauss) pierde la concentración en un partido y falla al detener un penalti, por lo que es expulsado del campo. Confundido y angustiado, comienza a vagar por la ciudad, donde se produce un fatal encuentro con una taquillera de cine.

Pero quizá uno de los países más prolíficos en el tema haya sido el Reino Unido.

Ken Loach se muestra más ligero y optimista de lo habitual en “Looking for Eric” (2009), una historia acerca del poder terapéutico y casi religioso del fútbol centrada en la figura de Eric Bishop, un cartero que atraviesa una mala racha y que para salir adelante se inspira en el futbolista Eric Cantona, coproductor de la película.

La directora británica de origen indio Gurinder Chadha eligió a otro ídolo, David Beckham, para la sorpresivamente taquillera “Bend It Like Beckham”, la historia de Jess (Parminder Nagra), una chica hindú que debe enfrentarse a la férrea tradición de su familia para poder cumplir su sueño, ser futbolista profesional.

Michael Winterbottom rodó a mediados de los 90 “Go now” (1995), en torno a un jugador escocés (Robert Carlyle) al que el futuro se le tuerce el día en que le diagnostican esclerosis múltiple.

Y David Evans se inspiró en una novela de Nick Hornby (“Fiebre en las gradas”) para dirigir “Fever Pitch” (1997), una comedia romántica acerca de un profesor de inglés (Colin Firth) obsesionado con el fútbol que se enamora de una mujer que aborrece ese juego.

También el cine latinoamericano ha dejado algunos títulos futbolísticos como “El camino de San Diego” (2006), en la que el argentino Carlos Sorín (“Historias mínimas”) cuenta el viaje de un fanático de Maradona que, el día en que el astro enferma, decide cruzar el país para entregarle una talla de madera.

El filme se llevó el Gran Premio del Jurado en San Sebastián.

Sergio Cabrera, autor de “La estrategia del caracol”, utilizó el poder integrador del balompié en la comedia “Golpe de estadio” (1988)- la guerrilla y la policía colombiana, enfrentadas en un remoto poblado, deciden darse una tregua para ver las eliminatorias del mundial del 94 en el único televisor que funciona en la zona.

En cuanto al cine español, lo más habitual es la comedia, como “Días de fútbol” (2003), de David Serrano. Divertidos diálogos y grandes interpretaciones de Ernesto Alterio, Alberto San Juan o Fernando Tejero, son lo mejor de este filme coral sobre una panda de amigos en crisis que deciden volver a montar el equipo de fútbol que tenían de jóvenes.

 

“Maestros” colorados

Pensaron que era una broma, pero, una vez asumido que la universidad estadounidense de Berklee había “cometido la locura” de nombrarles “maestros” del flamenco, Pepe Habichuela y José Mercé se pusieron “colorados” por el honor y empezaron a “sopesar” la responsabilidad “maravillosa” que les cayó encima.

Sorprendidos, ilusionados y llenos de planes. Así ha pillado la noticia al cantaor (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1955) y al guitarrista (Granada, 1944), que explican en declaraciones la “impresión” que les ha causado este honor, que hoy reciben en Madrid de manos de los directores del Mediterranean Music Instituto del Berklee College of Music, Matthew Nicholl y Javier Limón.

José Antonio Carmona, “Pepe Habichuela”, cree que “lo más importante” es que “la mejor universidad de Estados Unidos se llene de flamenco”, algo que, lamenta, parece que “no pasará jamás en un centro académico español”.

“La cosa está aquí regular. Ojalá que salgamos de este paso y nos pongamos al corriente y que este premio ayude a que se cree algo parecido; que no sean solo Estados Unidos o Japón los que fomentan nuestro arte”, desea el padre de Josemi Carmona y tío de Antonio Carmona.

Al guitarrista, que lleva tocando “50 años con la pasión por hacer las cosas bien intacta”, le encantaría ir a Boston a “dar unas clasecitas y pasar cuatro o cinco días bonitos con toda esa gente que tantas ganas tiene de saber de flamenco”, el mismo deseo que formula Mercé y que “lo mismo” le hacen llegar mañana a las “autoridades” de Berklee.

“Estoy muy contento. Te dicen, ‘maestro’, y te pones ‘colorao’ y ‘tó’. Pensé que era una broma A nadie le amarga un dulce, y está claro que el maestro Habichuela se lo merece. Es una responsabilidad, maravillosa, pero una responsabilidad, y espero que la saquemos adelante con la misma dignidad que hemos puesto siempre en nuestro trabajo”.

Da la coincidencia de que Pepe Habichuela fue el primer guitarrista que acompañó a Mercé- “Tenía solo 13 años y fue en Torres Bermejas (un tablao de Madrid). Cantábamos a Trini España y al Guito. Hemos pasado muchos y muy buenos ratos juntos”, rememora.

Mercé está preparando una antología del flamenco con Javier Limón, un “trabajazo” que le va a llevar “por lo menos” dos años y que se traducirá en “diez o doce CD”, que será lo que quede de él “para los restos”, subraya.

Antes de eso, en la próxima primavera, saldrá “otra cosa”, de la que no quiere decir “ni mú”, con Emilio Aragón.

“Tengo grandes proyectos. La verdad es que estoy en un momento dulce de mi carrera, muy contento y con ganas de hacer muchas cosas”, confiesa el artista, que lamenta, como su colega de “maestría”, que en España “la cultura esté en segundo plano”.

Cada día, añade, “se le hace menos caso al flamenco. Tanta marca España, pero no se le da la categoría que tiene. Así nos va en este país”, remacha.

 

 

China

Un sueño cumplido

El pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín cumplió ayer, 15 años después de su fallecimiento, uno de los últimos sueños que tuvo en vida: exponer en China, un país que visitó por primera vez en los años 60 y le inspiró varias obras que habían permanecido ocultas hasta ahora.

“Siempre fue una inquietud que tuvo, que tuvimos, en mente”, dijo el hijo del artista, Pablo Guayasamín, en una conversación durante la inauguración de la primera exposición de su padre en China y en Asia, en el Museo Capital de Pekín.

La exhibición, que recorrerá cinco ciudades más, presenta una colección de 120 obras del pintor en una retrospectiva que abarca desde su niñez hasta su fallecimiento, en 1999.

Entre ellas, se encuentran desde dibujos pintados en su infancia hasta piezas de su primera gran colección con la que ganó dos de las bienales más importantes del mundo a mediados y finales de los 50 -la de Brasil y España- o cuadros de su famosa serie “La Espera”, sobre los campos de concentración de la II Guerra Mundial.

En la retrospectiva también se muestra su paso por España, con una colección de siete cuadros que, en palabras de Guayasamín hijo, “representan el lamento permanente de una madre después de la guerra que dejó todos los hogares vacíos”.

No obstante, del legado de Guayasamín expuesto por primera vez en Pekín destacan, sobre todo, ocho acuarelas inéditas.

“Encontramos estas piezas a su fallecimiento, que nunca habían sido expuestas. Datan de 1960, cuando él vino por primera vez a China y conoció al presidente Mao Zedong. Para él fue un impacto enorme”, destacó su hijo.

Ajeno a las fronteras, el pintor, retratista de la opresión y de la violencia de “el hombre contra el hombre”, decidió viajar a China cuando Ecuador prohibía visitar los países comunistas, en plena Guerra Fría y a imposición “del imperio estadounidense”.

“Mi padre, rompiendo esas normas u obligaciones que imponía el país mayor, se fue a Cuba, a China y a la URSS, y no una, sino muchas veces. Guayasamín nunca se afilió a ningún partido para mantener su independencia. Su pensamiento estaba con los humildes, y su lucha, contra la violencia”, agregó.

A su regreso a Ecuador, Guayasamín mantuvo escondidas las obras que le inspiró China- paisajes y calles de Pekín y de otras ciudades como Cantón, al “estilo chino”, con tinta y en papel de arroz.

“Este pueblo se lo merecía (exponerlas aquí). Es un reconocimiento de Guayasamín a China. Igual que cuando estuvo en otros lugares, como España, cuando pintó Toledo y otras cosas maravillosas”, destacó su hijo, presidente de la fundación que lleva el nombre del maestro ecuatoriano y que se encarga de preservar su legado.

“Estar aquí es un sueño hecho realidad y desde la fundación es un reto estético, porque los paradigmas del arte aquí en China normalmente no están asociados con los conceptos estéticos que utilizamos en Occidente”, señaló, por su parte, el nieto Pablo Guayasamín, director ejecutivo de la organización.

En las primeras aproximaciones, según comentó el nieto a Efe, los chinos creyeron que la obra de Guayasamín sería muy “fuerte” hasta el punto de que crearía una “sensación de incomodidad”.

“Pero —destaca— les explicamos que ése es el mensaje de las obras- hacerte pensar cómo, yo, en mi entorno inmediato, puedo hacer para que esto no siga sucediendo”.

A pesar de que Guayasamín no se encuentra entre los nombres de pintores más conocidos en China, su legado sí ha estado presente en el país, según destacó el embajador ecuatoriano en Pekín, José María Borja López.

“Cuando nosotros presentamos a las autoridades las fotos de las obras nos pasó que, aunque no conocían el nombre de Guayasamín, sí reconocían algunas obras. Estaban en sus textos escolares, para ilustrar la historia de América Latina”, explicó Borja.

“Es la primera vez que veo en el museo a un pintor latinoamericano. Me ha recordado en parte a Picasso, aunque es más desgarrador”, señalaba la joven Claudia Huang, una de las visitantes que pasó hoy por el museo.

Con ella coincidía Ma Heng, miembro de la Asociación Nacional de Pintores de Pekín, quien alababa la “buena mentalidad” de Guayasamín y su lucha.

“Si todo el mundo se quiere, el mundo volverá a estar en paz. Si entramos en guerras, el mundo volverá a ser oscuro, como sus cuadros”, destacó Ma, quien consideró que el legado de Guayasamín “es el mejor regalo para la humanidad”.

 

Alemania

85 de interpretación

El filósofo y sociólogo Jürgen Habermas llega hoy a los 85 años sin dejar de ser uno de los intelectuales más influyentes de Alemania, tras una larga carrera como académico y ensayista en la que ha contribuido a interpretar la actualidad política de su país y del mundo.

A Habermas, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, se le han atribuido las más diversas etiquetas. Para unos, fue la eminencia gris de la revuelta del 68 en Alemania; para otros, es el último representante de la llamada Escuela de Fráncfort y, para todos, una de los protagonistas de la vida intelectual alemana, más allá del ámbito universitario.

“Habermas no se ha limitado nunca al mundo de la universidad sino que ha asumido permanentemente el papel de polemista público y con ello ha influido en la historia de la mentalidad de este país”, ha explicado Stefan Müller-Dohm, autor de una biografía del filósofo que ha aparecido puntualmente para su cumpleaños.

Habermas (Düsseldorf, 1929) tuvo la fortuna de no ser incorporado al ejército durante la II Guerra Mundial y después del conflicto bélico entró pronto a estudiar, pasando por diversas facultades y universidades hasta doctorarse en filosofía en Bonn en 1954, con un trabajo estrictamente académico sobre la teoría de las edades del mundo del idealista Friedrich Schelling.

En 1956, después de una breve etapa como periodista, Theodor W.Adorno, uno de los máximos corifeos de la Escuela de Fráncfort, le invitó a trabajar en el legendario Institut für Soziale Forschung (Instituto de Investigaciones Sociales).

Desde allí, Habermas empezó a elaborar una serie de planteamientos para explicar, y también para renovar, la entonces nueva democracia alemana.

En todas sus estaciones —varias veces Fráncfort, Marburgo y Heidelberg, entre otras— fue acuñando conceptos que se convirtieron rápidamente en moneda corriente en las discusiones de actualidad.

Así, por ejemplo, cuando Alemania, marcada por la tragedia del nazismo, no encontraba forma clara de definir una identidad nacional Habermas se inventó el concepto de “patriotismo constitucional”.

Con él se definía el patriotismo alemán no como un apego al pasado, sino como adhesión al texto constitucional de 1949 que, por lo demás, recogía las aspiraciones de los movimientos liberales alemanes que habían sido derrotados repetidamente durante el siglo XIX y no habían logrado imponerse durante la República de Weimar.

Años más tarde, cuando en 1989 la movilización popular en la extinta República Democrática Alemana (RDA) derivó en la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania, Habermas calificó lo ocurrido en el país como éxito de la “revolución recuperadora”.

El concepto apuntaba a la idea de que en Alemania históricamente las grandes transformaciones habían sido impuestas desde arriba y que no se había vivido nunca la experiencia de una revolución triunfante. Con el movimiento ciudadano de la RDA, por primera vez, los alemanes lograban tomar su destino en sus manos, al menos en un primer momento.

Casi veinte años después, llegó la crisis financiera internacional y Habermas repasó entonces la repercusiones negativas de las transformaciones que se vivieron en toda Europa Oriental en 1989, la defensa a ultranza del credo neoliberal y la necesidad de domesticar el capitalismo, asumiendo la imposibilidad de superarlo.

El pasado mes de febrero el filosofo echó un rapapolvo al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que le invitó a la convención en la que preparaba las elecciones europeas.

Europeísta convencido, Habermas advirtió a los líderes socialdemócratas de la insuficiencia de las iniciativas del Gobierno alemán para hacer frente a los mercados y criticó las políticas europeas que favorecen a los inversionistas en perjuicio de los salarios, las prestaciones y los servicios públicos.

Esas políticas y “el déficit de legitimidad” de los programas de rescate aprobados en la UE sin contar con los ciudadanos, en su opinión, no harán sino aumentar el riesgo de una vuelta a planteamientos nacionalistas y populistas.

Recientemente, se ha ocupado también de filosofía de la religión y ha hablado -acuñando así un nuevo concepto que ha sido recogido por muchos- de una época postsecular.

Sus obras de juventud, ante todo “Teoría de la acción comunicativa” y “Conocimiento e Interés”, siguen leyéndose y estudiándose. Y a ellas han seguido permanentemente estudios y ensayos en los que hay una aproximación constante al mundo actual desde la tradición filosófica alemana.

 

La orquesta en los cines

El músico argentino-israelí Daniel Barenboim cumple hoy su 50 aniversario como solista de la Filarmónica de Berlín con un concierto en el auditorio de esa orquesta, que será transmitido en 160 salas de cine de toda Europa.

La conmemoración de enmarca en el ciclo de transmisiones a la gran pantalla inaugurado unas temporadas atrás, en Alemania, Reino Unido, Italia y otros países europeos, a los que ahora se incorpora España, con 15 salas de cine repartidas por todo el país.

El plato fuerte de la gala será el “Concierto para piano n.º 1”, de Johannes Brahms, con Barenboim al piano y sir Simon Rattle, el director titular de la Filarmónica, al frente de la orquesta.

Completarán el programa la “Metamorfosis”, de Richard Strauss, y “The Unanswered Question”, de Charles Ives.

Con el concierto se evocará el debut como solista al piano, el 12 de junio de 1964 de Barenboim, por entonces un joven talento de 21 años.

La Filarmónica había estrenado meses atrás su nueva sede, obra del arquitecto Hans Scharoun y en ese momento envuelta en la polémica por el revolucionario diseño de su auditorio, en el que la orquesta queda inmersa en el centro de una constelación de palcos y butacas a distintos niveles.

Barenboim era un joven músico, y la histórica orquesta Filarmónica, fundada en 1882, vivía una cierta refundación en la posguerra alemana, tras mudarse al nuevo domicilio, ubicado en el entonces sector oeste del Berlín dividido por el Muro.

En los 50 años transcurridos desde ese junio de 1964, Barenboim ha ofrecido múltiples conciertos desde esa casa, como pianista o al frente de su orquesta, mientras que el concepto de auditorio de Scharoun ha sido “adoptado” para otras filarmónicas de todo el mundo, de Japón a Helsinki.

Director musical de la Staatsoper Unter den Linden desde 1992, Barenboim es, además, una figura relevante para la vida cultural y pública de Alemania, acostumbrado a incidir y opinar en cuestiones de política, tanto nacional como internacional.

Las localidades para la gala aniversario están agotadas desde hace meses, pero podrá seguirse en directo en calidad HD desde las mencionadas 160 salas de toda Europa, desde Alemania, Austria y Suiza, a Reino Unido, Italia, Polonia, Suecia, Eslovaquia y República Chica, además de España.

Asimismo, podrá seguirse a través de internet, dentro del ciclo “Digital Concert Hall”, que se ofrece previo pago a través de la web de la Filarmónica.

 

 

Inglaterra

Tatuajes de los Chapman

Los Hermanos Chapman, uno de los dúos artísticos más famosos del Inglaterra, ofrecen tatuajes temporales y otras “obras de arte” al público que done dinero para una muestra que realizarán en el pueblo inglés de Hastings.

Esta iniciativa anunciada hoy forma parte de un plan coordinado por la Fundación del Arte británica que busca incentivar maneras alternativas de financiar las exposiciones.

Junto con otros cuatro museos, la Galería Jerwood de Hastings (sureste de Inglaterra) participa en el proyecto, en este caso para montar la que, según su directora, Liz Gilmore, será “el mayor y más malvado espectáculo” de “los hermanos Grimm del arte”.

A cambio de los donativos, Jake y Dinos Chapman, conocidos por su subversión de obras clásicas —como, en 2003, 83 grabados originales de Goya— y propuestas altamente provocativas, ofrecerán peculiares tatuajes así como rollos de papel de váter “de diseño”, carteles firmados y visitas a su estudio en el este de Londres.

Los artistas, que en el pasado vistieron a maniquíes de nazis y utilizaron soldados de juguete para representar sangrientos crímenes de guerra, tienen como objetivo recaudar 25.000 libras (42.000 dólares) para esa exposición en el pueblo donde se criaron.

“Si contribuyes a la muestra, te enviaremos un regalo especial de parte de los Hermanos Chapman. Tendrás en tus manos una variedad de recompensas, desde pósters de la exposición firmados a tatuajes transferibles (calcomanías)”, afirmó Gilmore.

El director de la Fundación del Arte, Stephen Deuchar, destacó la importancia de usar “la corriente de compromiso del público con los museos para acercar más a estos patrocinadores a proyectos artísticos vivos”.

 

Se niegan a participar

Dos bailarines del Royal Ballet de Londres no participarán en las actuaciones que la compañía realizó desde ayer en el prestigioso Teatro Bolshói de Moscú en protesta por las leyes antigays del Gobierno de Vladimir Putin.

Entre los artistas que han boicoteado la primera visita del Royal Ballet a Moscú desde 2003 no figuran algunas de sus principales estrellas, como el cubano Carlos Acosta, la rusa Natalia Osipova, la estadounidense Sarah Lamb y el australiano Steven McRae.

“De los 96 bailarines que forman el Royal Ballet, sólo dos han decidido no ir a la gira por motivos políticos. Unos cuantos no van por motivos familiares, y esto es totalmente normal”, declaró la compañía londinense en un comunicado.

El Royal Ballet representa hasta el domingo en el Teatro Bolshói las obras “Manon”, de Kenneth MacMillan; “Tetractys”, de Wayne McGregor; “Rhapsody”, de Frederick Ashton y “DGV- Danse a grande vitesse”, de Christopher Wheeldon.

La visita a Moscú, primera parada de una gira que continuará en Taipei (Taiwán) y Shanghái (China), está encuadrada en el programa de actividades del Año de la Cultura entre Reino Unido y Rusia 2014, que “celebra las rica y diversa herencia cultural de ambos países”, destacó el Royal Ballet en su nota.

El boicot de los dos bailarines se produce cuando el actor británico Ian McKellen, de 74 años y conocido por interpretar al mago de la saga de “El Señor de los anillos”, ha dicho que el Ministerio de Asuntos Exteriores le ha recomendado que no viaje a Rusia por la existencia de duras leyes contra los homosexuales.

Fuente EFE y Notimex




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