Una “Carmen” muy añorada

Viengsay Valdés y Víctor Estévez se lanzan al ruedo

Víctor Estévez y Viengsay Valdés, bailarín principal y primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba y estrellas de "Carmen Suite", que se presenta hoy y mañana en el Teatro José Peón Contreras. En la imagen, en la Casa Heliconia

Es una tarde lluviosa en Casa Heliconia, del promotor cultural Franck Fernández, el responsable de que Viengsay Valdés regrese a Mérida para Danza de América II (hoy es la primera función en el Teatro Peón Contreras).

Mientras esperamos a la primera bailarina cubana, Fernández cuenta lo dedicada que es, que ensaya al menos ocho horas diarias y hora y media extra con su estrenador personal, un tal Capote.

“Por eso tiene el cuerpo que tiene, pero esta vez la veo mucho más delgada”.

Por fin llega Viengsay, acompañada de su partenaire Víctor Estévez. ¿La razón del retraso? Habían ido a recoger al aeropuerto, sin éxito, al empresario español con el que la bailarina se casó recientemente.

Para Viengsay, Mérida ya es como su casa, y así lo manifiesta para beneplácito de Franck, la maestra Graciella Torres y los bailarines de la Compañía de Danza Clásica de Yucatán, que la acompañan en “Carmen Suite”, y la maestra Sonia Calero, repositora del ballet.

“Con estas personas nos sentimos casi como en familia, nos sentimos confortables, bien recibidos, abrazados”, dice.

¿Sabes que tienes todo un club de fans en Mérida?

(Ríe y explica como si nada:) Es que bailé en la explanada de la Catedral dos veces, ante diez mil personas, eso crea cierto precedente.

¿Te pasa en otras ciudades?

No, aquí pasa porque mi presencia fue muy masiva gracias a que pusieron al ballet en la Catedral, fue realmente el pueblo el que estuvo allí, me veían desde las ventanas, desde los árboles, desde todos lados, se regó la voz y ahora ya conocen mi nombre y les gusta.

¿Cómo le pones tu estilo a esta “Carmen”, sin que pierda el estilo de Sonia Calero?

Bueno, yo vine con otra versión de “Carmen”. Sonia me ha ayudado a ubicar más el personaje, a darle más vida y matices, me dice en cada parte de la obra qué mensaje hay que transmitir, me va guiando; todo eso me enriquece y aporta como artista e intérprete, le estoy muy agradecida a la maestra.

Para Víctor Estévez, el personaje de Don José -que interpreta por primera vez- ha sido un reto. “Don José es un soldado que vive para su trabajo, pero se empieza a enamorar de Carmen sin darse cuenta hasta que está perdido; deja todo lo que ha querido por ella y termina matándola, eso es muy difícil. Para este papel tienes que estar concentrado en varias cosas a a la vez, si lo trabajas bien te puede aportar mucho en tu carrera para hacer otros papeles en el escenario”.

¿Qué destacarían uno del otro como pareja de baile? ¿Cuánto tiempo llevan bailando juntos?

(Víctor toma la palabra:) Llevamos casi dos años bailando. Hay mucho qué destacar de ella, en cada ensayo aprendo su ritmo de trabajo, buscando la perfección.

(Viengsay agrega:) A pesar del poco tiempo que llevamos trabajando juntos hemos tenido buena empatía, somos compatibles en escena, él asimila cualquier corrección, no es de esos chicos que luego la olvidan. Me gusta alentarlo cuando algo sale bien para avanzar a partir de ahí, creo que vamos muy bien.

Viengsay, ¿cómo ha sido este segundo encuentro con bailarines yucatecos a través de Danza de América?

El año pasado venimos con ballet clásico mientras ellos (los yucatecos) hicieron otras piezas no clásicas, como “West Side Story”, y verlos ahora en un ballet como éste, con todas las características que conlleva, donde tiene que haber una interpretación de personajes y que requiere una concentración más allá de la técnica en función del personaje; lograr el sentido de la obra, que se entienda el mensaje de Alberto Alonso en todos sus conceptos, como la lucha contra la sociedad o las diferencias sociales…

Qué bien que se puede traer esta obra aquí, que la compañía de Mérida puede compartir con nosotros, que pueden ser parte del ballet “Carmen” que tiene tanto trabajo y detalles. Ojalá tuviéramos un poco más de tiempo para perfeccionarla aún más, pero sí he sentido la entrega de los bailarines, los deseos que tienen por hacer algo nuevo, qué bueno que se incorpora tanto al repertorio de ellos como a nosotros.

Aunque la compañía de Yucatán es pequeña, se nota el esfuerzo por lograr bailar bien este ballet.

Para ustedes, como cubanos, ¿qué significa la “Carmen Suite” de Alberto Alonso?

Esta suite (dice Viengsay) se dejó de bailar mucho tiempo en Cuba, fácil hace diez años que no se interpreta en mi país. Yo tuve la suerte de interpretarla en Cuba y luego en países como México e Italia, también fui invitada a interpretarlo en el Teatro Mariinsky (la versión rusa); pero para Cuba es un ballet muy querido y añorado, el público cubano está muy ávido, quisiera ver a las figuras actuales con esta suite, ya que no pudieron ver a muchas bailarinas antes.

Creo que en Cuba tenemos todo para montarla con un buen asesoramiento, es una pena que no se pueda volver a interpretar allá, no podemos hablar de una reposición de esta suite con el Ballet Nacional de Cuba porque sólo estamos nosotros dos, falta todo el elenco.

(Interviene el promotor cultural Franck Fernández:) No hay día en que no se interprete en el mundo el ballet o la versión sinfónica de “Carmen Suite”, es un ballet muy vigente, muy actual, muy presente, muy contemporáneo; a pesar de que ya tiene 47 años es un clásico. El que Viengsay y Víctor hayan venido aquí es un acicate para que se vuelva a montar en Cuba, aunque el BNC tiene una versión muy bonita de “Carmen”.

¿Están haciendo los papeles y los ballets que quieren hacer con el BNC?

Es cierto que nuestra compañía está dedicada a los grandes clásicos, aunque vengan coreógrafos a montar nuevas obras y tengamos en los festivales internacionales muchísimos estrenos de nuevas piezas coreográficas. Ahora se va a reponer el ballet “Celeste” de la colombiana Anabel López, para tres parejas, que gustó muchísimo; son movimientos totalmente contemporáneos.

De algún modo somos privilegiados, tenemos cierta libertad, al menos Víctor como mi partenaire y yo; cada vez que podemos proponer algo fuera de Cuba tratamos que sea algo diferente a lo que hacemos con el BNC, esto mismo (la suite) fue una sugerencia que le hicimos a Franck cuando nos preguntó qué podíamos traer este año, le dijimos: “Definitivamente, si se puede, ‘Carmen’”.

Cada vez que proponemos buscamos algo para sentirnos motivados, que nuestra carrera sea amena. Como bailarín siempre se busca un extra y ser profesional en cada una de las funciones, sea el ballet que sea, pero intentamos proponer. En las galas internacionales no hacemos los mismos pas de deux de siempre, sino los que no se bailan el resto del año.

El año pasado nos sorprendiste con “Bolero” en Danza de América I…

“Bolero” fue algo completamente nuevo, fue un trabajo que se hizo cien por ciento aquí gracias a Franck y Érika (Torres), en tres ensayos me lo aprendí; (la bailarina yucateca) Lisset (Ruiz Rodríguez) fue el conejillo de indias y cuando yo llegué le enseñé mi forma de moverme y el resto de la semana la fuimos enriqueciendo.

Aunque en ese programa hice también cosas clásicas, como “Don Quijote” o “La muerte del cisne”, luego rompí completamente con eso con “Bolero”, rompí con la parte académica, con los clásico, ¡qué linda oportunidad que pueda tener esto cada año (la gala internacional Danza de América). ¿Para qué? Para proponer nuevas piezas y hacer amena nuestra carrera. No nos gusta aburrirnos.- Patricia Garma Montes de Oca




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