Un mundo sin fronteras

Elena Martínez presenta su obra en Santa Ana

Elena Martínez Bolio en la instalación con la que participó en la VI Bienal de Artes Visuales de Yucatán

“Y cuando miras con claridad ves que uno es todos, así emerge la empatía y nuestro mundo cobra sentido”…

Esta frase bordada sobre un almohada encierra parte de lo que Elena Martínez Bolio quiere expresar con la instalación que realizó y fue seleccionada como finalista en la VI Bienal Nacional de Artes Visuales de Yucatán.

La expositora busca hacer reflexionar y mostrar cómo sería un mundo sin fronteras, sin divisiones políticas, religiosas o económicas, en el que existiera una comprensión total hacia el otro, un respeto hacia quienes piensan diferente de nosotros.

Es la parte medular que da vida a la instalación titulada “Se me ha perdido el mundo y no sé cuándo comienza el tiempo de encontrarlo de nuevo”, una frase extraída de un texto de José Emilio Pacheco, que inspiró a Elena Martínez a dar forma a su creación artística.

Según cuenta, todo comenzó de manera informal, pues se le ocurrió ir recogiendo porciones de tierra de distintos sitios, como Oaxaca, donde platicó con una bordadora, quien le habló de que este oficio debía ser transmitido para que no se pierda; de la tierra del campesino que le habló sobre el abandono del campo en Valladolid, también tierra de Maní, de la ciudad de México y tierra y arena de Puerto Vallarta.

Estas porciones de tierra las maceró y trató con pigmentos naturales, para luego fijar el color con semillas de zapote y mamey.

La tierra como símbolo de la vida fue el elemento que incluyó en la instalación, al pintar con ésta la piel, la vestimenta o el cabello de los nueve personajes que se pueden ver en la obra.

Hechos de tela, los personajes de su obra toman forma con bordados a mano, así se definen los rostros, extremidades, cuerpo y vestimenta. Cada uno de éstos existe en la vida real y tiene una historia detrás, como la artesana de Oaxaca.

Panes y espejosComplementan la instalación cuatro docenas de panes, que previamente secó, deshumidificó y barnizó, las cuales están distribuidas a lo largo del espacio y parecen caer de un cesto en las alturas, como símbolo de que el alimento viene del cielo, en un mensaje abierto a cultivar lo espiritual.Varias almohadas bordadas con mensajes rodean la instalación, al igual que el relleno de éstas, que simulan a la vez el ensueño y las nubes.Detrás, la pared fue pintada de negro y se simula el cosmos con espejos recortados en forma de astros, mientras que junto a la cama tres espejos de mayor tamaño y de forma oval representan el pasado, presente y futuro.

La obra de Elena Martínez Bolio junto con la de otros seleccionados en la Bienal puede visitarse en el Centro de Artes Visuales de Yucatán, en Santa Ana, hasta el 13 de julio.-Iris Ceballos

De un vistazo

Sin fronteras

Los personajes que aparecen en la obra de Elena Martínez “flotan” sobre una cama de sábanas blancas, en la que bordó un mapamundi sin divisiones políticas, como una manera de expresar su deseo de un mundo sin fronteras.

Invitación

La expositora fue invitada a llevar la instalación a Oaxaca.




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