Santa Lucía, sitio emblemático de la trova yucateca

Trovadores en el parque de Santa Lucía, en el aniversario de la fundación de Mérida

Trovadores en el parque de Santa Lucía, en el aniversario de la fundación de Mérida

MÉRIDA, Yucatán. (Notimex).- Edificado durante la colonia como un barrio para negros y mulatos, convertido años después en muladar, el barrio de Santa Lucía, en pleno corazón de esta ciudad, es en la actualidad sitio emblemático de la trova yucateca y hogar de jubilados extranjeros, así como de personalidades nacionales.

 Por sus calles, arcos, iglesia colonial y casonas, retumbaron los pasos de Octavio Paz, al igual que sus enseñanzas en una de las primeras escuelas para hijos de obreros, sitio que también sirvió al escultor Enrique Gottdiener Soto como eje de inspiración para perpetuar en madera o bronce la imagen del maya común.

 Es así que, para el director de Cultura de Mérida, Irving Berlín Villafaña Santa Lucía, el lugar ‘tiene importancia en principio por su arquitectura, pues tenemos una iglesia colonial y numerosas arquerías y edificios que son patrimonio arquitectónico de la ciudad. Es un barrio bonito con riqueza arquitectónica’.
 Durante 1542, al trazarse la que sería la Mérida de la Nueva España, se dejó un espacio de tres cuadras al norte de la plaza principal que serviría de plazuela dentro de un área que fue destinada para los negros y mulatos traídos por los españoles para su servicio.

 Para 1575, en el lado oriente de la plaza concluyó la edificación de una ermita cuya patrona sería Santa Lucía; en la parte sur de su atrio se instaló un cementerio que funcionó hasta el siglo XIX, periodo en que inició una ampliación la ermita hasta sus dimensiones actuales.

 Con el paso del tiempo, esta plazoleta se convirtió en muladar y para 1804, el entonces gobernador Benito Pérez Valdelomar la transformó en una plaza vistosa, levantándose en ella varios edificios dando la impresión de uno sólo con numerosa arquería.

 ‘Es un barrio con una tradición de más de 400 años que ya no tiene en la parte cercana a su núcleo arquitectónico casas-habitación, son más bien casas comerciales; sin embargo, en un segundo nivel, dos calles a la redonda, tenemos gente que aún vive ahí’, agregó el funcionario municipal.

 El también antropólogo destacó que en la actualidad ‘la gente que vive en el barrio cada día está más identificada con poblaciones extranjeras, ocurre un fenómeno en la ciudad; jubilados alemanes, canadienses y estadunidenses, del sur sobre todo, vienen a la ciudad.

 Encuentran, abundó, que hay edificios coloniales, los compran y hacen con ellos restaurantes, hoteles o simplemente viven ahí, lo cual está haciendo que se esté repoblando con migrantes y extranjeros.
 Desde el ámbito de lo cultural, explicó que en la actualidad es sede de eventos tradicionales culturales, ejemplo es la Serenata, evento artístico que se celebra desde hace 49 años y se le relaciona con la trova yucateca.

 ‘Santa Lucía es en la actualidad un sitio emblemático de la trova, una zona de patrimonio arquitectónico valioso que sumado a su importancia cultural, está siendo repoblada’, refirió.

 De acuerdo con una antología correspondiente al periodo de 1542 a 1992, editada por el Congreso del Estado, en este barrio se levantó la Casa del Diezmo, en la que habitó el general Felipe Navarrete Moreno, combatiente de la llamada Guerra de Castas y quien fuera gobernador del estado por golpe militar.
 Sus construcciones fueron sitio obligado de visita para mujeres y hombres al establecerse en la zona el primer salón de belleza y la barbería, al igual que una logia masónica en 1918, así como se convirtió en habitación de numerosos poetas.

 También, para 1937 en sus entrañas, Santa Lucía albergó una escuela secundaria federal para hijos de trabajadores, con internado, y entre cuyos docentes estuvieron los poetas y escritores Octavio Novaro y Octavio Paz, entre muchos otros que ayer y hoy escuchan los acordes de ‘Peregrina’.- (Por Juan Matú Chalé)

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