Retos en gestión cultural

Todos consumen cultura, pero es difícil financiarla

Roberto Ramos de León, de la Universidad de Zaragoza

La gestión cultural es un ámbito que está adquiriendo mayor interés por los beneficios que aporta a la actividad artística, asegura Roberto Ramos de León, profesor de la Universidad de Zaragoza.

“En Yucatán a lo mejor hay asociaciones que hacen cosas interesantes, pero no trascienden ante la falta de un proyecto cultural y agenda integrada, que bien pueden comenzar de manera coordinada con las autoridades del municipio y el Estado y, por qué no, pensar en una agenda cultura a nivel federal”.

Ramos de León se encuentra en Mérida para impartir el tercer módulo, con el tema “Marketing y Comunicación”, del Máster Internacional en Gestión y Políticas Culturales que ofrecen el Ayuntamiento de Mérida y la Universidad Autónoma de Yucatán, en coordinación con la Universidad de Zaragoza y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

De acuerdo con información proporcionada por los organizadores municipales, en España se está tratando de que todas las universidades cuenten con una maestría en gestión cultural para que cuando los alumnos terminen sus carreras ésta sea una de las ramas que puedan elegir, “pero es una realidad que todavía hay grandes retos para profesionalizar el perfil de los gestores culturales”, admite el profesional español.

“Como la cultura está en la base de la sociedad, la transversalidad con otras disciplinas es constante. Por ejemplo, puede haber gestores culturales en el ámbito de las ciencias que dinamicen las actividades didácticas, incluso deportivas y de otros ámbitos”.A través de la Organización de Estados Iberoamericanos, los proyectos de cooperación cultural se han abierto camino en España y América. De México, Ramos de León conoce la experiencia de la asociación Conecta Cultura, que trabaja en el Distrito Federal desde hace varios años en cooperación con España. “Las relaciones entre ambos países son constantes. Y en América Latina existen programas de cooperación y redes entre cibermuseos, festivales de cine, de música; las relaciones son de ida y vuelta”.Explica que para diseñar un programa cultural exitoso se debe partir de la base, tomando en cuenta a la cultura como motor del desarrollo social que soluciona muchos problemas, y buscar destinatarios de los objetivos con acciones que partan de lo abstracto a lo concreto. “Aunque a un gestor cultural le interese montar una exposición en una galería, el proyecto tiene que tener un por qué. Una de las mejores maneras de lograrlo es buscando colaboración con los estados, ayuntamientos o patrocinios privados para la misma sostenibilidad y éxito del proyecto”.Los proyectos deportivos no suelen tener problemas al buscar financiamiento, pero con los culturales ocurre lo contrario. “Es contradictorio porque todo mundo consume cultura, basta con mirar el número de descargas de cine o música en internet; esto nos está diciendo que a todo el mundo le gusta la cultura y el arte, pero a los artistas no les reconocen muchas veces su trabajo profesional”.

Para aterrizar esta problemática, en el Máster en Gestión y Políticas Culturales se les pide a los alumnos que trabajen con proyectos en los que el público meta se vea arrastrado, involucrado, que la misma gente apueste por ellos. También se abordan propuestas de gestores culturales que puedan vincular termas de discapacidad con empresas del sector privado y el turístico.”Cuando se habla de patrocinio privado no es sólo la aportación económica, sino abarcar otros aspectos de difusión cultural, llámense festivales, estancias para artistas, etcétera”. Señala que la música está sufriendo todo tipo de vulneración de derechos de propiedad intelectual, “se escucha más música que nunca, pero muchos músicos viven en situaciones difíciles”. El cine también tiene un buen momento y el trabajo artístico que se realiza en espacios públicos, llámese teatro de calle o danza contemporánea, sin dejar de lado el lugar ganado por las artes plásticas. Sin embargo, también tiene un gran empuje el trabajo que se realizan colectivos con personas con capacidades diferentes, “pues el arte tiene que ser social y si esto se pierde lo mismo le ocurrirá a la base, la cultura”.Ramos de León asegura que hay catálogos de buenas prácticas de proyectos culturales, como el que realizó para la Universidad de Cádiz; sin embargo, reconoce que aún falta terreno por recorrer.La gestión cultural ha ido profesionalizándose. Hace unos 20 años tenía otra denominación, como animación sociocultural; sin embargo, la mayoría de los estudiantes de la materia tienen en España una década llevando la profesión a diferentes rubros.”La buena noticia es que desde los años 90 se determinó que la cultura es un yacimiento importante de empleo, con valor, y a partir de ahí a los estudiantes del Máster en Gestión Cultural se les abre un camino a la vida laboral”.En su opinión, en México el arte se vive en todas partes, “no se puede desligar de la creatividad, como país ha dado mucho en música y en artes plásticas. Hay que seguir formando a profesionales que lleven la cultura y el arte, y públicos que lo consuman”.Roberto Ramos se graduó en Información y Documentación por la Universidad de Zaragoza. La primera relación que tuvo con el sector cultural fue hace 20 años, cuando decidió formar una asociación de fomento a la lectura y llevar el proyecto a jóvenes en instituciones que carecían de bibliotecas. Años después trabajó el tema de la tecnología y finalmente vinculó los dos campos en nuevos proyectos culturales.Actualmente dirige el Centro de Documentación, Infocultura, y ha impartido cátedras en universidades sobre tecnología, cultura y emprendimiento de proyectos culturales en el medio rural.También ha trabajado en gestión cultural en regiones de España y Francia y desarrollado el proyecto de un Centro de Documentación en el Caribe para profesionales de República Dominicana y Haití.Las clases comenzaron en mayo en la Uady y están a cargo de profesores de universidades de Zaragoza, Barcelona y Valencia y la Cátedra “Andrés Bello” de la UNED, así como mexicanos.




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