Periscopio: vórtices desde esta península

Enrique Trava*

 

Su nombre no era Naia. Los científicos México-Norteamericanos le llamaron así en una alusión sumamente poética a una de las Náyades o ninfas de agua dulce de la mitología griega. Es más ni siquiera sabemos si “Naia” poseía un nombre, dado que su entorno prehistórico era muy diferente al actual.

Hace algunos días se publicó el hallazgo de su osamenta de niña, (14 a 15 años), en el sitio arqueológico conocido como “Hoyo negro” que se encuentra ubicado en el interior de una cueva inundada, o cenote, cerca de Tulum, Quintana Roo.

Las pruebas de antigüedad y genéticas realizadas en su esqueleto de escasos 1.47 metros de estatura arrojan resultados sorprendentes que sitúan a la península de Yucatán, una vez más, en el centro de la atención mundial al confirmarse los rasgos asiáticos de Naia y su antigüedad que sería de entre doce y trece mil años, lo que parece comprobar la muy antigua teoría de que los primeros pobladores de América fueron emigrantes de Asia y que cruzaron a nuestro continente a través del estrecho de Bering.

Lo anterior sin duda marca un hito histórico, toda vez que quedaría resuelto el enigma que faltaba y que consistía en encontrar el eslabón perdido entre los primeros pobladores de América y los pueblos autóctonos de hoy, lo cual no es poca cosa.

Y ya no cientos de miles de años como en el caso de Naia, sino millones, (se calculan 160), una colisión de asteroides en el espacio dio lugar a que un meteórico fragmento impactara la tierra causando un cráter de más 180 kms de diámetro precisamente en el norte de la península, frente al entrañable y pintoresco puerto de Chicxulub que muchos conocemos. De sobra esta decir que la descomunal energía desatada durante el mencionado portento causó la extinción de infinidad de especies entre las que se encuentran los dinosaurios, según se afirma, constituyendo un nuevo hito trascendente en el devenir de la humanidad.

La valía de los mayas

Tampoco considero casual, ni trivial, el hecho de que la península haya sido asiento de una de las civilizaciones y culturas más importantes de nuestra era. Me refiero desde luego a la cultura Maya, que si bien ocupó gran parte de Mesoamérica, es ampliamente reconocido que el centro neurálgico y la capital del esta grandiosa civilizaciones es precisamente la península de Yucatán y particularmente Chichén Itzá.

El mencionado centro ceremonial que no hace mucho fuera reconocido y votado mundialmente como una de las siete maravillas del mundo, es patrimonio de la humanidad y lo tenemos gloriosamente en nuestro estado y península de Yucatán, constituyendo un hito significativo más que nos llena de orgullo.

Eñ “bajo” de Campeche

En el occidente de la península, por si fuera poco, se encuentra la llamada sonda de Campeche que no es otra cosa más que un “bajo” o prolongación submarina de la península de Yucatán que se extiende hacia el norte y el poniente adentrándose en las aguas del golfo de México.

Aunados a su riqueza pesquera, la sonda cuenta con inmensos yacimientos petroleros que han sido intensivamente explotados a través de un sinfín de plataformas que perforan su superficie con mil tentáculos que hurgan y succionan sus entrañas y nos hacen desear la utilización de fuentes de energía alternas y sustentables, aún cuando es sabido que algo así como el 79% de los ingresos petroleros del país provienen de la sonda en cuestión.

Podríamos hablar también acerca de su excelente posición geográfica que enlaza el resto de nuestro país y a nuestros vecinos del norte con los países del Caribe y Centroamérica, y de muchas cosas más.

Un vórtice energético

Pero lo anterior mencionado no constituye tan solo un recuento pueril, sino que estos hitos y portentos llaman poderosamente la atención en cuanto a la posibilidad de que la península sea, en verdad, una especie de vórtice energético. Gnósticos de muchos países parecen confirmar esta teoría al asistir puntualmente a las pirámides de los mayas durante los equinoccios para nutrirse de la energía que las pirámides concentran desde el cosmos, y diversas escuelas filosóficas parecen coincidir en su naturaleza trascendente asociándolas incluso con las pirámides de Keops, Ceprén y Micherinos en Egipto, así como con las ruinas Incas de Machu Pichu en el Perú en un triángulo energético. ¿Tu que piensas amable lector?

Ah, y me olvidaba… Aquí nació “Cholo”.

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*) Pintor y escritor




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