Madurez y evolución de su obra

Rodolfo Baeza presenta la serie Mutatis mutandis

el macay en la cultura

Algunas mutaciones requieren de tiempo para empezar a manifestarse, la información está ahí esperando lo necesario para su desarrollo y expresión.

Rodolfo Baeza (Ciudad de México, 1977) identifica desde temprana edad emociones y sentimientos que solo a través del dibujo podía liberar. Con el paso de los años la intimidad y transparencia emocional que logra a través del dibujo marcaría su interés entorno a diferentes manifestaciones de las artes visuales. Cualquier aparente desvío del camino del arte, era parte del aprendizaje requerido para llegar al mundo de la plástica.En una búsqueda personal, Rodolfo abre el diálogo con su interior a través de la pintura. Para desarrollar su obra, sus estudios en diseño gráfico y animación, así como también sus habilidades para la fotografía y el vídeo, han sido fundamentales.Su mente inquieta no responde a modas ni a tendencias actuales, no hay mayor pretensión que la de encontrarse y representarse a sí mismo a través de personajes y colores que hablan a gritos sobre quién es el artista.Baeza incursiona de manera profesional en la plástica local contemporánea con las dudas e inseguridades que aparecen cuando con incredulidad escucha a alguien decir que vale la pena mostrar lo que hace y con la ilusión y entusiasmo que brota de sus poros cuando sabe que llegó el momento de crecer, aprender y explorar las posibilidades.En sus primeras piezas vemos seres fantásticos y mecánicos, mucho trabajo con el cuerpo humano, alterado, intervenido; algunos personajes con una gran carga emocional y con expresiones en las que encontramos fuertes similitudes físicas con las del artista. Acuarelas, óleos, dibujos a lápiz o a tinta, Rodolfo explora técnicas y superficies, incluso practicando la gráfica y la pintura digital.Han pasado algunos años desde que Rodolfo Baeza participó en su primera exposición y a la fecha su evolución es evidente; el artista aún no se “casa” con un estilo y su búsqueda sigue siendo la misma: el sentirse cómodo y honesto, transmitiendo su sentir, sin la intención de encajar o agradar a nadie en particular.

Rodolfo forma parte de una joven generación local que busca ganarse un lugar a base de esfuerzo y dedicación. En el medio artístico ha encontrado el apoyo de colegas que se han vuelto amigos y de maestros que lo han hecho crecer con su experiencia.

Una nueva etapa hace mutar el trabajo del artista, que actualmente presenta la exposición “Mutatis mutandis” en la Sala 11 Bis del museo Macay, donde presenta obras de factura reciente, realizadas en un lapso no mayor a un año, pinturas al óleo y grabados que, aunque no comparten temática, sí comparten el interés del artista por interpretar emociones.

En la serie de óleos no hay personajes imaginarios, ahora los protagonistas son personas con las que Rodolfo Baeza guarda vínculos emocionales, personas con las que se identifica y que forman parte de su cotidiano.

Para trabajar estas piezas Rodolfo Baeza realizó sesiones fotográficas donde fue importante capturar la esencia de cada persona fotografiada, alejándolos de las poses y las situaciones estudiadas; eran necesarias la libertad y la naturalidad para lograr una selección lo más cercana a la realidad. En el resultado final encontramos su capacidad para interpretar, comunicar y atrapar al espectador a través de rostros de penetrantes miradas.La gama de colores usada por el artista no presenta variaciones, las tonalidades oscuras y expresivas siguen siendo su principal elección, mas sus trazos y técnica sí que han evolucionado, se van puliendo con el paso del tiempo.Rodolfo Baeza tiene mucho por aportar y descubrir, su principal ventaja es no tener miedo, miedo a experimentar, a repetirse o a transformarse. La búsqueda continúa y es un muy buen momento para no perderlo de vista.- Aída Barrera Pino




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