Los primeros ingleses en 10 años

LA OSY toca a Elgar y Vaughan con dos invitados

El solista inivtado Alexander Ovcharov y  José Guadalupe Flores, el director huésped durante su actuación con la OSY antenoche

Ingleses. A un par de compositores ingleses dedicó el duodécimo concierto de su XXI temporada la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), anteanoche en el teatro Peón Contreras. Caso similar no lo registra el cronista en los diez años de actividad que suma la institución. ¿Ingleses?

Ciertamente, pocos británicos han incursionado en la grandeza musical: Purcell, Britten y pare usted de contar. Los autores idolatrados en la isla, los colosos, siempre fueron extranjeros, alemanes sobre todo: Johann Christian Bach, Mozart, Heandel, Joseph Haydn.

Pero esta vez nuestra orquesta recurrió a los dones de dos neorrománticos que fascinaron en los años de la “bella época” y los de la llamada “entreguerras” (1919-1939): Sir Edward Elgar y sir Ralph Vaughan Williams. Ambos tuvieron un ascenso lento, azaroso, pero final y oportunamente fueron enaltecidos por la realeza y llegaron a favoritos de la alta sociedad más petulante del mundo.

Aparte, quizá para reivindicar con certeza de calidad esta velada, el programa incluyó dos radiantes piezas de un gran favorito del público meridano, el ruso Tchaikowski, a cuyo encanto melódico es posible acudir siempre y en todo caso. Excelente idea la de sembrar expectativas promisorias.

Los invitados

Bajo la batuta del maestro José Guadalupe Flores, titular de la Filarmónica de Querétaro, nuestra orquesta consolidó con claridad y brío una de las obras breves más afamadas de Elgar, la primera de esas cinco marchas ceremoniales que se conocen como Pompa y Circunstancia.

Recordable por su uso frecuente en actos solemnes, como bodas reales, recepción de premios, graduaciones y demás, la marcha, de rotundo compás y con las pretensiones de abolengo de la imperialista Britania, revela ese profundo conocimiento que don Edward tenía de la mayoría de los instrumentos de aliento, pues de muchacho, en la tienda de música de su padre en Worcester, aprendió a tocar flauta, trompeta, oboe, corno, fagot y trombón hasta volverse un muestrario viviente.

Al finalizar el estruendoso encanto de Elgar, un atrilista de la propia OSY, el maestro Alexander Ovcharov nos presentó el Concierto para oboe en La menor de Vaughan Williams, quien fuera educado tanto en conservatorios de su patria como de Alemania, donde estudió armonía y técnicas de composición muy novedosas que se perciben en este concierto cuyo estreno, en 1944, se vio interrumpido por un bombardeo nazi sobre la grisura de Londres.

La pieza, de sombría introducción, y sinuosas melodías de revestimiento pastoril, permitió al solista sacudirse el polvo con retos técnicos y mostrar sus capacidades en la concreción de una partitura de lectura propia.

Especialmente logrado resultó el Minueto. La batuta del maestro Pérez secundó los esfuerzos con la agilidad de interacción que es deseable y la composición fecundó el ánimo de los oyentes, quienes otorgaron cálidos aplausos a Alexander y sus compañeros.

Prueba tangible de la relación vivificadora entre las artes es el poema sinfónico Francesca de Rimini que el gran ruso elaborara influenciado no sólo por la lectura del Infierno dantesco, sino por la contemplación de los grabados de Gustavo Doré para la Divina Comedia. La pieza, con grandes reminiscencias de Wagner, seduce por su vigoroso sentimiento y una atmósfera de fatalidad que se obtiene merced a un diestro y muy alabado trabajo de orquestación.

El esmero del maestro Pérez fue más elocuente en la Fantasía Romeo y Julieta, una de los trabajos más celebrados de la “tia” Piotr, siempre adicto al mundo escénico de Shakespeare como su maestro Mili Balakirev, cuya obertura El rey Lear le sirvió como lejano modelo.

El tema de los jóvenes enamorados es una cima del romanticismo y nuestra orquesta bendijo la noche alcanzando una matización y una emotividad generosas y eficaces. Rotundos aplausos cerraron esta penúltima presentación de nuestra orquesta, pues el próximo encuentro será el 20 de junio con la puesta en escena de la ópera “La cenicienta” de Rossini. Hasta entonces, mientras don Magnifico y Angelina se preparan.- Jorge H. Álvarez Rendón




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