La geometría esencial e inmaculada del venezolano Carlos Medina

Perfección en las salas 9, 10 y 11 con "Esencial"

El Macay en la cultura

 

 

El encuentro inicial con el espacio aparentemente neutral, con la atmósfera inmaculada e incolora de la exposición del venezolano Carlos Medina es sorprendente y mantiene reservado al espectador. El visitante que entra a la muestra se pregunta qué le depara en el recorrido por un espacio de tres salas cubiertas íntegramente por piezas blancas en relieve, y tres instalaciones prácticamente transparentes.

Esto se hace más notorio en un tiempo como el actual, abrumado de color y ruido, de intensidad y realities, en el que parece cada vez más difícil y complejo intentar desconectarse del panorama circundante, abigarrado y chillón e imaginar un espacio exento de elementos superfluos, concentrado en lo elemental, lo prístino, lo esencial. Así, con ese nombre, “Esencial”, Carlos Medina presenta en las salas 9, 10 y 11 del Macay una exposición que selecciona una parte de la muestra del mismo nombre, que fue concebida para el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara.

Austeridad

Realizadas con materiales como aluminio, nailon, acrílico, rolado, PVC, MDF y acrovinilíca, y empleando herramientas contemporáneas de gran precisión, las piezas de Medina llevan títulos tan austeros como “Superficie blanca” acompañadas de un número que las identifica. El recorrido por la muestra ofrece piezas tridimensionales, blancas, sujetas a la pared y cuyas superficies ofrecen alternativas geométricas que se suceden una a una a lo largo de la exhibición.

Asimismo, la instalación titulada “Fragmento de lluvia” con piezas transparentes e hilos de nailon convoca a la estética de la lluvia que cae y a las líneas perfectamente simétricas que hacen las gotas de lluvia al precipitarse sobre la tierra.

Este contacto con los materiales sin colorear y las formas geométricas básicas remiten al principal objetivo de Medina, su búsqueda de la pureza y proporción de las formas, la síntesis, la extracción de lo fundamental de los materiales. Sin embargo, dijo en entrevista, no se identifica con la clasificación de “minimalista” porque quiere distanciarse de la frialdad de esta corriente ya que su principal objetivo no es la simplicidad por sí misma, sino el encuentro con los materiales, la reducción a la elocuencia de éstos y el respeto a sus propias superficies, colores y acabados. Además, particularmente para esta exposición, el artista se nutrió de la historia prehispánica del continente y las culturas madre “de los mayas, mexicas, incas, chibchas.” por las cuales ha descubierto una gran admiración por su precisión científica y matemática. Así, la geometría en su dimensión más pura, el control de todos los procesos creativos, la reflexión antes que la creación, la eliminación del azar y los automatismos son los rasgos característicos de este trabajo de Carlos Medina, cuya obra en el Macay parecería ser el camino de entrada a una especie de santuario reflexivo, donde una cita de la naturaleza, como la lluvia, recuerda al visitante que la precisión matemática está presente en todas las cosas.La obra de Carlos Medina revela un dominio procesual muy avanzado, control de los materiales y la búsqueda de un objetivo: una ejecución impecable de piezas exactas e inmaculadas, signadas por la precisión y perfección técnicas en el cuidado y la elaboración de las mismas. (La instalación de lluvia, por ejemplo, está formada por “gotas” metálicas cónicas y perfectas que flotan en el aire entre hilos de nailon).Finalmente, el resultado del recorrido por el espacio es mucho más poético y conmovedor de lo que pudiera pensarse al cruzar inicialmente el umbral de la muestra. Quizá sea, como le han dicho, que con esa búsqueda de la esencia, con ese afán de ceder el paso al lenguaje de los materiales logra “rozar el ánima de las cosas” y revelar lo silencioso.TrayectoriaCarlos Medina estudia en la Escuela de Artes Plásticas “Cristóbal Rojas” en Caracas, Venezuela. En 1978 es becado por el gobierno italiano y de 1979 a 1984, por Fundarte para realizar estudios en Italia; acude a la Escuela Profesional del Mármol, perfeccionando la técnica del tallado en piedra y mármol. Ha participado en numerosos simposios internacionales de escultura, como el de Guadalajara 2010, el YeongWol 2006, Kemijarvi 1997, Kostanjevika 1982, y Ostende 1980. Algunas de sus creaciones se encuentran en su natal Venezuela, otras pueden observarse en Italia, Eslovenia, Chile, México y Corea del Sur. Medina es receptor de numerosos premios y reconocimientos internacionales.- María Teresa Mézquita Méndez




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