Juan Perro reivindica en EE.UU. la negritud africana de la música española

 

Raquel Godos

WASHINGTON (EFE).- Bajo las alas de un sombrero de riguroso azabache y sobre las tablas de uno de los escenarios más “afros” de la capital de Estados Unidos, el alma de Juan Perro cruzó la pasada noche su “Río Negro”, de orilla a orilla, para recordar cuánto de blues africano lleva en el alma la música española.

Santiago Auserón, quien fuera líder de la emblemática banda de rock Radio Futura, apretó los dientes y las cuerdas en el histórico Howard Theatre, en un concierto acústico tan fuerte como íntimo, y en el que con cada acorde dio cátedra sobre esa “música negra” que una noche, hace unos cuantos siglos, se acostó con “el verso español”.

Antes de comenzar su entrevista con Efe, minutos antes del concierto, no puede evitar posar sus ojos por una guitarra firmada por B.B. King, que hace las veces de anfitriona a las puertas del teatro, y reconoce, en voz baja, la “seriedad” del templo donde se dispone a tocar.

Washington es una de las paradas de su gira estadounidense, un recorrido que le ha llevado a Nueva York y Chicago, y que además le hará recalar en Boston y visitar el festival South by Southwest (SXSW) en Austin, de donde espera “llevarse alguna sonoridad” que le regale un nuevo tema.

Pero, sobre todo, Juan Perro viene a Estados Unidos a reivindicar “en la tierra que ha proyectado al mundo la herencia de la tradición africana”, que “en España compartimos esa herencia hace muchos siglos”, aunque cayera en el olvido.

“La generación que nacimos con el ‘rock and roll’ sentimos el impacto de la música afronorteamericana, y venir ahora a tocar aquí, de alguna manera remueve todas las cosas en la memoria, desde que uno era crío”, explica el cantante, y también escritor.

Auserón confiesa que su intención es “mostrar humildemente lo aprendido” en su “tarea” de intentar juntar la herencia del ‘blues’, el ‘rhythm and blues’ y el primer ‘rock and roll’ con la poesía del verso español.

“El Ritmo Perdido”, su último libro, le llevará también en su periplo estadounidenses por varias universidades como Harvard, Princeton o la State University de Nueva York, donde ayudado por su guitarra y sus palabras, mostrará a los estudiantes esa conexión musical entre Iberia y el África Negra.

“La Casa Encendida”, el espectáculo que ofrece junto al guitarrista catalán Joan Vinyals, y que ha contado con el apoyo de Spain, Arts & Culture para viajar por tierras estadounidenses, es precisamente un canto a ese cruce de caminos y de etnias, la muestra empírica de la negritud en el rock nacido a los pies del Mediterráneo.

“Las cosas más interesantes ocurren en los territorios fronterizos, allá donde nuestra lengua toca con otras lenguas o está en proceso de transformación, porque necesita adaptarse a condiciones de vida diferentes”, reflexiona el compositor sobre el futuro de la música española.

“Creo que por otra parte es muy interesante, observar que muchos jóvenes españoles estáis trabajando fuera, que en vuestra imaginación es donde se está construyendo realmente el porvenir de las Españas, y que nuestras músicas cobrarán realidad ya necesariamente en el ámbito más amplio del habla hispana”, añade.

Auserón no comprende el futuro de la música en español sin Latinoamérica y Estados Unidos como escenarios clave, y lamenta que la música española no haya sido capaz de crear y creer en un “circuito consciente de sí mismo, capaz de acumular potencial y de transmitirlo”.

“En España tenemos un problema, y es que dispersamos con algo de ligereza la herencia que hemos venido acumulando en las décadas anteriores. Las nuevas generaciones no heredan el poso que podrían heredar porque el circuito no tiene suficiente fe en sí mismo”, argumenta.

“Y creo que esa fe solo se puede recuperar a escala internacional, en el ámbito latinoamericano”, agrega el músico, que pese a reconocer el gran potencial de muchos jóvenes intérpretes actuales que han crecido musicalmente en escuelas independientes, no ve la musculatura de la música española.

“Me preocupa eso, porque a estas alturas, desde que empezamos a tener un ‘rockanrolillo’ incipiente, allá por los años sesenta con los grupos versioneros de la época hasta hoy, han pasado ya 50 años, y aún no podemos decir que haya una música popular tan saneada, tan vigorosa como puede ser la cubana, la brasileña, la norteamericana o la británica”, considera.

Sin embargo, pese a la tecnología y los avances del siglo XXI, tanto Santiago Auserón como su alterego, Juan Perro, creen que la música sigue transmitiéndose como lo hacía siglos atrás.

“La música viaja de persona a persona. Tú puedes tener un disco duro, cargado de toda la música del mundo, pero si no hay un ‘feeling’ compartido con alguien que te lleve a escuchar esa canción, no sirve de nada el disco duro”, insiste.

“Tú eliges una canción cuando esa canción resuena en tu vida, en tus lugares, y son lugares compartidos”.




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