Fue Rafael Pombo uno de los más grandes románticos hispanoamericanos

 

MÉXICO (Notimex).- Hombre de amplia cultura, poeta romántico, escritor del amor y la naturaleza, pensador, traductor y fabulista, todo eso era el colombiano Rafael Pombo, quien murió el 5 de mayo de 1912, dejando como legado una biblioteca con libros llenos de notas y observaciones, y una interesante fusión de refinamiento cultural y gusto por la música popular.

Sus biógrafos lo consideran uno de los más grandes autores del romanticismo hispanoamericano, que bebió del movimiento anglosajón, en lugar del francés que había permeado con sus posturas estéticas y sus ideas liberales en América Latina.

El sitio electrónico especializado ‘Escritores.org’ cuenta que Pombo, quien nació el 7 de noviembre de 1833, en Bogotá, destacó por su amor por la música, la lectura y las artes plásticas.

Fue el cuarto de seis hijos del matrimonio del diplomático, político y militar Lino Pombo y Ana María Rebolledo.

De acuerdo con una biografía que de él publica, en 1844, cuando Pombo tenía 11 años, ingresó en el seminario y un par de años después en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, donde estudió humanidades.

Para 1848 recibió el grado en Matemáticas e Ingeniería en el Colegio Militar que hacía poco había fundado el general Tomás Cipriano de Mosquera.

Desempeñó un cargo diplomático representando al gobierno de Colombia en Washington, fue contratado por la editorial Appleton de Nueva York, y permaneció 17 años en Estados Unidos, lo cual coincidió con su máxima madurez creativa.

Se sabe que sus primeros poemas fueron publicados bajo el título ‘Exabruptos poéticos’, de Rafael Pombo.

En 1855, escribió ‘La hora de las tinieblas’, versos que manifiestan un sentimiento de escepticismo y desesperanza propio del más genuino espíritu romántico.

En 1905 fue coronado como poeta nacional, en el teatro Colón, y su obra completa se publicó por vez primera en 1916, en cuatro volúmenes.

El primero y el segundo contienen su obra poética; el tercer tomo lo constituyen sus traducciones, y el último encierra sus Fábulas y verdades, Cuentos pintados y Cuentos morales para niños formales.

En ésto crea y recrea historias en verso que sobresalen, dentro de la literatura infantil hispanoamericana del siglo XIX, por su humorismo, desenfado e imaginación, destaca una nota biográfica de ‘Pombo.org’.

Y es que Pombo es no sólo el gran clásico de las letras colombianas para la niñez, sino uno de los grandes iniciadores de esta modalidad literaria en la región.

El 6 de febrero de 1912 reemplazó a Manuel María Mallarino como miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, de la que fue secretario perpetuo. Unas semanas después, el 5 de mayo, de ese año, falleció.

En su legado destacan más de 160 fábulas con temas muy diversos: morales, filosóficos, políticos, religiosos y satíricos.

‘El niño es una bomba aspirante, no de razonamientos que lo fatigan, sino de imágenes; es esencialmente curioso, práctico y material; quiere que se le enseña objetivamente’, así definía Pombo a quienes serían depositarios de su herencia literaria.

 




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