Enamorada de la música

La formación de una joven soprano yucateca

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La actuación del trio de clarinete, piano y soprano.- (Foto: Hansel Vargas)
Tobías Álvarez en la interpretación de Beethoven.- (Foto: Hansel Vargas)
Jazmín Cára interpretó soviético Dimitri Kabalewsky.- (Foto: Hansel Vargas)
Julia ArcudiaVillalobos.- (Foto: Hansel Vargas Aguilar)
Tobías Álvarez, Arturto Bassol, Jazmín Cámara, Julia Arcudia y Ricardo Júarez.- (Foto: Hansel Vargas)
Tobías Álvarez, Arturto Bassol, María Elí Sosa, Jazmín Cámara, Julia Arcudia y Ricardo Júarez..- (Foto: Hansel Vargas)
Arturo Bassol, Julia Arcudia y Ricardo Juárez.- (Foto: Hansel Vargas)
Una vista de la presentación en el Centro Cultural ProHispen.- (Foto: Hansel Vargas)


“Quiero ser cantante”. Con esta frase la joven Julia Arcudia Villalobos le quitó el sueño a sus padres durante muchas noches, ellos rehusaban aceptar que ella hablara en serio. Esperaban que la adolescente, en ese entonces preparatoriana, cambiaría de parecer.

 

Pero no fue así. La muchacha ya había descubierto sus cualidades para el canto lírico, por las venas le corría música, quería cursar una carrera en ese ramo. Un día llevó a sus renuentes padres a la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY) para que estos conocieran más sobre las licenciaturas en  ese campo, en particular las posibilidades para las sopranos, el camino elegido por la joven. “Está bien”, rezongaron aquellos.

 

Ahora Julia Arcudia está en el penúltimo año de su carrera. Ya se presentó en Cuba y en Estados Unidos, y no ha dejado de pisar teatros y otros foros locales para mostrar sus cualidades y aumentar su enamoramiento por la música. Tiene dominio escénico y seguridad en sí misma. Cuando es necesario ella explica al público cada una de las piezas que ofrece en sus presentaciones.

 

En sus actuaciones ha estado acompañado de profesores de la ESAY, de grupos orquestales y de cámara o bien haciendo duetos, tríos o cuartetos con otros artistas o compañeros de escuela. Sus padres están encantados con ella.

 

La joven soprano relató que la música apareció en su camino cuando ella finalizaba la enseñanza primaria, en su escuela se daban clases de guitarra y tuvo contacto con esta. Ya estando en secundaria aprendió a tocar el instrumento. A partir de entonces su voz y su guitarra se escuchaba en fiestas, reuniones de amigos y convivencias familiares. Julia había encontrado la pasión de su vida. Fue entonces que quiso convertirse en cantante lírica. Terminando la preparatoria tomó un curso especial de un año para ser aceptada en la ESAY, donde actualmente es de las pocas estudiantes en esa licenciatura .

 

La más reciente presentación de Arcudia Villalobos fue anoche, en el Centro Cultural ProHispén ubicado en la colonia México, en el marco del programa mensual “Nuevos valores en la música de concierto” que esa agrupación privada organiza desde hace tres años junto con la ESAY para que los universitarios muestren sus avances.

 

Esta vez la soprano intervino como parte de un trío en el cual también participan Arturo Bassol Salazar (piano) y Ricardo Juárez Rosado (clarinete). Este grupo sin nombre se creó hace un año, a instancias del panista que necesitaba realizar trabajo de trío como parte de una materia universitaria. En esa presentación de ayer los muchachos eligieron Seis Canciones Alemanas opus 103, del compositor germano Luis Spohr, Los títulos de esas piezas ya sugieren los temas que abordan y su corriente melódica: Ella tranquiliza mi corazón, Diálogo, Nostalgia, Canción de cuna, La canción secreta y Despierta.

 

Al brillo juvenil de esa velada contribuyeron otros dos pianistas invitados, ambos alumnos de María Elí Sosa Cáceres y los cuales abrieron el programa de esa noche. Uno de ellos es Tobías Álvarez Di Disidero, hijo del compositor Javier Álvarez Fuentes, compositor y Premio Nacional de Ciencias y Artes. De las muchas sonatas que escribió Beethoven, el joven pianista eligió la número 79 en Sol mayor, compuesto de tres movimientos: presto a la tedesca, andante y vivace.

 

La otra intervención en los teclados correspondió a Jazmín Cámara Carrillo, otra joven que también eligió la carrera musical pero en el piano. Para esta ocasión ella seleccionó la Sonatina en Do mayor del soviético Dimitri Kabalewsky. Esta obra también consta de tres movimientos: allegro, andantino y presto. 

 

Al final del programa regresó a escena Tobías Álvarez para ofrecer Allegro Bárbaro del húngaro Béla Bartok, y tras él se presentó Arturo Bassol en calidad de solista con La Campanella, de Franz Liszt, otro célebre hijo de Hungría.

 

La función de anoche fue de entusiasmo y frescura. También de grata satisfacción por ver el avance de jóvenes músicos hacia un camino que puede ser brillante para ellos y de orgullo para esta tierra.- (Por Hansel Vargas Aguilar).

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