De regreso a su tierra veracruzana

Javier Camarena festejará sus 10 años de carrera

Javier Camarena en  "La Cenicienta", el pasado 25 de abril, en la Ópera Metropolitana de Nueva York

MÉXICO (AP).- El mexicano Javier Camarena quería tocar la guitarra o el piano cuando entró a la escuela de música. No sabía en ese entonces que llegaría a ser uno de los tres tenores que han deleitado al público al grado de que en la Ópera Metropolitana de Nueva York les han pedido repetir un aria.

Su padre fue técnico en una central nucleoeléctrica; su madre es chef. Tiene un hermano que estudió informática y otro que es ingeniero bioquímico. “El único loco fui yo”, dice con humor sobre su elección por las artes, aunque reconoció que en su casa nunca faltó la música: Pedro Infante, Los Ángeles Azules y La Sonora Margarita sonaban en su infancia y juventud.

Veracruz, el estado del cual es originario, le ha dado muchos músicos al mundo. En la ópera también están Olivia Gorra y Genaro Solvarán y en la música popular Agustín Lara, Eugenia León y Natalia Lafourcade. “No lo reduciría sólo a Veracruz. México es una cantera inagotable de talento en todas las expresiones artísticas”, dijo Camarena.

Tenía 19 años cuando empezó sus estudios profesionales de música y optó por el canto para poder entrar a la escuela con la idea de ver si podía cambiar de carrera con el tiempo. Al final decidió no hacerlo y esa fue quizá su mejor elección.

Tras sus estudios en México, su mentor fue el reconocido tenor mexicano Francisco Araiza, quien lo alentó a competir en el ámbito internacional y lo adiestró cuando ingresó a la Ópera de Zúrich.

“Creo que el camino habría sido mucho más largo (sin él)”, dijo sobre Araiza, a quien calificó como un gran pedagogo del canto. “Es mi maestro, sigue siendo mi mentor, mi consejero”.

Cantará en su tierra

Hoy, Camarena ofrecerá un concierto benéfico para enfermos de cáncer acompañado por la Orquesta Sinfónica de Xalapa y el Coro de la Universidad Veracruzana para celebrar su primera década de trayectoria.

Será su primera presentación en Veracruz como cantante profesional.

El programa es un compendio de las óperas más importantes de su carrera, con Mozart, Donizetti y Rosini. “Es una forma de regresar y darle las gracias a mi maestra Cecilia Perfecto, porque ella fue la que tuvo la visión a futuro de mí como cantante”, dijo el tenor de 38 años. “Son muchas cosas que hacen muy significativo este concierto”.

Para finales de año, Camarena planea lanzar el álbum “Serenata”, que seguirá a su disco debut “Recitales” (disponible a nivel internacional bajo el sello Urtext). Este material incluirá mucha música tradicional mexicana.

“Es para mí muy importante representar nuestra música. Tenemos algunas canciones de arte, pero en este disco va a ser el arte de hacer una canción”, dijo sobre las piezas de autores como Armando Manzanero y Consuelo Velázquez que incluirá.

Camarena duda que haya un déficit de asiduos a la ópera en México o el mundo. “Si bien es cierto que hacen falta nuevas generaciones de público, en eso sí estoy totalmente de acuerdo. Yo creo que hace falta completar la educación de nuestros niños, de nuestros jóvenes, que tengan una formación integral para las artes”, dijo en entrevista telefónica desde Austria. El gusto latente por la ópera, dice, queda de manifiesto en los realities de donde han salido estrellas mundiales como Paul Potts y Susan Boyle, y en propuestas de artistas como Il Divo, Andrea Bocelli o Sarah Brightman. “El impacto más grande que he visto en el público es de la gente que llega y canta ópera”, dijo Camarena. “Hay mucha gente que sigue a la ópera y que le gusta, no estoy llamando a todos estos que acabo de nombrar propiamente cantantes de ópera, pero el gusto está”.”La única parte que veo positiva de esto es precisamente que genera en el público un gusto”, apuntó. “Por otra parte, la más negativa que yo puedo ver, es que la gente crea que un cantante de ópera se hace de la noche a la mañana”. Para quienes reniegan de la ópera propuso un experimento. “Están igual que el chamaco (niño) que no se quiere comer la sopa porque la vio rara y dice que no le gusta y ni siquiera la ha probado… Pruébala, porque a lo mejor te gusta y si no te gusta por lo menos ya la probaste. De óperas hay pa’ todos los gustos: cómicas, serias, dramáticas, raras”. Para Camarena no ha dejado de existir una época dorada en la ópera y no añora a superestrellas como María Callas. “Si quieres vivir de grabaciones vive de grabaciones y quédate excluido del presente y encerrado en el pasado. Hoy día la ópera, como cualquier otro arte, también ha evolucionado en muchos sentidos, en sentidos estéticos, en sentidos de propuestas”. “Cuando se dio esta propuesta de que yo hiciera este bis en el Metropólitan, la verdad es que no tenía ni idea de cuántos años habían pasado sin que se diera y de cuántos cantantes habían hecho o no un bis”, dijo Camerena de lo sucedido en la Ópera Metropolitana de Nueva York. En 70 años sólo otros dos cantantes habían tenido esa deferencia: Luciano Pavarotti y el mismo Flórez. Camarena lo adjudica casi totalmente a la reacción del público ante el desempeño de un artista. “Lo que me decía a mí el director de la ópera de Nueva York era, ‘el público se ve feliz. Si tú lo haces, el público estaría más feliz’. Y yo creo mucho en hacer feliz al público”. Tras este hito dice sentirse pleno en su carrera. “Saber que mi nombre está ya escrito en la historia de la ópera en el mundo me tiene muy satisfecho”, expresó. “Todo lo que viene a raíz de eso lo considero ya realmente un regalo de la vida y estoy feliz de poder seguir trabajando en esto que es mi pasión”.

De un vistazo

Grandes talentos

Entre las figuras actuales, Javier Camarena destacó a la rusa Anna Netrebko y el peruano Juan Diego Flórez. Este último fue el cantante al que suplió en el papel de Don Ramiro en la Ópera Metropolitana de Nueva York cuando ocurrió algo que le cambió su carrera: en medio de la representación de “La Cenicienta”, el público se paró a ovacionarlo y pidió un bis del aria “Si, ritrovarla io giuro”, algo que hace algunas décadas no estaba permitido.



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