“Rudos” en el Country Club

Flores y Ovcharov juegan golf antes de su concierto

José Guadalupe Flores y Alexander Ovcharov, director y solista invitados de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, en el Country Club Yucatán

Uno ve a José Guadalupe Flores con su saco rosa y su buen humor, haciendo de golfista en el Country Club Yucatán con Alexander Ovcharov, entre un chiste y otro, que no le cree cuando dice “soy muy rudo, soy durísimo”.

El jalisciense cuenta que cuando una orquesta es nueva, como la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), que dirigirá este fin de semana como invitado, o la Filarmónica de Querétaro, de la que es titular desde hace unos 15 años cuando era prácticamente nueva, “el ajuste con los músicos es complicado, hay algunos con malas costumbres, en Querétaro tuvimos que correr gente. Y cuando ésto sucede y el director se queda es que tiene apoyo, que la cosa va en serio, y los demás saben que ‘o me amoldo o me voy’”.

Anteayer mencionaba que la OSY es muy disciplinada y que eso es raro en México.

“La disciplina no es nada más quedarse calladito, sino estar atento y aprender” .

El que haya pocas orquestas en México “haciendo ruido” fuera del D.F., como las de San Luis Potosí, Chihuahua o Baja California, lo atribuye a varias razones, como la falta de compromiso de las autoridades.

“Para que una orquesta tenga personalidad se necesita que el director trabaje todo el tiempo con ella hasta que se consolide, ¿qué pasa con la Ofunam, la Sinfónica Nacional, la Filarmónica de la ciudad de México? Sus directores las dirigen diez veces al año, las otras cuarenta semanas tienen invitados”.

-¿Entonces no sería falta de compromiso de los directores? -No precisamente, porque si las autoridades le dicen a un director “tú sólo toca ésto y no me pidas dinero…”

Su primera impresión de la OSY, cuando vino por primera vez en 2010, fue que estaba “armándose bien, pero que no iba a durar mucho. El que la mayoría de los músicos fundadores se haya quedado quiere decir que hay un buen ambiente de trabajo”.

Uno de ellos es el ruso Alexander Ovcharov, el solista invitado este fin de semana (tocará el Concierto de Ralph Vaughan Williams).

“Cuando bajé del avión a finales de junio dije ‘¡qué calor!, no me voy a quedar ni un año en Mérida. Pregunté si había tarántulas y escorpiones (alacranes) y me dijeron con mucho entusiasmo que sí, pensando que yo tenía algún interés. Pero luego me gustó cómo empezamos a trabajar, y también me casé (con una veracruzana)”.

Cuando era niño, Ovcharov no quería tocar oboe, sino aprender patinaje artístico, pero en su escuela vieron que tenía ritmo. “Yo no quería ir (a clases) pero no supe cómo decir ‘no voy’”.

Su maestro de oboe le dedicaba dos horas, a pesar de que la clase duraba 45 minutos. “Sentía su cariño”.

Además de la OSY, Ovcharov pertenece al grupo de música contemporánea Sequenza Sur.- Patricia Garma.

José Guadalupe Flores | Cuatro puntos de vista del director de orquesta

1 La Orquesta Sinfónica de Yucatán

Un logro

“Hace muchos años Gildardo Mojica (flautista de la Orquesta Sinfónica Nacional de Bellas Artes, OSN) quiso armar una orquesta en Yucatán y no se pudo. Pero la OSY tiene a mucha gente involucrada”.

2 No le apasiona la música inglesa

“No me dice nada”

Estudió en Inglaterra becado por el British Council, donde conoció a Ezra Rachlin, alumno de Rachmaninoff, “pero la música inglesa no me dice nada, como los Interludios Marinos o las Variaciones Enigma”.

3 El repertorio de las orquestas, paso a pasito

“A tocar de todo”

“Al público hay que darle todo, que conozcan obras, pero despacito, no les puedes poner de golpe música dodecafónica, y si se las pongo antes les digo ‘no se preocupen si no les gusta, solo dura diez minutos”.

4 Músico de corazón y por convicción

“Nací para dirigir”

El mexicano está considerado uno de los mejores directores de America. “Decidí ser músico costara lo que costara, y después de 40 y tantos años creo que nací para dirigir orquestas”.




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