Kukulcán se hace del rogar

Kukulcán se hace del rogar

Se deja ver sólo unos momentos en Chichén Itzá

Sobre estas líneas, uno de los visitantes a la zona arqueológica y, a la derecha, espectáculo de música prehispánica

Kukulcán coqueteó ayer por breves momentos con los miles de turistas que se dieron cita en Chichén Itzá para verlo descender por la alfarda norte del Castillo.

El descenso significó una lucha de poder entre el Sol y las nubes, al grado que algunos turistas desalojaron la zona arqueológica sin notar la presencia del dios maya, que a pesar de todo sí se dejó ver por breves instantes.

Fue a las 4:45 de la tarde cuando Kukulcán se asomó con todo su esplendor, lo que originó aplausos de los visitantes que minutos antes habían perdido toda esperanza de verlo pues una nube, una sola, fue suficiente para ensombrecer El Castillo, contrario a lo que le ocurría al Templo de las Mil Columnas, que en ese mismo instante se encontraba iluminado.

Pero la nube dio una tregua, la suficiente para que la mayoría de los visitantes, 13,275, según datos de Cultur y el INAH, levantara las manos para cargarse de energía. Japoneses, italianos, argentinos y muchos connacionales imitaron la acción, pero luego otra nube cubrió al Sol y opacó la estructura prehispánica. Y cuando muchos se encaminaban a la salida del sitio, el Sol otra vez hizo su presencia, motivando una estampida de regreso a la zona por donde se veía mejor el fenómeno de luz.

El momento fue aprovechado por los turistas para sacarse fotos, entre ellos muchos que cargaban toallas de hoteles de Cancún o que se paseaban en traje de baño entre la gente.

Una turista de Orizaba que visitó la zona arqueológica por primera vez y que dijo no ser afecta a “eso de llenarse de energía”, preguntó qué es exactamente lo que se ve. Y cuando se le explicó que los triángulos de luz y sombra forman el cuerpo de Kukulcán al unirse con la colosal cabeza de serpiente al pie de la pirámide, lamentó haberse perdido el espectáculo.

A las 5, el Sol dejó otra vez al descubierto los triángulos de luz que paulatinamente comenzaban a desaparecer. “Ya estuvo, ¿se volverá a ver?”, preguntó incrédula la veracruzana, quien acudió acompañada de su esposo.

El matrimonio formado por Francisco González Damas y Marilú Vera Gutiérrez, de Chiapas, calificaron la experiencia de muy bonita. “Es primera vez que venimos y aprovechamos para cargarnos de energía”, dijeron.

Maricarmen Torres de Morelos no tuvo la misma suerte que el matrimonio chiapaneco, pues, según dijo, apenas pudo apreciar el fenómeno.

“Sabía que es una experiencia muy bonita por lo que hemos visto en reportajes de la televisión, pero no es lo mismo verlo en vivo y a todo color… lástima de la nube”.

A pesar de todo, Maricarmen aprovechó su estancia y junto a Peregrina Cocom, de origen yucateco pero residente en Torreón, se dio tiempo para llenarse de energía. “El lugar es mágico y sin duda los mayas eran sabios”, manifestó Maricarmen.

Cuando los custodios de la zona invitaron a los visitantes a salir motivaron un río humano hacia la salida, en cuyo borde había decenas de vendedores ambulantes ofertando, además de réplicas del Castillo en miniatura y otros objetos mayas, imágenes de la Santa Muerte, la Virgen de Guadalupe y la Última Cena. Concluyó el espectáculo con saldo blanco, según las autoridades, pues únicamente se atendió a diez personas por afecciones leves.- Jorge Iván Canul Ek

Turistas | Datos

Este año, la zona arqueológica recibió a más de 13,000 visitantes.

Ropa

Entre los turistas se vio a gente que cargaba toallas de hoteles y se paseaba en traje de baño.

Etiquetas: