El hallazgo de “Naia” plantea enormes retos científicos y tecnológicos

"Naia" El esqueleto más antiguo encontrado en América

“Naia” El esqueleto más antiguo encontrado en América

MÉXICO  (EFE).- El hallazgo de “Naia”, el esqueleto humano más antiguo y mejor conservado de América, supone grandes desafíos para los científicos y los buzos espeleólogos que trabajan en el lugar desde 2007, y representa una oportunidad para concienciar sobre la necesidad de cuidar el patrimonio cultural que yace bajo el agua.

En un encuentro con corresponsales extranjeros, la arqueóloga mexicana Pilar Luna dijo que el “gran mérito” de los espeleobuzos que encontraron hace siete años el sitio arqueológico bautizado como Hoyo Negro, en la Península de Yucatán, es que no alteraron el lugar.

La “maravillosa suerte” de este grupo, integrado por Alberto Nava Blank, Alejandro Álvarez y Franco Antonelli, al descubrir este sitio en uno de los miles de cenotes de la península “va aunado a su conciencia de no tocarlo”.

Sabían que si alteraban el contexto lo dañarían “para siempre”, y ello fue “fundamental porque en la Península de Yucatán hay muchos buzos que están entrando (a los cenotes), pero no tienen esta conciencia”.

La experta del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien encabeza junto con científicos de otros países las investigaciones en torno a este hallazgo, dijo que gracias a ellos se han podido “hacer estudios fantásticos” que han arrojado luces sobre el Pleistoceno Tardío (hace entre 126.000 y 11.700 años).

Destacó que los científicos han contado con el compromiso “excepcional” de estos buzos, todos ingenieros, quienes movidos por la pasión han realizado un trabajo “muy especializado”, arriesgado y sin cobrar un céntimo para que los expertos puedan ver Hoyo Negro a través de fotos y vídeos.

El entrenamiento de estos exploradores y la tecnología han sido claves en la investigación que comenzó en 2009, cuando avisaron al INAH del hallazgo de Naia, una niña de 14 o 15 años que vivió hace unos 13.000 años, según estudios divulgados la semana pasada, y de restos de mamíferos extintos de más de 30.000 años de antigüedad.

Además de la cooperación entre científicos y laboratorios de varios países, el proyecto Hoyo Negro cuenta con “ingenieros de primera” que han desarrollado métodos y técnicas en el campo del software y la fotografía que han permitido “primera vez tomar 360 grados de fotografía bajo el agua en un escáner”.

Hasta ahora, los buzos sólo han extraído una costilla rota de Naia y un molar, que permitieron establecer su edad a través de una amplia gama de estudios realizados en varios laboratorios del mundo.

El resto del esqueleto de la niña sigue allí hasta que estén dadas las condiciones para extraerlo sin riesgos e iniciar después el proceso de conservación bajo el liderazgo del INAH, al que se sumarán otros expertos.

Por ello han sido cruciales las imágenes y vídeos tomados por los espeleobuzos, actualmente seis, quienes utilizan en las inmersiones unos tanques especiales, donados por National Geographic, que mezclan gases sin que emitan burbujas que puedan afectar el contexto.

Ello permitió extender el tiempo de las inmersiones de tres a hasta ocho horas en Hoyo Negro, donde los espeleólogos trabajan a una profundidad de hasta 55 metros en un diámetro de 62, explicó Luna.

La arqueóloga, acompañada por la titular del INAH, Teresa Franco, y el biólogo Joaquín Arroyo, destacó que aún hay mucho trabajo por delante dada la enorme riqueza del lugar, y pidió “apoyos en especie, recursos financieros y en conciencia” sobre la necesidad de cuidar el patrimonio sumergido del país.

La protección del patrimonio cultural y natural es un “enorme reto” en una nación con espacio acuático “mayor que el terrestre”, apuntó la experta, tras admitir que sigue existiendo el saqueo, sobre todo el saqueo “hormiga” (que se realiza poco a poco mediante la sustracción de piezas pequeñas), que sólo puede ser contrarrestado con educación.

El descubrimiento de Naia, anunciado la semana pasada, fortalece la hipótesis que postula al noreste de Asia como origen único de los primeros pobladores de América, al compartir con los indígenas americanos actuales un perfil genético originado en aquella región. EFE




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