Acciones para vivir en paz el Adviento

Es tiempo de Adviento, de meditación, de reflexión, por lo que muchas familias y personas tenemos la total disposición de tomar las acciones necesarias, que nos permitan ver por encima de nuestro egoísmo, aquello que sea lo mejor para todos los miembros de la familia y de nuestro prójimo.

De esta forma también ayudaremos a nuestro cónyuge y a nuestros hijos, transmitiéndoles el buen ejemplo para llevarlo al cabo y que ellos, a su vez, puedan transmitirlo en su entorno; logrando un buen cambio para todos con este proceso, en el que vivirán con más paz y felicidad en la temporada cercana a la Navidad.

Una de estas acciones sería, que al reunirnos a conversar entre amigos o entre la familia, siempre tengamos palabras correctas que salgan de nuestra alma, haciendo comentarios humanos, profundos y sin carecer de caridad, para no hacer sentir a los demás como en una especie de “montaña rusa” o un “gran columpio” en el que a veces podrían sentirse arriba y a veces por los suelos. Puesto que una conversación en la que se critica y habla mal del prójimo no nos dejará nada de provecho.

En su lugar incluir en los variados temas, valores espirituales, como requisito.

Nuestra moral, educación y cultura son algo intangible siendo difícil definirlas, pero es fácil reconocerlas cuando existen.

No solamente en esta parte del año tenemos que recordar que, la moral es amor en acción. Siguiendo sus dictados se presta atención a lo que contribuye a la felicidad del otro y se pasa por alto lo que desalienta y deprime; basados en esto, algunos comentan: Se nos murió el amor, se nos ha ido de las manos, creo que ya no nos amamos como antes.

Amor gobernable

Olvidan que el amor es gobernable y se llega a envejecer enamorados de la misma persona. No es cierto que no se puede compartir toda una vida con una misma compañía; podemos adquirir formación para este aspecto de vida que es el que más va a impactar en nuestra paz y felicidad, la de nuestra familia y la de las personas que nos rodean.

En estos días más que nunca debemos desarrollar un sincero sentimiento de gratitud por las cosas “buenas” que nos pueden ofrecer los demás, y por las cosas que podemos aprender de ellos, dándoles un lugar especial a las nuestras, aún cuando no los sintamos tan “perfectos” como se creyó alguna vez que iban a ser, puesto que la moral es amor en acción como comentaba antes, y Dios mismo es amor, Él transformará con nuestra actitud y ejemplo nuestros hogares en una unidad inexpugnable e impermeable a los celos y las críticas del exterior, puesto que la moral no permite nunca que alguno de los dos obre injustamente hacia el otro, hacia los hijos o los amigos.

A lo mejor nuestras casas ya están engalanadas con adornos navideños, no olvidemos embellecer también “la casa de nuestra alma” con estas acciones, cuidando que perdure bella todo el año. Y así, nuestros amigos, familiares, esposo e hijos sentirán siempre nuestro amor cuando nos ofrezcamos por el bien de ellos y del prójimo, pues sólo es esta clase de amor la que muestra la gracia de Dios, es la luz que brillará para el mundo llenándonos de paz y felicidad en esta Navidad y por siempre.




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