La dieta vegana ¿Es saludable?

La dieta vegana es una variante más rígida de la dieta vegetariana: además de excluir el consumo de carnes y pescados, propicia, de hecho, la eliminación de todos los productos de origen animal, a saber, queso, leche, huevos e incluso miel. Esto se debe, no sólo a que la dieta vegana busca opciones beneficiosas para la salud (consumo de alimentos con un bajo contenido de colesterol y ricos en antioxidantes), sino también el respeto absoluto por el medio ambiente, los animales y su derecho a la vida y a no sufrir: el principio subyacente es que no exista la cría de amimales, ni siquiera la destinada a la producción de huevos o productos lácteos ya que, incluso las granjas con bajo impacto ambiental y orgánicas, implican una gran pérdida de recursos (suelo, agua, energía) y son contaminantes.

Como suele suceder con las dietasalternativas, también la vegana, es un estilo de vida que afecta los hábitos diarios e influye en el consumo. Así, por ejemplo, en lo que se refiere a la vestimenta, están prohibidas las prendas de lana, seda, accesorios de cuero y piel; y los cosméticos y productos para el hogar se permiten sólo si no han sido testeados en animales.

La filosofía de la alimentación vegana

La dieta vegana no sólo implica la exclusión de los alimentos de origen animal, sino que también se basa en algunos requisitos específicos de la dieta, como ser la constante atención a la calidad y variedad de los alimentos y el consumo de ingredientes sin refinar, no hidrogenados, no pasteurizados y sin glutamato.

El vegano es escrupuloso en el cuidado de la salud, come frutas, verduras y cereales, no bebe alcohol, no fuma, evita el té y el café (sustituyéndolos por la cebada), no utiliza edulcorantes sintéticos (en su lugar, opta por azúcar morena o edulcorantes naturales como la miel de maple y jugos de frutas). Utiliza la sal refinada con mucha moderación en su lugar para dar sabor utiliza el umeboshi, obtenido a partir de la fermentación de una variedad particular de albaricoques, o el gomasio, un producto elaborado a partir de sal entera y semillas de sésamo tostadas y también salsa de soja.

Pros y los contras del veganismo

Una dieta vegana que prohibe totalmente los productos de origen animal, aunque es saludable en algunos aspectos (abundante consumo de frutas, verduras y fibra y baja en grasas saturadas), expone al organismo a una importante escasez de macronutrientes esenciales, incluyendo proteínas, vitaminas B12 y D, calcio y zinc.

Para evitar este déficit peligroso es esencial incluir en la dieta alimentos que reemplacen a los que faltan.

El calcio, por ejemplo, que por lo general se incorpora con el consumo de leche y productos lácteos, puede ser reemplazado con el consumo de semillas y mantequilla de sésamo, o algas secas.

En cuanto a las proteínas, es necesario centrarse en las legumbres consumidas en combinación con cereales (pan, pasta, arroz), que son ricos en aminoácidos. Las proteínas vegetales también pueden incorporarse a través de la soja, el tofu y el seitán, que se obtiene a partir de gluten de trigo.

La deficiencia de vitamina B12, sin embargo, generalmente requiere tomar suplementos dietéticos o alimentos enriquecidos (la dosis diaria no debe ser inferior a 2 microgramos).

Lo mismo sucede con los ácidos grasos, en particular los ácidos grasos omega-3, que se obtiene a partir del consumo de pescado.

El riesgo de que esta dieta puede restar nutrientes esenciales para el organismo, es remoto. Esto explica por qué las opiniones de los expertos en el tema son contradictorios: algunos estudios realizados en EE.UU. han mostrado que la conciencia de salud introducida por la cocina vegana, unida a la drástica reducción de alimentos procesados y grasas animales, reduce considerablemente el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de cáncer de colon y recto. Pero también muchas personas ponen el énfasis en los posibles peligros que la nutrición vegana, que también siendo muy rica en fibras, podría favorecer la mala absorción de los pocos nutrientes que se incorporan.

Muchos nutricionistas, de hecho, sugieren la necesidad de una integración farmacológica cuando se excluyen de la dieta todos los derivados de animales, debido a que la simple sustitución con alimentos alternativos podría no ser suficiente. Por esta razón, la cocina vegana no se recomienda en ciertos períodos sensibles de la vida, incluyendo la niñez, la adolescencia, el embarazo, la lactancia y en las personas mayores.

En resumen, si bien es cierto que el riesgo cardiovascular se reduce, puede aumentar significativamente la probabilidad de encontrarse con otras complicaciones, como osteoporosis, anemia, hipotiroidismo, neuropatía y espina bífida en el feto. 

Es esencial, por tanto, que los que deciden confiar en esta dieta, hablen con un médico de confianza antes, a fin de evaluar las oportunidades en relación con su estado de salud y hacer frente a la escasez de nutrientes a través del uso de productos específicos.

 

 

Con información de recetas.com 




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