El comer y el ánimo, se llevan de la mano.

El comer, está considerado uno de los mayores placeres de la vida.

El comer, está considerado uno de los mayores placeres de la vida. Es por ello, que siempre buscamos comer algo que nos guste y se nos antoje.  Los estudios, demuestran que comer los alimentos que nos gustan estimulan la liberación de beta-endorfinas,  hormonas que mejoran el humor. 

 De igual manera, otros factores contribuyen a que la comida nos parezca atractiva o no. Es decir, también depende del grado de hambre que tengamos, experiencias previas con los alimentos y el contexto social donde se consuman. En resumen, lo que nos hace sentir felices es ingerir la comida apropiada, en el momento apropiado y con la compañía apropiada.

 Existe una interacción entre los alimentos que ingerimos y los procesos químicos de nuestro cuerpo. Pero, no hay que subestimar a nuestras expectativas cuando se basa de nuestra alimentación.  Si una comida (o bebida) mejora nuestro estado de ánimo, a pesar de que no cuente con un ingrediente activo, seguirá produciendo ese efecto porque es lo que esperamos.

 El sabor de la comida y el placer de ingerir los alimentos pueden mejorar nuestro estado de ánimo y nuestro bienestar. Sin embargo, el efecto positivo de comer cosas que nos gustan, puede verse afectado por el sentimiento de culpa si pensamos que no deberíamos ingerirlos por sus calorías, etc. Es por ésto, que se aconseja que se desarrolle una relación saludable con la comida y los hábitos alimentarios realistas y saludables, sabiendo administrar de manera adecuada el consumo de nuestras comidas favoritas para así sentirnos felices, sin excesos y sentimientos de culpa.

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