Platillos muy nuestros.

Comida mexicana.

El largo proceso para que México se transformara en un país independiente se ve reflejado el 15 de septiembre, ya que los mexicanos aprovechamos para entonar con fuerza “¡Viva México!” y nos damos la oportunidad de realizar una patriótica fiesta, la cual incluye música, juegos pirotécnicos y mucha comida.

Pero más allá de las banderitas y el mariachi, la comida es la que reúne a familias, amigos y colegas del trabajo, ya que es increíble darle gusto al paladar con un pozole, elotes, tamales, mole, chiles en nogada y la casi interminable variedad de antojitos hechos con tortillas.

El platillo que no puede faltar en las fiestas patrias son ya mencionados los chiles en nogada, el cual es originado de Puebla y consiste en un chile relleno de picadillo de cerdo con frutas secas, bañado en una salsa a base de crema y nuez. Ostenta con orgullo los colores de la bandera nacional: el verde del chile, lo blanco de la salsa y lo rojo de las semillas de granada con las cuales se adorna.

Otra de las comidas más tradicionales es el pozole, el cual consiste en un caldo hecho con carne de cerdo y granos grandes de maíz. Frecuentemente se sirve con tostadas y en las mesas se colocan platos con lechuga, rábanos, cebolla picada y condimentos para que cada persona prepare su tazón al gusto.

Uno de los platillos con mayor variedad son los tamales, ya que hay rellenos de pollo, carne de cerdo, queso, rajas, o sin relleno alguno. Durante su elaboración se envuelve en hojas de maíz o de plátano, ya que cada región del país tiene estilo muy propio de hacerlos, pero de alguna manera todo México disfruta de los tamales.

Por su parte, el mole es un platillo icónico de la cocina mexicana y consiste en una exquisita salsa elaborada con una gran variedad de chiles, semillas, hierbas y especies. Se come con pavo o pollo y normalmente después se aprovecha para realizar enchiladas.

CENTRALISMO

El investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Luis Alberto Vargas Guadarrama, comentó durante un estudio social, que debido a que la capital del país se convirtió en el eje de diversas actividades, los mexicanos han adoptado las comidas originarias del centro para festejar la noche mexicana.

“Este centralismo nos ha llevado a que consideremos a las comidas de la zona cercana a la capital, incluyendo las del Valle del Anáhuac, el Bajío y Puebla, como las más representativas de la nación y a las que consideramos emblema. De esta manera dejamos de lado la compleja riqueza de las variadas cocinas existentes en nuestro territorio”, explicó el investigador.

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