La picadora

La picadora de carne ha hecho la vida más práctica en nuestras cocinas desde el siglo XIX

La  picadora de carne ha hecho la vida más práctica en nuestras cocinas desde el siglo XIX, cuando un ingeniero alemán diseñó un aparato en el cual se introducía la carne y, a través de una palanca giratoria que accionaba una maquinaria espiral, se introducía la carne y cortaba en pequeños pedazos que salen por una placa de orificios.

 Conforme pasaron los años, se crearon varias placas dependiendo de la intensidad que se quería que saliera la carne. También aparecieron las picadoras industriales con un mecanismo similar, pero motorizado y, a su vez, la picadora eléctrica para el hogar, que se promociona comercialmente como que puede picar todo tipo de alimentos.

 Es importante que al utilizar una picadora, sea cual sea, nos fijemos bien en las recetas y los consejos para saber cual es la consistencia ideal, no vaya a ser que acabemos con un puré cuando en realidad necesitamos finos trozos.

 ¿Cómo limpiarla?

 Solo con agua y jabón no quitas toda la grasa, pasa un poco de pan a través de ella y utilízalo después para hacer un pudín o empanizar. El pan absorberá toda la grasa y después podrás aplicar el detergente.

 Las de plástico no aguanta, es recomendable una de metal y limpiar y secar cada una de las piezas individualmente y mano. Guárdalas todas por separado en una bolsa hermética con un poco de arroz, este absorberá el exceso de humedad y evitará que las piezas se oxiden.

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