Vino rosé.

Un vino que encaja de manera perfecta con la temporada y los platillos a base de mariscos .

Un vino que encaja de manera perfecta con la temporada y los platillos a base de mariscos que se suele consumir en ésta época, es el vino rosé o rosado. En muchas ocasiones se desprecia al vino rosado por ser un punto medio entre el tinto y blanco, cuando en realidad es ésta su principal ventaja.

El vino rosado es un vino que ha estado en poco contacto con la piel de la uva durante el prensado y elaboración del mismo. El vino tinto obtiene su color de la piel o cáscara de las uvas, de esta manera, si el vino no tiene mucho contacto con esta parte del fruto, adquiere un color más ligero que el del tinto.

Existe un gran prejuicio hasta este tipo de vinos, se les consideran como vinos “poco serios” cuando en realidad se puede encontrar una gran variedad de vinos rosados de excelente calidad. Las tonalidades y sutilezas de este tipo de vino, dependen de la variedad de la uva, el tiempo de maceración y los deseos del elaborador. Van desde el sonrosado californiano hasta un color guinda brillante, pasando por diversos tonos de salmón y rosados propiamente dichos. El rosé es el acompañante perfecto de guisos con mariscos con un sabor dominante o con fuertes especias, ya que puede tener muchas de las características del blanco, con algo de la fuerza de los tintos.

Consejos:

Los vinos rosados son muy susceptibles al maridaje. Es decir, cobra gran importancia la combinación del vino seleccionado con los alimentos a consumir.

Selecciona un rosado como harías un tinto o blanco, fijándote en el tipo de uva, lugar de procedencia y añejamiento, esto influirá en el sabor. No todos los rosados son iguales.

Para rosados jóvenes, californianos ligeros o dulces, es recomendable servirlos frescos (poner la botella en hielo o en la nevera un rato antes de servirse).

Como referencia, su temperatura debe ser inferior a la de un vino tinto (16/18º) y superior a la de un blanco (8/10º).

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