Hot dog estilo Chicago

Los hot dogs en Chicago tienen sus propias reglas. La más importante: nunca, pero nunca le pongas ketchup a tu hot dog

Se dice que los hot dogs de Chicago fueron inventados en la época de la Gran Depresión americana durante los años ’30, cuando los estómagos estaban vacíos y se necesitaba creatividad en cuestiones de alimentación. En aquel tiempo un nickel (cinco centavos de dólar) alcanzaba para satisfacer a un habitante de Chicago. Por esa cifra minúscula se podía conseguir un hot dog con “un poco de todo” como acompañamiento: mostaza amarilla, cebollas, pedazos de tomate, pickles, otros condimentos y un poco de sal y pan.

Los hot dogs en Chicago tienen sus propias reglas. La más importante: nunca, pero nunca le pongas ketchup a tu hot dog. Según la revista Time, se acompaña con mostaza amarilla, pickles, cebolla cruda picadita, pedazos de tomate, relish verde, todo servido dentro de un pan largo.

El año 1893 marcó un hito en la historia del hot dog. Durante la Exposición Mundial de Chicago, una espectacular muestra para exhibir la magnificencia de la ciudad ante los ojos del mundo, varios puestos de hot dogs vendieron millones de sus productos ante un público que disfrutó de la novedad: un producto simple, fácil de preparar y aún más fácil para comer en un ambiente informal, sin necesidad de la seriedad de un restaurante.

Desde entonces el hot dog se convirtió en un producto tan simple como popular en Chicago, especialmente durante los meses de verano, en las calles y sobre todo en los parques de béisbol como Wrigley Field , la casa de los Chicago Cubs, y US Cellular Field, el hogar de los Chicago White Sox.

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