Novela ‘Un millón de gotas’ cuenta con trama de prostitución infantil

 

Por Adela Mac Swiney González

GIJÓN (Notimex).- Con una experiencia a cuestas de 20 años dentro del cuerpo de policía de Cataluña, el escritor Víctor del Arbol presentó hoy aquí su nueva novela ‘Un millón de gotas’, en la que incluye una trama de prostitución infantil.

En esta ciudad del norte de España, aseguró que aunque su experiencia policíaca no tiene nada que ver con lo que escribe, sí le permite tener un buen conocimiento de la naturaleza humana.

‘La novela negra no la concibo como novela de crimen, detectivesca o policíaca, sino la de la contradicción humana’, dijo.

‘Creo que tengo un buen conocimiento de la naturaleza humana, sé de lo que somos capaces, si hablo de miedo es porque lo he pasado, si hablo de desesperación es porque la he vivido, así como tenemos la lealtad, la amistad’, añadió.

Puntualizó que trabajar de policía ‘ha sido una anécdota, pero he hecho muchas cosas en la vida, y siempre me he sentido más en la escritura que cualquier otro trabajo que he hecho en la vida’.

Sobre si el éxito que ha logrado con sus novelas, muy leídas en Francia, le causa vértigo, explicó que todo el proceso ha pasado de forma muy natural.

‘Cuando uno piensa en escribir, no en publicar, sino en la pasión por escribir, lo demás va llegando por sí solo. Soy un tipo optimista, pero también bastante realista, sé dónde estoy como escritor y lo que me falta’, recalcó.

En ‘Un millón de gotas’, Gonzalo es un buen hombre. Quiere a su familia, es un abogado laborioso, una persona sin nada que ocultar. Pero nadie puede ser tan transparente en un mundo donde la inocencia no existe.

Tras recibir la noticia del suicidio de su hermana Laura, con quien lo unía una profunda relación en la niñez que se truncó al hacerse mayores, hasta el punto de perder por completo el contacto, Gonzalo deberá volver a su pasado, al de su padre Elías, que siempre ha mantenido bien guardado.

Del Arbol, autor también de ‘El peso de los muertos’, ‘La tristeza del samurái’ y ‘Respirar por la herida’, expresó que tiene la percepción que desde su primera novela publicada ha aprendido a conocer sus límites, sus defectos. ‘Estoy tratando de pulirlos’, destacó.

Subrayó que se siente muy cómodo en el dolor. ‘Aunque escribo novelas muy crudas, no violentas quizá, pero sí muy crudas, por primera vez en esta última he aprendido que para escribir sobre la contradicción humana, el dolor es importante, pero también el amor, el idealismo, el optimismo’, dijo.

Ahora, con ‘Un millón de gotas’, aseveró que esta novela es desoladora, desesperanzadora. ‘Pero tiene contrapeso, sentimientos positivos que somos capaces de generar’, acotó.

Reconoció que le falta ser más conciso, menos solemne, y que sus personajes tengan otras posibilidades como las del humor, pero señaló que todavía le queda mucho por escribir.

 




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