De gira por los barrios: Silvio Rodríguez en el Auditorio Nacional

De gira por los barrios: Silvio Rodríguez en el Auditorio Nacional

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De gira por los barrios: Silvio Rodríguez en el Auditorio Nacional.- Foto de Alejandra Peniche Manzanares
De gira por los barrios: Silvio Rodríguez en el Auditorio Nacional.- Foto de Alejandra Peniche Manzanares
De gira por los barrios: Silvio Rodríguez en el Auditorio Nacional.- Foto de Alejandra Peniche Manzanares
De gira por los barrios: Silvio Rodríguez en el Auditorio Nacional.- Foto de Alejandra Peniche Manzanares
De gira por los barrios: Silvio Rodríguez en el Auditorio Nacional.- Foto de Alejandra Peniche Manzanares


 

 

Buena vista, El Fanguito, el balcón de Arimao y el barrio de San Francisco de Asís en la Habana vieja, son algunas de las más de 50 localidades que Silvio ha visitado en su gira por los barrios. Marzo es el mes que el trovador errante eligió para venir a nuestro barrio.

Ya habían pasado 9 años desde su última visita y definitivamente me atrevo a afirmar que la voz genuina de Silvio a sus 67 años, aún no llega a su fecha de caducidad. 

En punto de las 7 de la noche llegó la tercera llamada; fila Z, asiento 53, un muy buen lugar para observar, escuchar y conectar con el trovador cubano que inspiró al público que esperaba en uno de los escenarios más importantes del país, el Auditorio Nacional.

En el escenario, lo esencial, y al centro su guitarra que ya lo esperaba para ofrecer a su público mexicano un concierto, vanguardista, experimental, innovador con un repertorio que incluyó canciones de su último álbum “Segunda Cita” y las grandes composiciones que han estado presentes en momentos de amor y desamor, en lo trillado y lo trascendental, presentes en la patria. Expresiones contestatarias y una nueva forma de hacer poesía. Reivindicando el poder artístico de la canción.

“¡Silvio eres grande, Silvio Ojalá, Silvio el necio!” y un sin fin de canciones solicitaba el público en el breve silencio de su salida al escenario; sin embargo quien lo conoce un poco sabe, que no cantará lo que le pidan hasta que él lo considere, pues sus conciertos te van conduciendo entre canción y canción a una historia, que tiene temporalidad, y que siempre significa algo en él, en su momento personal y su momento para generar conciencia. “Me han estremecido un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve” El trovador no es indiferente y en ese instante le era preciso decir a su público femenino…..Me estremeció una mujer.

Una voz masculina grito “Silvio te amo”…..y aunque el ambiente se contagio de risas, las primeras palabras ante tal declaración fueron “les voy a cantar canciones de amor reunidas durante mucho tiempo, para personas como ustedes que aman y son amadas…Gracias por estar aquí”.

 Acompañado de un cuarteto de Jazz integrado por Jorge Aragón, Jorge Reyes, Oliver Valdez, Emilio Vega, de la flautista Niurka González y del trío Trovarroco, al finalizar la interpretación, “Canción dedicada a Violeta Parra”, hace una pausa y pregunta a sus músicos, en especial a su esposa Niurka, quien lo acompaña en todas las giras; en qué disco está la canción…al recibir más risas, nos dice “no son los años, es la cantidad de discos”.

 El nacido en el sol de una noche del penúltimo mes, nos regalaba su poesía y continúo con “Mariposas”, dando paso a “quién fuera”, “Te doy una canción”, “La Era”, “pequeña serenata diurna”. Y nuevamente nos hizo otro regalo al interpretar con arreglos de jazz una tetralogía llamada “Amoríos” que incluye las canciones “Dibujo de una mujer con sombrero”, “Óleo de una mujer con sombrero”, “Detalle de una mujer con sombrero”, ”Mujer sin sombrero”.

 “¡Viva Cuba!” se escuchaba en cualquier punto del auditorio, entre canción y canción….”¡Viva México!” respondía el pionero de la nueva trova cubana, para dar paso a “Si me dijeran pide un deseo, les pediría un “Rabo de nube”, sus músicos se retiraron y él quedo a solas con su guitarra, no en vano ha cantado que la guitarra es la guitarra, sin envejecer; fue un momento de gran intimidad, en el, logró conectar con las miles de personas expectantes, que seguian con atención cada palabra de tan emblemática canción.

 Pasadas las dos horas de concierto Silvio se despide con humildad y sencillez, pero antes de abandonar el escenario los gritos de “otra, otra” todos de pie, chiflando, brincando, diciendo al unisonó “Silvio, Silvio” no le dejaron otra alternativa que regresar, regresar y regresar.

 El bajo hizo su aparición, ya eran los últimos momentos de esta gran noche, la pregunta era, con qué cerrará….Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan…para que no las puedas convertir en cristal”… después de tanto pedirla, la cantó, con otro arreglo, con otro sentir mucho más renovado. Y lo que se esperaba, un foro completo haciendo segunda al maestro.

 Sentada ahí, en la fila Z sabía que Silvio no se podía ir sin cantar una más y puedo decir en voz alta que sabía cuál era… Dirán que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio, la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio.

 “El Necio”. Hace algún tiempo vi la entrevista que le hizo Amaury Pérez en su programa “Con dos que se quieran”..en la que dijo.. “Uno recibe cuando expone, uno es un creador con espectáculo o sin él. No tengo duda Silvio. gracias por esta noche.- ALEJANDRA PENICHE MANZANARES (Cortesía)

 




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