George Clooney roba las miradas

El actor, un viejo amigo del Festival de Cine de Berlín

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John Goodman, George Clooney, Jean Dujardin y Matt Damon en la conferencia de prensa para presentar la cinta "Monuments Men", ayer en el Festival de Berlín. Debajo, Clooney bromea con los periodistas; el actor y director se convirtió nuevamente en la sensación de la muestra cinematográfica
A la derecha, George Clooney se acerca al público que asistió ayer a la jornada inaugural del Festival de Cine de Berlín.


BERLÍN (EFE).- George Clonney se apropió de lleno ayer de la Berlinale con “Monuments Men”, que convierte en película de aventuras la intervención aliada contra el expolio nazi.

El estallido de “flashes” y codazos por hacerse con una imagen del actor y director estaba programado y así fue, tras la proyección de un filme cien por ciento Hollywood, sobre un equipo de historiadores del arte y a la vez patriotas soldados, al rescate de los tesoros de la civilización.

“Me interesa la historia, me interesa el arte. Y tuve el privilegio de estar aquí, en Alemania. ¿Qué más se puede pedir?”, respondía Clooney, acompañado de un arsenal de actores de su equipo, Matt Damon, Bill Murray, John Goodman y Jean Dujardin, entre otros.

En conferencia de prensa abarrotada y con Murray haciendo piruetas a su lado -lo mismo que días atrás, con el equipo de “The Grand Budapest Hotel”-, Clooney insistió una y otra vez en la palabra “historia”, por mucho que su producción la aborda casi como anécdota.

Una aventura

“Monuments Men” reduce a aventura el oscuro capítulo de la historia alemana del expolio de cinco millones de obras de arte propiedad de museos, la iglesia, coleccionistas privados y familias judías. Fue un robo organizado por el aparato nazi, fuera para nutrir los fondos museísticos, las arcas del Tercer Reich o las paredes de los comedores militares.

Décadas después sigue sin haberse logrado restituir al completo ese tesoro a sus legítimos propietarios, como mostró el hallazgo, unos meses atrás, de 1,400 piezas en casa del anciano muniqués Cornelius Gürlich, cuya existencia se desconocía.

En el filme, Clooney y su clan llegan a Normandía días después del histórico desembarco aliado como parte del equipo real que integraron 350 hombres y mujeres, con el objetivo de rescatar lo que los bombardeos no destruyeron ni se llevaron los nazis.

El papel que se adjudica George Clooney es el del historiador-jefe. A partir de ahí, reparte por el filme todos los tópicos posibles, desde el viejo avión escondido en el granero al villancico que sus nietos cantan al veterano Murray a distancia.

La banda sonora recuerda deliberadamente a “The Bridge on the River Kwai”, los nazis parecen los malos de “Indiana Jones”, y Clooney se reserva el privilegio de algún mensaje patriótico, cero sorpresas, como no lo fue el impacto mediático en torno al astro.

“Viene Clooney y acuden todos”, había vaticinado el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, acerca de un invitado que en ediciones anteriores del festival ya fue aclamado, con o sin película a concurso, y al que se recibe como amigo de la casa.

La Berlinale necesitaba una gran estrella sobre la alfombra roja y la tuvo, mientras algunos desistían de asomarse a ver la película a competición de la jornada, la alemana “Die geliebten Schwestern” (“Beloved Sisters”).

Con éxito | Proyección

La película mexicana “Gueros” recibió ayer una gran ovación del públilco.

Buena impresión

El mexicano Alonso Ruizpalacios compite por el premio en la categoría de Opera Prima. El director recibió elogios.




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