Están atrapados

"El Hobbit: La desolación de Smaug" convence a los seguidores de la historia

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MÉXICO (El Universal).- Los fanáticos tanto de los libros de J.R.R Tolkien, como de la trilogía de “El señor de los anillos”, que el director Peter Jackson comenzara en 2001, no quedaron de todo satisfechos con la primera parte de “El Hobbit: Un viaje inesperado” (The Hobbit: An Unexpected Journey, 2012).

Es por eso que, a pesar de ciertas modificaciones a la historia original, “El Hobbit: La desolación de Smaug” (The Hobbit: The Desolation of Smaug, 2013), es un alivio para todos los amantes de estas cintas, ya que conservan la esencia original.

La historia comienza donde la primera parte finalizó: Gandalf (Ian McKellen), Bilbo (Martin Freeman), Thorin (Richard Armitage), Dwalin (Graham McTavish) y los otros enanos avanzan cada vez más rápido a Erebor. Pero en su camino deberán vencer a orcos, elfos, fuerzas malignas y lo más importante: sus propias obsesiones.

Un dragón lleno de avaricia, un rey soberbio y un hobbit enfermo por un anillo se mezclan con acción y mejor ritmo, en esta casi conclusión que llevará a una batalla de grandes proporciones.

Acción y sorpresa

Aunque ya habíamos visto parte de este dragón en la primera parte, ahora lo conoceremos en todo su esplendor.

El antagonista principal del libro de Tolkien da momentos de tensión, acción y sorpresa en la película.

Bardo (Luke Evans). Un humano balsero, pescador, pero ante todo, gran arquero. Aunque en la cinta su aparición parece casual o de relleno, quienes conozcan el libro sabrán que su participación es de gran importancia y será determinante en la pelea final.

Tauriel (Evangeline Lilly). Una elfo guerrera, de corazón noble y que se enamora del enano Kili, es uno de los rostros nuevos. Ella no aparece en el libro original, pero Peter Jackson quiso incluir un personaje femenino que fuera “innovador”.

Algunas de las cosas que verán en este filme, son datos que vale la pena mencionar: Benedict Cumberbatch y Martin Freeman son compañeros de reparto en la aclamada serie de la BBC, Sherlock. Por eso es interesante verlos como enemigos en las escenas entre Bilbo y Smaug.

Peter Jackson hace un cameo casi al inicio de la cinta. En una especie de prólogo, el director de esta saga aparece antes que presenciemos el primer encuentro entre Gandalf y Thorin, saliendo de una cantina en un pequeño pueblo.

Hay una mención a uno de los personajes favoritos de La Comunidad del Anillo. Esta sucede cuando Legolas toma un camafeo del enano Glóin, y en éste aparece la imagen de su esposa y de su hijo: ¡Gimli! Cuando el guerrero enano era tan sólo un niño.

Tal y como apreciamos primero en “Un viaje inesperado”, la cinta está filmada en HFR 3D, un formato que no nos muestra las imágenes a 24 cuadros por segundo, sino que lo hace más rápido: a 48 cuadros por segundo. Por lo cual, lo mejor es verla en un cine 3D o de tipo IMAX.

La cinta tuvo un costo de 250 millones de dólares y dura casi tres horas (160 minutos.

Lo que se espera

La segunda parte de las tres en que Peter Jackson ha dividido El Hobbit es una película llena de acción y un buen espectáculo para los amantes de este tipo de historias de género fantástico y de ciencia ficción, pero que sin duda recibirá críticas por modificar el universo tolkiano. La cinta se estrenó el viernes en todo el mundo.

El mundo de Tolkien | Garantía

Se espera que “El Hobbit: La desolación de Smaug” conquiste el primer lugar de la taquilla en Estados Unidos.

Un mundo extraño

La película es un ejemplo de hasta dónde pueden llegar los efectos especiales para poner en pie un mundo tan peculiar como es el de Tolkien, con seres en algunos casos sin entidad física, a los que Peter Jackson ha sabido captar a la perfección, como demostró desde la primera entrega de “El señor de los anillos”.

Taquillera

“El Hobbit” recaudó en su primera entrega más de mil millones de dólares.




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