Un filme que no pasa inadvertido

Charlotte Gainsbourg protagoniza la película "Ninfomanía Vol. 1"

Como muchas otras cintas de Lars Von Trier, “Ninfomanía Vol. 1″ dejará a cada espectador con un sabor de boca distinto. Algunos sentirán sorpresa, otros quizás un poco de asco y cierto nivel de indignación.

Otros experimentarán una cierta fascinación perversa; y algunos más, como un servidor, sabrán apreciar la deliberada provocación que realmente es.

En lo que viene siendo la primera de las dos últimas partes en una “trilogía de la depresión” que comenzó con “Anticristo” (2009) y continuó su desarrollo en “Melancholia” (2011), la actriz anglo-francesa Charlotte Gainsbourg (colaboradora frecuente de Von Trier) interpreta a Joe.

Luego de ser hallada brutalmente golpeada e inconsciente por un hombre de mediana edad llamado Seligman (Stellan Skarsgard, otro habitual de Von Trier), procede a contarle a éste la historia de su vida sexual con detalles desvergonzadamente explícitos de sus encuentros que Von Trier no tiene empacho en materializar a través de imágenes; llegando al punto de que sus actores hagan uso de prótesis genitales claramente visibles en el momento de fornicar.

Más allá del sexo

Para quienes conocemos la trayectoria del polémico realizador esto quizás no constituya una sorpresa, considerando que anteriormente había puesto al elenco de su filme “Los Idiotas” (1998) a practicar coito real en la pantalla. Pero lo más subversivo e interesante de “Ninfomanía Vol. 1″ no es su genitalidad sino el dúo de puntos de vista respecto a la historia mediante las intervenciones tanto de Joe como de Seligman.

La primera se preocupa por enfatizar el hecho de que ha usado y lastimado a varias personas en su búsqueda por el placer; prácticamente a manera de autorreproche.

Seligman, por otro lado, intenta exhortarla a no sentir culpa por sus aventuras y racionalizarlas en el contexto de metáforas alusivas a otros tópicos (establece una analogía entre la manera en que Joe “caza” hombres con la técnica de un pescador para echar su carnada, relaciona el que ella tenga tres amantes con tres notas en una pieza de Bach), mismas que insertadas por Von Trier con la misma “crudeza” que los momentos de sexo cargados.

Dos actitudes opuestas que se turnan el timón de una misma narrativa: una condenándola y la otra esforzándose por darle sentido.

Es casi como si Von Trier utilizara a Joe como un avatar cinematográfico por medio del cual retarnos a nosotros el público, representados en la inocencia de Seligman, a sentir repudio por lo que nos muestra y restriega en las narices.

Una próxima dosis

Pese a que no faltará quienes estén más que contentos con brindarle la satisfacción de abandonar ofendidos la sala, otros quedarán lo bastante intrigados como para volver por una dosis mayor de lo mismo cuando se estrene el segundo volumen.

Lars Von Trier dijo hace años que una buena película debería ser como una piedrita en el zapato.

Si eso es verdad, “Ninfomanía Vol. 1″ es, en opinión de quien esto escribe, una roca de montaña.




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