Sólido cine de denuncia social de Ken Loach en Cannes

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(De izqquierda a dererecha) El director de cine británico Ken Loach y los actores irlandeses Simone Kirby, Barry Ward y Aisling Franciosi posan para los fotógrafos durante la presentación de la película “Jimmy’s Hall” en el 67º Festival de Cine de Cannes, Francia, hoy, jueves 22 de mayo de 2014.- (EFE/Sebastien Nogier)

El director de cine británico Ken Loach en rueda de prensa de la presentación de la película “Jimmy’s Hall” en el 67º Festival de Cine de Cannes, Francia, hoy, jueves 22 de mayo de 2014.- (EFE/Guillaume Horcajuelo)



CANNES, Francia. (EFE).- Ken Loach volvió a demostrar hoy en Cannes que es un valor seguro con su cine de denuncia social, que en “Jimmy’s Hall” se centra en un momento de Irlanda en el que se “acabó con el deseo de vivir” de los independentistas, una situación que tiene un reflejo en la actual crisis económica.

Una historia de la clase trabajadora, que son “grandes personajes” a los que no se presta atención en el cine, que prefiere a “las víctimas y a los criminales” en lugar de una pequeña historia como la de Jimmy Gralton, alguien que existe en todas partes porque “en cada comunidad hay gente que realmente cambia el mundo”, explicó Loach.

Es una mirada “sobre un lugar donde se baila y se leen poemas, un lugar realmente peligroso”, ironizó Loach en la presentación de una película que fue recibida con una ovación y con la que compite en la sección oficial del Festival de Cannes, donde ya ganó en 2006 la Palma de Oro con “The Wind That Shakes the Barley”.

Y si en aquel filme, Loach se centraba en la rebelión de los irlandeses contra los británicos, “Jimmy’s Hall” se sitúa diez años después, para ver “qué ha pasado con el sueño de independencia de esa gente”, cuyas esperanzas no se han cumplido porque “el imperio británico aún quería imponer sus reglas, aunque no fuera directamente”.

La historia comienza con el regreso de Gralton a Irlanda tras pasar diez años en Estados Unidos para huir de la persecución por sus ideas comunistas. Sus amigos le esperan para reconstruir el salón de baile, “un lugar seguro en el cada uno puede ser lo que quiera ser, puede hacer lo que quiera”.

Algo que choca frontalmente con el ultraconservador sacerdote del pueblo, que hace todo lo posible para impedirles que tengan un espacio de libertad en una historia narrada con la solvencia habitual de Loach y con menos tragedia de lo que en él es habitual.
Como la mayoría del cine de Loach, es una película subversiva, aunque el realizador señaló que todo depende de que la gente vaya al cine y considere que lo es.

Porque se trata de una historia que encuentra un evidente reflejo en el mundo actual, en el que se están suprimiendo las disidencias y las voces críticas en una sociedad marcada por el libre mercado y la agenda neoliberal, resaltó Loach.

“Chelsea Manning nos contó secretos sucios de la guerra de Iraq a través de Wikileaks pero es él quien está en prisión”, lamentó el director que agregó- “encontrar ese espacio para las voces alternativas y permitirlas tener una presencia es una de las cuestiones principales de nuestra época”.

“La derecha es hoy muy peligrosa. Tenemos que conseguir una unidad de la izquierda real” para confrontar a las grandes compañías “que controlan todo. Algo que está más allá de la democracia”, agregó.

Ese poder que ahora tienen las empresas, en el filme pertenece a la iglesia, aunque tanto Loach como el guionista, Paul Laverty, estaban preocupados porque la figura del cura no fuera simplemente un personaje dogmático que abusa de Jimmy, sino alguien más sofisticado, que reconoce la integridad y el valor de su oponente.

“La ferocidad de la iglesia no podía ser infravalorada” en una época en la que tenía una gran fuerza en todas partes, como demostró por ejemplo su papel como apoyo de Franco en la Guerra Civil española, precisó Laverty.

Un filme que se rodó y editó en 35 milímetros, lo que provocó una situación divertida durante la postproducción al agotárseles la cinta que se usa para marcar el sonido y la imagen, lo que les hizo lanzar un llamamiento para conseguirla y lo consiguieron, desde Australia e incluso desde Pixar.

Porque Loach sigue trabajando a la antigua, un sistema “más humano” que el digital, con un ritmo más lento y teniendo que colaborar con otra persona, cortando cada plano y tomándose su tiempo para decidir.

Sistema que el realizador seguirá utilizando porque “Jimmy’s Hall” no será probablemente su última película pese a que así lo había afirmado.

“Lo dije en un momento de mucha presión, antes de ver la película y cuando aún teníamos una montaña que subir. Dije que no podría pasar por esto de nuevo. Pero veamos que pasa en el Mundial de fútbol y que llegue un nuevo otoño”, afirmó divertido.- (Por Alicia García de Francisco)

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