Recuperan los cortos de Pensuti, el “Disney italiano” impulsado por Mussolini

 

Javier Blanco

ROMA (EFE).- Los cortos de animación de Luigi Liberio Pensuti, el “Walt Disney italiano”, antifascista y anárquico cuyos trabajos fueron utilizados paradójicamente por Mussolini para sus campañas de propaganda contra la tuberculosis, acaban de ser restaurados.

La recomposición de esos anuncios, en los que han colaborado la Cineteca de Milán, el Instituto della Luce y el Cinema ritrovato de Bolonia, ha sido una de las novedades del festival Mostra del Nuovo Cinema de Pesaro, cuya quincuagésima edición concluye mañana en esa ciudad de Las Marcas (centro de Italia).

Este pionero de la animación italiana, anárquico y anticolonial como sugiere su apodo “Liberio”, fue víctima de la represión de la dictadura de Benito Mussolini, que le llevó a perder su puesto en el Instituto della Luce por no afiliarse al Partido Nacional Fascista y a engrosar la temida lista negra del Duce.

El prestigio y la popularidad de Pensuti, que comenzó trabajando a finales de los años veinte del pasado siglo con genios de la talla de Carlo Cossio o Trilussa tras una experiencia en Francia con la compañía de marionetas de Piccoli di Podrecca, continuó creciendo a lo largo de la década sucesiva.

Sin embargo, el director de la Cineteca de Milán, Matteo Pavesi, dijo a Efe que los tres archivos reconstruidos “forman parte de una campaña publicitaria que se emitió durante 10 años”, en los años treinta de la pasada centuria, si bien Pensuti trabajaba para una asociación contra la tuberculosis al servicio del régimen, no para él.

Pero Pensuti también combinó la creación de atrevidas parodias contra el colonialismo y el fascismo como “Il Dottor Churkill” o “Ahi Hitler!” entre 1940 y 1942 al estilo de Walt Disney con su sátira de Mickey Mouse y Pluto sobre los nazis en plena Segunda Guerra Mundial.

Para Pavesi, la estética de los diseños del maestro italiano “se parece mucho a la del primer Disney, al primer Mickey Mouse, aunque menos antropomórfico”.

“La diferencia está en que Disney combina elementos animales y humanos”, continúa, “mientras que Pensuti es más realista; de hecho, servirá de inspiración para autores de la posguerra”, que dieron vida, por ejemplo, al mítico Calimero para un anuncio de detergentes en el “Carosello”, los anuncios que emitía la Rai en sus inicios.

Desde que el Min-CulPop (Ministerio de la Cultura Popular) censuró con celeridad una de sus obras maestras, “La vispa Teresa”, del que dijo que provocaba un daño nocivo a la “sacralidad de la familia” e incitaba a la prostitución, las obras precedentes con Trilussa fueron retiradas del mercado.

Esas primeras obras servirían de inspiración a un joven Roberto Rosellini que habría de despuntar más adelante y permitieron a Mussolini, a pesar de todo, apreciar en Pensuti un talento cinematográfico incuestionable.

El dictador italiano, gran aficionado a los dibujos animados y consciente de sus enormes posibilidades de propaganda, no dudó en contar con los servicios del “Disney italiano” a pesar de su negativa a adherirse al régimen.

El estilo de Pensuti, en palabras de Matteo Pavesi, “cambió sustancialmente, de un estilo más libre en pleno nacimiento del cine sonoro a otro más simple para todos los públicos, desde niños a personas analfabetas, utilizando la estructura narrativa propia del cine mudo, con músicas más clásicas”, acordes a la dictadura.

Los anuncios de Luigi Liberio Pensuti para las campañas de propaganda de Mussolini contra la tuberculosis le sirvieron, de algún modo, para continuar una carrera artística que parecía truncada para siempre por la censura.

Pensuti murió joven, en 1945, y muchos de sus trabajos desaparecieron con él y la dictadura para siempre, si bien Pavesi sostiene que algunos, como estos, “se podrían recuperar”, y con ellos, la impronta de un genio que se adelantó a su tiempo a pesar de las dificultades.




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