"Gueros", película mexicana, conquista la Berlinale

“Gueros”, película mexicana, conquista la Berlinale

BERLÍN (Notimex).- Una gran ovación del público saludó a la película “Güeros”, en su proyección oficial en la Berlinale, donde el director mexicano Alonso Ruizpalacios compite por el premio en la categoría de Opera Prima.

El cineasta, quien la noche de este viernes estuvo presente en la sala, se ganó la simpatía del público con pocas palabras antes de la proyección: “Es una película que va de la amistad y que hice con amigos”. Acto seguido, agradeció a la productora Canana, creada por Diego Luna, Gael García Bernal y Pablo Cruz.

Cinta mexicana destaca en la Berlinale

Fue la primera proyección oficial de la película, es decir, su preestreno mundial, y tuvo lugar en la sala Cinemaxx7, en el marco de la sección Panorama, la segunda en importancia de este encuentro cinematográfico.

En la exhibición se mezcló público de todo, ya que hubo expertos, críticos y espectadores en general.

Al final de la película los presentes aplaudieron y silbaron durante varios minutos, y volvieron a aplaudir cuando Ruizpalacios subió al escenario.

“Gueros” es un “road movie” donde, sin embargo, los protagonistas apenas logran moverse del Distrito Federal. Es una cinta que rinde homenaje al “nouvelle vague” francés y también a la elección del blanco y negro.

El acontecimiento que desencadena la historia es el lanzamiento de una bomba de agua hacia un carrito de bebé. El autor del chiste es “Tomás”, quien observa desde el techo de un palacio.

Para su madre esto es demasiado, ya no puede aguantar con el carácter vivaz de este hijo adolescente y lo invita entonces a hacer las maletas e irse a vivir con su hermano “Fede” en el Distrito Federal.

Es la Ciudad de México en 1999, “Fede”, quien es conocido con el nombre de “Sombra” por parte de sus amigos, vive en un edificio popular junto a su colega “Santos”.

Durante la llegada de “Tomás”, ambos están protestando contra la inconformidad estudiantil de sus compañeros de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que no quieren participar.

En el viaje, “Tomás” se trajo consigo una cinta de música. Es un objeto dejado en herencia por el padre fallecido con música de Epigmenio Cruz; la leyenda quiere que este artista haya hecho llorar a Bob Dylan.

Cuando los tres descubren que el músico está luchando solo y anciano contra la muerte en una clínica, emprenden el viaje con el fin de dejarle su último saludo. Y en este periplo ocurre de todo.

“Hay dos razones desde donde viene esta historia: una es que soy un fan de Bob Dylan, y fue el quien contó haber hecho un viaje parecido al del protagonista en búsqueda de su ídolo”, dijo Ruizpalacios al cierre de la película.

La otra razón “es que cuando buscas un héroe y al final lo encuentras nunca es como te lo esperabas”, añadió.

Al director le pasó una experiencia parecida como fan de teatro , cuando después de una obra esperó para poder saludar al director Peter Brook, “cuando finalmente llegó, sólo pude decirle ‘gracias’, y él dijo ‘gracias’”, recordó.

Preguntado acerca de por qué decidió rodar en blanco y negro, dijo que fue “por instinto”, porque cuando escribía el guión siempre se imaginó que fuera blanco y negro.

“Sin embargo frente a los productores tuve que inventarme razones válidas para hacerlo así. Creo que quería apartarme del estereotipo de la Ciudad de México como ciudad de colores”, señaló.

Asimismo, explicó que se trata de una historia ambientada en 1999, “pero no teníamos el dinero para reconstruir la época, y el blanco y negro te permite situar la historia en un espacio sin tiempo”, concluyó.

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