“Dios no está muerto”

Shane Harper encarna a Josh Hutcherson en la cinta "Dios no esta muerto", que se exhibe en la ciudad

El título llama la atención desde el principio, sobre todo porque no es común que explícitamente una película incluya el nombre de Dios.

Este es el caso del filme “God’s Not Dead”, o como se tradujo en nuestro idioma “Dios no está muerto”.

Sin lugar a dudas, el tema central es de índole religioso, y la producción es de la asociación “CanZion Films”, una dimensión del “Grupo CanZion” fundado por el pastor evangélico y cantautor Marcos Witt, y en la cual están integrados numerosos exponentes de la música cristiana. El contexto del filme tuvo varias sorpresas para mí, siendo la primera de ellas el número de personas que asistió a la función.

Nunca hubiera imaginado que una película que llevara el nombre de Dios en el título pudiera llenar las salas en sus primeras proyecciones, al punto de que para poder verla, tuve que resignarme a un asiento en la segunda fila.

Aunado a esto, sin grandes escenarios ni efectos especiales, el desarrollo de la trama mantuvo a los asistentes atentos a lo largo de casi dos horas con sus interesantes argumentaciones.

Y para mi asombro, al finalizar varios de los espectadores premiaron la película con sus aplausos.

Todo parte de una temática simple pero de la vida cotidiana: un joven universitario que con recursos sencillos decide demostrar y defender su fe cristiana ante sus compañeros de clase y un fundamentalista profesor de filosofía identificado como ateo práctico.

Junto a este hilo conductor se desarrollan otras historias entrecruzadas con personajes que viven diversos conflictos que van del problema existencial hasta la dura realidad social y cultural, colocando la posibilidad de Dios como elemento clave en la vida de cada uno, sea por el rechazo o la aceptación del mismo. Si eres creyente, el filme es una buena opción para reflexionar en las propias posturas de tu fe; y si no lo eres, también; pues a la vez se invita al ateo o al no creyente a entender cómo asume la realidad alguien que cree en un “ser supremo” con el cual se relaciona.

Los argumentos que sostienen el guión de la historia son interesantes y permiten confrontar la existencia de Dios desde conceptos científicos, hasta la experiencia personal de los mismos creyentes.

Es interesante la propuesta del grupo cristiano que está detrás de la producción, pues promueve un movimiento que lleva el nombre del filme y que en esencia consiste en compartir la frase “Dios no está muerto” en donde sea posible, especialmente enviándola en mensajes de texto. Junto con esta iniciativa, considero que lo más importante es tomar en serio el planteamiento de la película y confrontarlo con la propia vida.

Los que creemos en Dios y vivimos la fe cristiana nos encontramos con frecuencia en situaciones donde la fe es confrontada, sea por el entorno o por alguna persona.

¿Cómo reaccionamos ante los retos que desafían lo que creemos y que muchas veces sin respeto pretenden intimidarnos ante nuestras convicciones religiosas?

Quizá no lo hemos pensado o muchas veces agachamos la cabeza y cedemos ante los posibles conflictos.

Y no me refiero a que entablemos un acalorado intercambio de ideas apasionándonos radicalmente con una postura, sino que sepamos entrar en un diálogo inteligente con aquellas personas y circunstancias que piensan y creen diferente a nosotros, o más aún, que niegan la existencia del Dios en quien creemos. A la postre, me es grato observar que Dios y los temas religiosos en estos días sigan haciendo acto de presencia en el campo cinematográfico (los filmes “Hijo de Dios” y “Noé” son ejemplo de ello). Invito pues a creyentes y no creyentes a pasar un buen rato con una película inspirada en anécdotas reales sobre el modo en que diferentes personas asumen la fe, y les propongo entrar en diálogo con los planteamientos que se presentan.

Finalmente podrán reafirmar si existe o no un “ser supremo”, o mejor aún, si Dios está muerto o aún vive. [email protected]




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